Las Huidas

Las Huidas

«¿ donde ir…donde ir? …a cualquier lugar..fuera de este mundo » ;
«…la esperanza solo se encuentra en la botella ..»
Baudelaire «Las flores del mal»

Nahuel de 22 años  ha muerto. En una refriega en un boliche de Flores a las siete de la mañana  otra banda lo fusilò. La crónica fría relata a dos grupos : la barra del Parque Avellaneda (calle Lasalle) y la del Barrio Copello en Lugano. Hablando con  pacientes que se están rehabilitando no solo del consumo de drogas sino , y fundamentalmente, de la pertenencia a estas bandas èstos me relatan que en realidad las ciudades de hoy están divididas por grupos de este tipo. Los une el vértigo , la fascinación por las pandillas americanas (las maras) y los ídolos negativos que han hecho del delito y el tràfico de drogas su nivel de vida. El consumo de estupefacientes, el «enfierrarse»(uso de armas),los trabajos dirigidos por un Amo prestigiado (habitualmente un adulto antisocial ) que incluso puede ser familiar de algún miembro de la pandilla y en donde su hijo tambien es parte de la misma. Paradojas de la vida ; no se puede existir sin un Padre y se busca a un adulto perverso como líder de  esta organización. Este Amo de la Muerte (asì llamò Freud a estos personajes  antisociales siniestros) ordena a su masa de esclavos (adolescentes) distintos trabajos ilegales :»apalear a un viejo que debe plata», «apretar a alguien que tiene una deuda», negocios  barriales de piezas de autos, drogas, etc ; siempre se  paga buen dinero pero tambien se exige sometimiento y además el «regalo» es tambien dar droga («caramelo» apetecible por jóvenes confusos en identidad y con un sistema nervioso vulnerable por la edad que tienen). La droga asegura la esclavitud y además el consumo compartido incluso con parientes próximos inaugura el descubrimiento de que no hay valores firmes y todo es posible.

MUNDO SIN CULPA

Esto me recuerda al gran filosofo Max Picard «La huida de Dios»(1951) que nos enseñaba :» en este mundo no hay nada imposible …sino solo lo aùn no posible…asì el hombre se  atreve a provocar las màs terribles posibilidades «. La vida o la muerte es sòlo un acontecer, no hay culpa ni arrepentimiento ya que esto contrarìa al relativismo de hacer aquello que me plazca. La Ley es el Ego del grupo y lo que manda el Amo. Las leyes son tribales y no pertenecen a un orden social preexistente o a una òrbita  jurìdica, sino que pertenecen a cada tribu.  Asì se provoca lo terrible como «en broma» y si en la angustia del vértigo aparece el miedo algún estupefaciente ayudarà para huir y luego dormir.
La muerte del contrincante del otro barrio o de alguien de la  otra «barra brava» es solo fruto de una guerra (guerra entre tribus urbanas) y la màscara de jugar a ser un sobreviviente es la clave. Todos se ponen màscaras aunque el asunto es sobrevivir. Detràs de la màscara està el vacio de personalidad, de identidad, de valores. Pero este es problema de psicòlogos, filosofos y sociólogos  . Esto no surge en ellos como planteo. Para ellos todo es un mundo de màscaras y por supuesto de adultos «caretas» o sea inauténticos.

LA MUERTE DE UN HIJO

El poeta , narrador y periodista mexicano Javier Sicilia en estos días  vivió dolorosamente la muerte de su hijo a manos de una banda (por equivocación ya que en este clima de barbarie podemos morir por error)  y nos dice :» ..la muerte de un hijo , es siempre antinatural y ello carece de nombre ; no se es huérfano ni viudo se es nada…para ese dolor no hay palabras… el horror es la última frontera del lenguaje » .
De todas maneras la historia del hombre es una lucha entre la barbarie y la humanidad. La humanidad es un emergente frágil y en ciertos momentos de la historia es mucho màs frágil aùn. Pero siempre el homo sapiens supera al barbaro  de ahì parte y se asienta nuestra esperanza;  por lo tanto debemos superar la fatiga ontológica que nos lleva al nihilismo y a la melancolía. Reflotar la educación y la conciencia es una tarea.

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