LA ACEPTACION II

LA  ACEPTACION II

“… cocodrilo que se duerme es cartera”

(reflexiones de un  paciente acerca de cómo sobrevivir)

Todos tenemos creencias ciegas que , en muchos casos, dirigen nuestras vidas. Surgen de la infancia. En  este caso en Jorge nacen desde las incertidumbres y temores asociados a una vida  muy ligada a una probable muerte. Desde niño imaginaba en soledad como ser  fuerte para que nadie lo avasalle. Son pre-cogniciones; antes de hacer algo hay  un libreto que viene desde pequeño de cómo posicionarnos , como reaccionar.

Buscamos ser otro de lo que somos. La impotencia y el temor  era en Jorge la clave. “Cocodrilo que se duerme es cartera..” temática que  dirigía su vida y su batalla cotidiana. La vida era una batalla. Así buscamos  diversos disfraces , máscaras y juegos que nos acercan imaginariamente a la  creencia de que la impotencia , el temor y las debilidades quedaron lejos. Jorge  y los adictos de hoy buscan ser otro de lo que son. Pero al mismo tiempo  diversos disfraces, máscaras y juegos lo detienen en su desarrollo emocional.  Grandes o jóvenes todos quedan todos chicos y dependientes cuando se recurre a  salidas de artificio.

Jorge ansiaba ser otro mientras le quitaban las zapatillas  o la campera comprada en EEUU (cuando vivía allí con sus padres) y , ahora a sus catorce años en San Martín (Conurbano bonaerense) sentía la humillación  del robo. Era  casi una violación ya que en su inocencia entregaba las zapatillas esperando en  vano que se las devolvieran. A siete cuadras de su casa desde una “villa” aparecen jóvenes como èl pero màs despiertos que le robaban. Ahí pensó “..cocodrilo que duerme es cartera”. Esa pre-cognición presidió parte de su  vida. El tenía que ser otro del que era en su debilidad desde pequeño. Tenía que  estar “duro” para que no se lo llevaran por delante y su presencia debía ser  temible. ¿ Como estar vigil y alerta?. Duro con cocaína y temido con tatuajes  que asusten. Así construye un disfraz con la droga y una cobertura protectora de  su Yo con los tatuajes. Estando en “cuero “ debía asustar como lo haría un  cocodrilo  . Así estructuró una vida  exitosa en ciertos logros económicos y financieros. Empresarialmente nadie se lo  llevaba por delante. Hizo una cadena de comercios. Hoy sigue siendo “cartera “ ya que el disfraz buscado para ser otro del que era a través de la droga falló;  lo fagocitó el consumo de sustancias.

Esta es la paradoja del dependencia ;buscar una salida que  nos remite cada vez más a una cierta precariedad e inermidad que culmina en una  esclavitud. Despotismo de la química.

¿ Como salir de una sensación de debilidad y desamparo  infantil? .¿Cómo reparar un déficit en la autoestima?. La sociedad nos propone  objetos, magia, azar , juegos variados, químicas prestigiadas (alcoholes,  drogas). Esto pasa desde un boliche VIP hasta en una esquina de la villa 21.  ¿Cómo ser otro del que somos en nuestros déficits y minusvalías?. ¿Cómo creernos  diferentes?. Objetos, magia, azar y sustancias.. Pero falta en toda esta  ecuación el Otro humano. En realidad no hay reparación sin el otro. Esta  sociedad olvidó al otro como el gran eje de nuestras vidas a través de la  charla, el dialogo, el encuentro. El gran tema del hombre es la reparación.  Reparar nuestras vidas. Reparar nuestros daños. Pero esta empresa y trabajo es  con otros. La sociedad actual consagra aún más nuestra inermidad al pontificar  que es con objetos y sustancias como vamos a reparar nuestras vidas. Para  reparar-me necesito al otro. Así voy adquiriendo intimidad o sea vida propia.  Reparación, Otro e Intimidad van de la mano.

Al no estar el Otro en nuestras vidas decae el pensamiento  hijo de la escucha. Pontificamos el vértigo. Apuro. Prisa. Pero la intimidad  está hecha de pausas, diálogos, escuchas. En el vértigo no hay escucha. El  vértigo (la cocaína es la droga del vértigo) está al lado de la  auto-destrucción. Ahí no hay pausas y esa aceleración sin frenos es sinónimo de  un desbarrancarnos . Quedamos en la cuneta en nuestras vidas. Estamos, ya en la  banquina.

La intimidad se conquista en el trabajo con el Otro( pasaje  por un padre, un amigo, un modelo de vida, un maestro, una mujer, un terapeuta,  etc). La intimidad es un esfuerzo. Una conquista. Es voluntad, o sea es coraje.

Jorge no encontró a Otro. Padres ausentes. Adolescencia  inerme ; mientras tanto las drogas presentes en su barrio como modo de  sobrevivir. Aún siendo un empresario exitoso y sin deudas su vida quedó  embargada e hipotecada. Lucha porque ese dilema vital que construyó para sobrevivir que era :ser “cocodrilo” temido o una “cartera “ usada por otros era una falsedad y una falsificación de su mismidad.  A este lugar sus soledades lo llevaron.

Aceptar estas realidades lo está llevando a poder construir  otro libreto de su vida y con su vida. En realidad pasar de una creencia  patológica a una sabiduría de sì mismo desde la ignorancia. Preguntarse con  otros a través de un tratamiento  es  pasar permanente de la sabiduría a la ignorancia dejando fetiches químicos .

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