Muros II

Muros II

» Los jóvenes invisibles (los que encontramos cobrando peaje por ejemplo) no se pueden reconocer en vínculos familiares gratificantes, desertaron de la escuela, el espacio institucional e instituyente de sentido y valores está perdido o nunca fue ofrecido.. ”

Juan A.Yaría El Default de la Sociedad Argentina. Editorial Bonum.

Amurallados. Marchas. ¿Qué nos pasa como sociedad?. La barbarie implica “que fracasó la interiorización de la ley en los ciudadanos” (E. Morin. Pensador francés). La ley buscada como salvación en el fiscal o en el policía denuncia que desde hace muchos años no se transmite la ley de padres a hijos, de adultos a ciudadanos. La vida es transmisión. Están rotas las transmisiones. Verdades que no se pueden negar: a) “paco” por doquier, drogas en general en aumento, el alcohol como la bebida preferida, prestigiada y promovida entre jóvenes. Esta verdadera consecuencia muestra que no hemos podido ordenar la salud como eje en la sociedad. La realidad científica y de la vida cotidiana nos enseña: “a menor edad de iniciación en el consumo de drogas y alcohol mayor será la posibilidad de desarrollar una dependencia crónica; y además el consumo es inductor de delitos y de trastornos antisociales y psiquiátricos”. Un menor con alcohol y drogas tiene más posibilidad de cometer delitos que un adolescente en conflicto pero que no consume alcohol y drogas. Parece que hemos olvidado todo esto. b) la crisis de las familias y de la vida ciudadana y de las ciudades nos lleva a que la prevención de los trastornos mentales y de los problemas adictivos deba comenzar en el jardín de infantes y en la escolaridad primaria; otra verdad olvidada: “cada peso convertido en prevención es un ahorro de cuatro o cinco pesos en políticas criminales y de rehabilitación” (datos de Naciones Unidas). c) crecen los NN, drama de nuestra sociedad. Desde años aumentan en la población carcelaria juvenil y en los institutos de rehabilitación los llamados en la jerga penitenciaria NN, padre desconocido o sea que no solo no dio el apellido sino que es desconocido. Este es un suelo fértil para cualquier problemática psiquiatrica y socio-patica o sea trastornos en la socialización; d) crece la transmisión intergeneracional (entre hermanos) del consumo de drogas. Esto es una tragedia; el alcohol y las sustancias están “a la mano” como algo normal en la vida familiar.

Debemos , por lo tanto, proponernos rehabilitar  ciudades, barrios que están  convertidos en feudos y llegar a que puedan ser  barrios y ciudades preventivas. Esto implica una gran participación ciudadana y del Estado en la prevención. Repensar la vida familiar y ayudar al chico casi desde el nacimiento frente a un entorno tan adverso. De lo contrario triunfará la venganza de unos y de otros pero no la ley. La ley es la superación de la venganza; pero la ley no es solo lo social sino que primero habita en la interioridad ya que ha sido transmitida. Esto parece fallar. Entonces aumentan los jóvenes “invisibles”; o sea los que no han transcurrido su personalización en instituciones fundantes: familias, escuelas, instituciones, deportivas, religiosas, etc. El delito está ahí, la apropiación de los espacios públicos también.

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