CONSUMIDORES – CONSUMIDOS

CONSUMIDORES – CONSUMIDOS

«La vida, ya sea individual o social, no es más que un encadenamiento de presentes, una colección de instantes vividos con variada intensidad».

R. Maffesoli. Lo trágico en las sociedades postmodernas. 2001.París

La vida es solo el hoy. El consumo es una bendición de la sociedad actual. El consumismo es la perdición de muchos. El consumo es la no alienación. El consumismo es la nueva alienación. Parecer , pero no ser. El consumismo me presenta la eternidad ahora. S. Berman  la llama «cultura ahorrista (no ahorrista) y acelerada» en su libro «El costo humano de la velocidad (Londres 1998).

Glotonería, abuso, bulimia de objetos. Unos tras otros. No se sabe para qué. O sí. Es el flash del instante. Mientras tanto un barman me cuenta el cocktail preferido por los clientes , tanto jóvenes como adultos, hombres como mujeres (la diferencia de edades y de sexos no existe) ; vodka con energizantes. Un depresor del sistema nervioso como el alcohol , y máxime de alta graduación, combinado con estimulantes (las bebidas energéticas equivalen de seis a ocho cafés o sea con mucha cafeína). A él le asombra la cantidad que se ingiere : 5 a 6 dosis por noche. ?Qué es lo que se busca? .La eternidad del instante en el choque entre la euforia inicial del alcohol (luego vendrá la depresión orgánica) con el «rush» de la cafeína. Bailan , trotan, no sienten la taquicardia causada por la cafeína por el efecto también anestesiante del vodka.
Muchos caen a las 7 de la mañana exhaustos. Otros iniciarán el duro camino del adicto crónico. Luego, a la mañana vendrá la dura «resaca». Mucho café , antiácidos, aspirinas. La irritación estomacal, cerebral, y de todos los órganos corporales queda por fin vencida. Si , al fin de cuentas , para un consumista (así se lo han enseñado ) el cuerpo es una «máquina». Mientras responda , todo va bien. Pero por fin , por la tarde luego del embotamiento con cefaleas matinal la abstinencia «habla» y la refrescante cerveza calmará la saciedad.

Muchos en las playas y en las ciudades viven así. De todas las clases sociales. Cambia la marca de lo bebido. Muchos terminan «deshechos», agotados por el stress corporal que han vivido. Pero el desecho forma parte de la cultura consumista. El gran tema en el mundo hoy es ante la vorágine de objetos que se consumen donde reciclarlos. El hombre es también parte de los desechos a reciclar. No sólo es la basura de los objetos ya usados y que no se sabe donde colocar. El hombre como desecho tiene una vida limitada en el universo del consumismo. No solo el productor de MP3 sabe la vida útil de un artefacto,  los que planifican la venta de drogas también. Un heroinómano no más de tres anos, un consumidor de cocaína no más de 6 ó 7 anos , y así sucesivamente. Luego pasarán a ser reciclables con pacientes crónicos.

Frente a la cantidad de ofertas de drogas y alcohol siempre la prevención va a ser débil, y máxime  cuando la sociedad no ha tomado plena conciencia del fenómeno que está en juego.

Las sustancias se han incorporado a la sociedad consumista y entonces son un indicador de prestigio, identidad, pertenencia.? Cómo no hacerlo si eso me da identidad y reconocimiento?.

Lo interesante es que todas las encuestas mundiales sobre la ecuación felicidad – consumo nos dicen que a mayor consumo mayor infelicidad.
Esto paradójicamente es un desafío más a consumir: siempre habrá otro objeto o sustancia que me dará la felicidad. Esta es la base de la civilización consumista: siempre hay una esperanza , ahora, luego de la frustración. Luego de la «agonía» del vodka , aparecerá otra mezcla embriagante. Lo mismo vale para el Shopping, o también en nuestro propio cuerpo. Este es también una «máquina» reparable sin fin mientras dure la omnipotencia de mi Ego. El cirujano estético me lo promete. El espejo no mentirá.

En todas las clases sociales viven lo mismo. La propaganda, el marketing de los deseos y el «boca a boca» es el aliado.

¿Cual es el punto vulnerable de esta cultura consumista? El desamparo de miles. Pero triunfa precisamente por esta inermidad afectiva.
Promete un mundo de ilusiones renovado. Aunque la depresión y el stress vuelven a recordarnos lo que sucede.

Durante la 2da. Guerra Mundial (ahora vivimos en una Guerra sin armas y sin «alma») la hija de S. Freud , Anna Freud demostró que los hijos
aislados de sus padres después de los bombardeos de Londres detenían su desarrollo y algunos morían .Lo mismo descubrió R. Spitz en los hospitales describiendo el llamado «hospitalismo», en donde los chicos sin padres comían lo que les correspondían pero no tenían caricias ni ternura. Se morían de depresión.

¿No estaremos así?. Vacíos. Solos. El consumismo anula al Otro. Sartre decía : «sin testigos no somos». E. Levinas, el gran filosofo europeo, llegó a decir de nuestro modo de vivir que esta «sociedad nos transforma de ser endémicamente morales (o sea intrínsecamente éticos) a una vida auto-concentrada, auto-referente y egoísta». El se pregunta luego, como es posible así una convivencia humana. Pero, no importa, en el campo ilusorio el vodka con cafeína tiene mucho prestigio: por lo menos hasta la próxima dosis. El consumista termina consumido

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