DROGARSE

DROGARSE

OPINIÓN PROFESIONAL

“ ..La toxicomanía es una experiencia de la que el hombre sale sin ser el mismo que ha entrado”.

Dr. José A. Abejón. Especialista vasco en drogad.

Burundanga a la Argentina nos anuncian los principales noticieros en la vida “bolichera”.O sea alcohol con depresores más algún alucinógeno en pastillas. Mezcla en tragos que se invitan. La consecuencia natural es la caída del alerta conciente y entonces la “presa” (ya que es algo animal que lo que está en juego) cae. Sexo grupal, por ejemplo. O violación frente a alguien sin cerebro conciente. Después el supuesto olvido, amnesia que “no borra” el trauma. Nunca hay borramiento de las injurias, es solo olvido parcial que retorna como fobia, miedo , más sexo brutal , perversión. Locuras de hoy en la Argentina en la llamada cultura de la noche o mejor en la de-culturización de la noche ya que es una animalidad contagiosa. El encuentro humano se suplanta por la perversión. Sociedad con drogas en donde el Otro como tal deja de existir. Poder omnímodo para dejar al otro esclavo. Poder viene de vis y derivativamente surge de ahí el violar. El poder omnímodo es la violación. El otro no cuenta.

Es que poder omnímodo, violación y drogas son sinónimos y se dan la mano con la esclavitud en la cual se vive. La droga inaugura la esclavitud , lo demás viene en consecuencia.

Pero no son sólo las drogas; éstas son sólo la “punta del iceberg” de un default social y familiar argentino. Hay condiciones que la propician. Si creyéramos que es sólo la “burundanga” o el éxtasis o el paco calmaríamos nuestra conciencia pero  no entenderíamos ni comprenderíamos la realidad.

¿ Qué podemos hacer como padres? ¿ Qué pueden hacer los “padres sociales”  que son los gobernantes y los miembros de todos los poderes públicos?.

Cuidar en principio a nuestra prole es clave y máxime en la cultura actual en donde el elogio al vacío normativo es un signo de prestigio y de deterioro paradójicamente. Hablar con nuestros hijos es una tarea convocante , así como con los amigos de ellos y no tener miedo de pautar horarios, dialogar sobre rendimientos académicos y/o laborales. Hablar también sobre los daños y consecuencias de las drogas se hace necesario y especialmente teniendo en cuenta que éstas están toleradas y aceptadas socialmente banalizándose los riesgos y ocultándose los desenlaces habitualmente trágicos.

Hoy tanto los “padres sociales”(incluyo a los docentes) como los padres deben enfrentarse sin temor a la “cultura del drogarse” que está basada en la aceptación del consumo como un hecho trivial sin tener en cuenta la salud individual y la salud pública. Si no tenemos información busquemos grupos de padres en donde formarnos. Pero no sólo es la información – formación lo que hace falta. Necesitamos replantearnos las condiciones en que crece la “burundanga”, el paco o el extasis por ejemplo. Es que hay un hundimiento progresivo de las familias lo que , parece, favorecer el crecimiento de las drogas. ¿ Qué observamos ¿ :

a)     la falta de fronteras generacionales y de límites: los padres no son pares, amigos y/o cómplices de los hijos. Ser padres es no ser par. Sin jerarquías no hay familias ni ningún grupo humano. Cuando hay falta de límites entre generaciones puede suceder que el hijo domina al grupo familiar  y éste está por sobre los padres. Germen esto de trastornos severos en el desarrollo y muy comunes hoy. El hijo manda. No hay horarios, límites, normas que se respeten. Tampoco hay edades; la precocidad suplanta a la madurez, el capricho a la responsabilidad, el impulso al pensamiento. Se nota una crisis notoria de la noción de autoridad en las familias de futuros adictos.

b)     Modelos adictivos familiares: hay problemas de consumo compulsivo en otros familiares (alcohol, bingos, loterías, pastillas, etc). Este modelo educativo se transmite y máxime teniendo en cuenta que en estas familias se habla poco , se piensa menos y se actúa mucho.

c)     Duelos no elaborados o sea sufrimientos escondidos : esto ya es un tema social o de un malestar colectivo; sufrimos mucho porque nuestra cultura promueve la omnipotencia del comparar, tener etc; pero a la vez nos frustra cotidianamente. Por otra parte nos facultamos para tener, pero no podemos elaborar afectos, sentidos, pérdidas. Una “dosis “ de “merca” o un “tetra” o una “pasta” se convierten en las ilusorias fugas frente a nuestra imposibilidad de metabolizar la vida.

d)    Trastornos en la emancipación juvenil ; con poco dialogo familiar y social me va a costar ser independiente. Mi identidad navega. La dependencia a las drogas es el triunfo de una autonomía imposible. Prefiero hipotecarme. Entrego mi vida a plazos. Renuncio a mi libertad creyéndome libre dentro de las esclavitudes. Seguimos la próxima.

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