Ciudades Preventivas.

Ciudades Preventivas.

» Hoy se promueven anti-ideales a los jóvenes con un gran poder coactivo y de cautiverio” G. Maci. Psicoanalista.

“La descomposición de las ciudades, la droga, la violencia, el desmembramiento familiar, la enrancia de los amores y la descomposición del concepto de ciudadano como persona con deberes hacia los demás ; estos son los verdaderos problemas de hoy”

E. Morin (filosofo francés)

Hoy más que nunca habrá que reconstruir ciudades “vivibles”. Ya no bastan las rejas que como muros nos separan de los “bárbaros” que son otros ciudadanos. Una nueva urbanización social se necesita. Desde diversos frentes surgen los síntomas. En la megalópolis como es Buenos Aires y conurbano, símil de San Pablo o México por ejemplo, el narcotráfico con el consumo consecuente de drogas y la contaminación ambiental son los problemas centrales. Detrás de ellos como infraestructura se esconden la crisis de los vínculos sociales y familiares, la impotencia y/o  la decadencia de la escuela para tramitar un desarrollo sano junto con la familia y las falencias de las culturas territoriales (el barrio como eje solidario, los centros culturales y deportivos). Al lado de esto y como una infraestructura, tambien,  deteriorada aparecen la Ley y sus representantes como un reflejo de lo que debieron ser. El deber ser se contrapone con la imagen pálida y casi caricaturesca de un poder, también débil, ante otros Poderes que se convierten en coactivos. Así la “cultura narco” y los “pesados” de estas organizaciones navegan los territorios imponiendo una ley que es solo poder abusivo mas allá de cualquier ley formal que solo queda como papel escrito y ya enmohecido.

Las noticias de los diarios son también una parte (punta de iceberg) de lo que sucede en los barrios (Bajo Flores; Lugano; Mataderos; La Boca; etc. o en los circuitos de ciertas zonas del conurbano). La muerte de jóvenes en las discos o en la puerta de una escuela (Colegio Marianista) rápidamente son barridas por otras noticias. El diario queda chico. Pero quedamos condenados a ser espectadores pasivos de una realidad que nos impotentiza. El asunto es recrear ciudades, refundar vínculos ciudadanos. El movimiento hacia ciudades saludables, barrios “vivibles”; escuelas productoras de sentido, familias orientadoras; es toda una acción política con tres elementos articulados en un verdadero pacto social; las estructuras publicas (nacionales, provinciales, municipales), las estructuras técnicas de la salud publica y social y las organizaciones sociales. Tres poderes ciudadanos unidos territorio por territorio para resucitar la cultura de base territorial. La epidemia del delito como un trabajo más (así lo viven muchos jóvenes hoy que no viven necesariamente en los márgenes sociales), del consumo de drogas y alcohol desde edades tempranas (inductores todo esto del aumento de los trastornos psiquiátricos y de conducta) y de todos los procesos que llevan al desierto de los valores, las expectativas y los proyectos son algunos de los hechos profundos del túnel en el cual vivimos.

Mientras tanto surge la “delegación” como estrategia de sobrevivencia  o sea que el otro se haga cargo. El padre  al maestro, éste al directivo escolar y éste, finalmente,  queda sometido al miedo del sumario que alguna instancia pública le imponga. Frente a esto aparece la certeza que es mejor no ocupar ningún cargo público. Crisis entonces de la función paterna en las sociedades. Aplauso a la “cultura del vale todo” o del “se igual” que popularizara magistralmente Minguito Tinguitella. En todas las orbitas de autoridad sucede casi lo mismo. En una encuesta a 22.300 médicos (portal Intramed) el 56 % de los médicos de guardia reconoció haber sufrido agresiones por parte de pacientes y/o familiares. El 74% de los médicos y paramédicos de los servicios de urgencias sufrió violencias. La droga, el alcohol, las amenazas con armas son moneda corriente. Solo con custodia policial pueden entrar ambulancias a ciertos barrios. Ya el uniforme blanco no es señal de autoridad.

Reanimar ciudades implica un “plan maestro” barrio por barrio formando lideres, activando redes sociales y formando ciudades saludables con la unión de tres poderes; el publico; los técnicos y las organizaciones ciudadanas.

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