INFIERNO TEMIDO

INFIERNO TEMIDO

“Dejad toda esperanza,  vos que entráis al infierno”.

Portal en la entrada al Infierno. Divina Comedia.  Dante Alighieri.

Siempre  el escritor genial retrata circunstancias críticas de la humanidad.  El infierno no sólo se refiere a una  instancia teológica; el infierno es la metáfora de la pérdida de esperanza  aunque sea momentánea, en nuestra vida personal o en la sociedad.  Pero “estamos constituidos en la esperanza”  (Antiguo Testamento); entonces nuestra vida circunda entre la ceguera de toda  esperanza; eso parece ser todo infierno, y la esperanza de un cambio y un  porvenir o sea de un futuro.

El  panorama actual de las drogas en el mundo y en el continente y por consiguiente  actuando sobre nosotros como país, ciudad, familia y persona es una pintura del  infierno del Dante.  Sólo voy a mencionar  cuatro hechos que atestiguan esto y muestra un aumento de la oferta, sin ningún  tipo de límites de estupefacientes: a) Afganistán multiplicó por tres la  producción de amapola (opio) con reproches cruzados entre la Alianza del norte  gobernante y los talibanes desde el 2002 hasta la actualidad; en este momento  el 50% del producto bruto de la economía afgana se basa en la amapola. B)  Bolivia aumentó casi al doble la producción de hojas de coca y ya no solo se  cosecha en las Yungas sino en el propio distrito de La Paz, convirtiendo además a la  hoja de coca en una “señal sagrada que sólo el blanco la puede utilizar  negativamente”, todo esto desde una tradición indígena.  Además, hoy se considera que Bolivia ha  estipulado que las dos fuentes económicas básicas de su capitalización son: el  gas y las hojas de coca;  c) Colombia,  pese a los logros institucionales y al control de la violencia y los secuestros,  ha aumentado la plantación de hojas de coca y de amapola (opio), en donde los  productores se hallan protegidos por fuerzas irregulares guerrilleras y  paramilitares;  d) México aumentó la  producción de todo tipo de estupefacientes agregándole a esto la producción de  meta- anfetaminas (droga de síntesis) para el mercado interno y el americano.

O  sea, nos estamos encontrando con un aumento de la oferta en circunstancias  críticas de tipo cultural y social.   Basta como ejemplo el Reino Unido, en donde en 10 años aumentó el 100%  el número de consumidores y en donde se prevee que en los próximos 15 años, de  continuar este crecimiento exponencial de la epidemia, se llegará a una  multiplicación por tres del efecto masivo de la dependencia.  Allí ya se está planificando la cantidad de  muertes por año (se estima 6000), la cantidad de casos de hepatitis C será de  alrededor de 400.000 y de HIV (10.000 nuevos por año), 300.000 chicos crecerán  con madres drogodependientes, el costo anual en servicios sanitarios estará en  los 35 billones de libras esterlinas, habrá por otro lado una gran visibilidad  de la droga en las calles , un aumento significativo del crimen, una gran  ligazón de la economía legal y la ilegal y, quizás un dato muy importante, una  ligazón entre el poder político y la economía de la droga.

El  Reino Unido descuidó la prevención, olvidó sus escuelas, las familias y se  entregó como única política a la población la entrega de jeringas, la  trivialización del cannabis y una aceptación social de las drogas en la vida  cotidiana y juvenil. Todo lo contrario sucede en Suecia en donde los índices de  la epidemia están controlados con tres bases fundamentales: prevención desde  edades pequeñas, reducción de la oferta de drogas para la población y  asistencia precoz ante los primeros signos de consumo.

Nuestro  país necesita asumir estas lecciones. Las fronteras “porosas” y el impacto de  Paraguay, Bolivia, Colombia , Ecuador, Perú, e   incluso Méjico se harán y se hacen sentir en nuestros barrios, casas y  en las personas. Además a más cantidad de hojas de coca en circulación  habrá más laboratorios y más clorhidrato de  cocaína y pasta base en circulación. El ”infierno”se puede prevenir y podrá  nacer una esperanza que hoy se llama prevención masiva en todas las escalas  institucionales y asistencia precoz.

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