Muros III

Muros III

«Todo objeto cuyo fin ignoramos es provisoriamente monstruoso” Jorge Luis Borges.

“La demanda de tratamiento aumentó en USA del 23% al 43% en los últimos años por la dependencia a la marihuana”

Calvina Fay

(USA. DFAF Drug Free American Foundation).

Nos reunimos en Lima (Perú) mas de cien especialistas en adicciones convocados por la Red Interamericana de Prevención de Adicciones (RIPRED); Braha (Brasil); Cedro (Perú) y DFAF (USA) para analizar la marcha de la epidemia del consumo, tanto en los aspectos preventivos como asistenciales. El tema era: “Reducción de la demanda”: Numerosas conclusiones se pueden sacar de un encuentro tan enriquecedor ya que desde Canadá hasta Argentina pasando por los países caribeños y andinos  pudimos observar los puntos comunes y aquello que nos diferencia. Para nuestros lectores me propongo mostrar algunos puntos comunes entre nuestros países:

1) Daños: Ya nadie duda del costo en salud, económico y social del consumo de drogas. Hoy la destrucción del contenido genético (genoma) es evidente. Esto genera distintas enfermedades y el adelantamiento del envejecimiento biológico. El síndrome metabólico (hipertensión; diabetes, obesidad), la enfermedad de  Parkinson y diversas formas de demencia (cada vez más precoz) son algunas de las enfermedades que ya no pertenecen al circulo de la tercera edad sino a personas jóvenes. Es a todas luces evidente que “la adicción es una enfermedad del cerebro”(N. Volkow. USA-NIDA) con consecuencias, por ende, ineludibles. Con respecto a los costos sociales y económicos el aumento de la epidemia solo en California ha significado un costo de 41 mil millones de dólares y solo en el consumo de alcohol. O sea que a mayor prevalencia del consumo de alcohol y drogas el deterioro de la vida comunitaria es mayor, incluyendo la salud y los espacios laborales y familiares.

2) Ganancias: Mientras la sociedad y su capital humano y social se devalúan muchas economías dependen en parte del cultivo de hojas de coca. En Perú el cultivo mueve 21 mil millones de dólares y un millón de personas trabaja en estas actividades. Esto alimenta ejércitos irregulares que protegen y a la vez extorsionan a los cocaleros. La sustitución de cultivos tiene resultados diferentes. En San Martín (Perú) implicó el pase de la hoja de coca a cultivos tradicionales una baja del 25% de la pobreza. En otros lugares el plan fracasó porque la competitividad de los precios del cacao, por ejemplo, frente a los cinco cultivos anuales de la coca es mucho menor.

3) Aceptación social: A medida que aumentan los daños en la salud, económicos, familiares y laborales paradójicamente aumenta la aceptación social del consumo silenciándose las consecuencias negativas. Paradojas de hoy ya que es un tema para filósofos y psicoanalistas: el apetito de muerte y las tendencias suicidas que se observan en grandes masa poblacionales. Lo que enferma es consumido con un alto índice de prestigio y se transforma en un marcador de identidad.

4) Abandono: El avance del consumo, especialmente en edades juveniles, anuncia y denuncia un abandono de adultos, padres, docentes, autoridades ya que la educación y los límites están brillando en su ausencia por doquier.

5) Identidad: Si algo esta en oferta hoy es la identidad. La cultura “narco” se ha transformado en un marcador de identidad en miles y miles de abandonados que no han transitado por una escuela efectiva de vivencias, ética y caminos de vida. Luego las drogas (incluyo al alcohol) se encargaran del dominio de las personas con la complicidad del cerebro (a menor edad en la entrada al consumo mayor es la dependencia del sistema nervioso a reiterar la ingesta).

6) Prevención: Hoy la prevención debe ser precoz (en edades infantiles) y dirigida a la familia (hay adicciones de gran parte del grupo familiar) Si triunfa el pesimismo aumentan las enfermedades adictivas. Solo la prevención nos garantiza no perder por Knock out (tomando una metáfora pugilística) teniendo en cuenta la complejidad del problema.

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