SIDA

SIDA

«…LA VIDA ES PORVENIR, LA VOLUNTAD SE REFIERE AL PORVENIR- El sentimiento trágico de la vida.

Miguel de Unamuno

Vivir es proyectar. Somos un ambioma: genes más contexto de valores, educación, salud mental, amor ,etc. Cada vez que se conocen más los genes que supuestamente nos determinan , estos nos enseñan que de como vivimos depende que se desarrollen o no enfermedades. Los genes son «educables» ya que en su propia estructura química están los resortes para cuidar la vida y esto depende de nuestros hábitos saludables. Recientemente en el Reino Unido se hizo una experiencia que abona y certifica esto que estamos diciendo. Se estudió a 20.000 personas que en su vida no usaban tabaco, hacían ejercicio , bebían alcohol con moderación (además no consumían ningún tipo de drogas)y en su dieta había mucha fruta y verduras. Se comparó con otra población que era consumidora de tabaco, abusaba del alcohol y usaba drogas , con hábitos sedentarios y la fruta y la verdura estaba fuera de las comidas preferidas. Los adultos que seguían la primera pauta de vida vivían como promedio 14 años más que el otro grupo estudiado (Universidad de Cambridge – Revista «Plos Medicine»).Se observó que estas conductas saludables estaban unidas a «ganas de vivir», «aceptación de las limitaciones de la edad pero con alegría». O sea hay porvenir , viven con el futuro como meta. Ortega y Gasset nos enseñaba que es «el tiempo del después el verdadero tiempo». Somos lo que vamos planificando para después. El mañana es un entrenamiento que nos asegura un hoy dichoso.

La otra cara de la moneda es es que en la Argentina de la mano del aumento del consumo de drogas y alcohol se limita el tiempo de vida y fundamentalmente de los más jóvenes. La infección del SIDA aumenta rápidamente entre jóvenes y mujeres. El grupo más vulnerable es entre los 15 y los 24 años. El síndrome de inmuno-deficiencia hoy no es más achacable al síndrome de las 4 H que se mencionaba en la década del 80 en USA: homosexual, haitiano, heroinómano y hemofílico. En el siglo XXI en la Argentina uno de los grupos más vulnerables es el de los usuarios de drogas. Pero no las inyectables como en un principio se pensaba (década del 90); el sólo hecho de consumir drogas y alcohol nos hace vulnerables a conductas que ponen en riesgo nuestra vida. Las drogas y el abuso del alcohol invalidan nuestra apreciación de la realidad, fomentan la omnipotencia y por ende la captación de los riesgos. Esto es evidente en la vida sexual , y no es porque no exista información acerca del uso preventivo de los profilácticos. La vía de infección más habitual es la sexual  y esto no puede deslindarse del consumo de sustancias.

En la década del 90 cada veinte hombres había una mujer infectada. Hoy de  cada cinco infectados tres son varones y dos son mujeres. Una de cada doscientas embarazadas está infectada. Hay un total aproximadamente 130.000 infectadas, pero sólo el 60 % lo sabe. Se ignora la infección y sólo incidentalmente se entera la población por un embarazo por ejemplo o por una intercurrencia o complicación médica. El 20 % de la población carcelaria (predominantemente juvenil) está cursando esta problemática.

Las drogas y el alcohol son el telón de fondo de toda esta realidad. El aumento del consumo del «paco», el éxtasis como elemento cotidiano en las fiestas, la cocaína como ingrediente de la diversión acompañan esta realidad y son la verdadera «desprotección» en nuestra vida sexual. El «paco» aumentó el 400% entre el 2006 y el 2007.

Si la prevención sólo se enfoca a medidas profilácticas el enfoque será parcial como lo viene demostrando la realidad. Diagnósticos de SIDA tempranos  o sea crear la conciencia de tests de sangre de rutina y publicitados permanentemente; todo esto se hace necesario desde que el joven transita su vida sexual. Pero fundamentalmente si no se une la prevención del SIDA al abuso de alcohol y drogas seguiremos frustrándonos porque no somos capaces de reconocer la realidad.

Mientras en el R. Unido se estudia como miles de personas le «dan vida a los años», nosotros le «quitamos vida «a los años desde muy jóvenes a través del uso de drogas y el abuso de alcohol.

Compartir