DROGAS – COSTAS – ENERO

DROGAS – COSTAS – ENERO

«En la adolescencia si en el barrio hay mucha venta de drogas, gana la droga»

Luigi Cancrini .Maestro italiano en adicciones, en la presentación a la cual fui invitado en México sobre el libro Océano Borderline.

El gran problema es la venta barrial y la venta a la “mano” en las entradas a las discos, esquinas de las escuelas. Máxime si hay padres ausentes y mandatarios locales “escondidos”. El tiempo libre y la diversión en la sociedad actual toma las formas del desborde, en muchos casos. La costa en Enero fue un caso típico. Era muy triste ver en las playas hasta el mediodía a adolescentes dormitar en un estado confusional en algunos casos. Ya no era la “movida” con el fogón al atardecer de los años anteriores.  Incluso se asesinó a puñaladas a un sereno de playa en Gessell cuando intentó despertarlo. Era una “orgía” tanática o sea de muerte con diversos alcoholes, pastillas, y estimulantes.  La oferta de drogas «a la mano» en la escuela, en la esquina, las propagandas en medios juveniles, en los lugares de diversión son una realidad. La angustia típica de un problema adolescente queda «yugulada» temporariamente con una dosis que le asegura por un instante una fuga ante el dolor de la angustia y un cierto placer. Además como muchos lo hacen esto les da pertenencia. El vacío de identidad queda suplido por una pertenencia grupal con sus pares. Es el «súmate a la manada» de la propaganda de la cerveza. Paradójicamente esta pertenencia que daña el sistema nervioso y el desarrollo adolescente hacia la juventud (el que consume se estanca en su evolución) tiene un alto índice de prestigio. Consumir no solo es un indicador de pertenencia sino que además da prestigio. Esto forma parte del marketing; la creación de un sistema de ilusiones compartidas. Debajo de esto está la angustia, el dolor y la fuga .Las drogas generan la ilusión de que hay una fuga posible al dolor. Atrás queda el lenguaje, la charla, la confesión entre pares y/o con los adultos de las penas; éstas han sido las herramientas culturales históricas. En el fondo era lo que nos enseñaban los griegos: «los problemas humanos se solucionan hablando o no se solucionan. El narcotráfico y todo su sistema comunicacional de marketing o sea instalado en la cultura del mercado vende ilusiones compartidas e inventa la «solución química para los problemas humanos». Máxime en las costas en Enero en donde miles de jóvenes se congregan como un mercado para vender drogas. Además si hay silencio, aceptación social; por supuesto que mucho mejor para la venta. Si no hay prevención social el camino para el delito y la enfermedad se potencia.

Está comprobado que la dependencia a drogas estimula en los adolescentes conflictos con la ley: robos, riñas y venta de drogas. Mientras tanto el joven que no usa drogas no tiene estos problemas, tendrá otros. Las drogas y el alcohol se transforman, entonces, en  inductores de trastornos de conducta.

Los organismos internacionales de salud recomiendan a los países lo siguiente: a) desanimar el uso inicial de drogas desde intervenciones precoces en la escuela, las familias, y todas las organizaciones sociales; b) reducir el consumo de tabaco y alcohol en la población general y fundamentalmente en los púberes; c) trabajar sobre la no aceptación social del consumo de drogas y alcohol. ¿Por casa como andamos? A nivel nacional de 12 a 15 años el 41 % consume alcohol y tabaco, y ya el 2% drogas ilegales. En la Prov. de Buenos Aires en la población entre 15 y 24 años el 94 % consume alcohol, el 58% tabaco y el 24,3% drogas ilegales.

El panorama es de una epidemia que en algunos lugares se transforma en pandemia. O sea tenemos una población de riesgo enorme. Hoy se considera a las drogas como una enfermedad social (malestar en las sociedades y de inclusión de los jóvenes), un problema individual-familiar y fundamentalmente cerebral. Cuando el cerebro se habitúa a vivir con sustancias extrañas (las drogas y el alcohol no son necesarias para el sistema nervioso) la compulsión por conseguirlas triunfa. ¿Que es sino la abstinencia ?El cerebro, nuestro cerebro, genera sus propias drogas para que vivamos (un ejemplo de ello es la endorfina cuando no tenemos una conducta sedentaria); mientras tanto al  buscarlas afuera entonces el cerebro deja de producirlas y necesitamos el auxilio del «dealer». Así se inaugura el llamado «sujeto-sujetado a la dependencia».

La epopeya de hoy ante este panorama sanitario es declarar la emergencia sanitaria o sea poner a todo el sistema sanitario a trabajar en derredor de estas problemáticas de salud. Fomentar una educación social, familiar  y escolar intensiva con la promoción de liderazgo juveniles. Intervenir precozmente ante los consumos iniciales. Hacer una red asistencial amplia con todos los sistemas públicos y privados. Ante las cadenas barriales «tipo venta tapper» como sistema de marketing de la oferta de drogas generar una cadena de líderes preventivos y de organizaciones lideres. O sea ciudades preventivas. Una nueva urbanización social centrada en la salud.

Compartir