Solos “III”.

Solos III.

» Las tradiciones contribuyen a hacer al hombre, sin ellas se corre el riesgo de  ser juguete de las influencias de los encuentros del azar, las tradiciones se  refieren a la continuidad familiar misma; son los relatos que afirman el vínculo  entre generaciones»   G. Marcel – Filosofo Francés.- Homo Viator (hombre itinerante)

Nos quedamos solos cuando no hay tradiciones. Tradición viene de tradens o sea  transmisiones. Sin tradiciones no hay transmisiones entre generaciones. Estas  transmisiones dice el filosofo son relatos o sea historias, lenguajes, diálogos,  conversaciones. Así surge el vinculo entre generaciones. La mayor soledad de hoy  surge del desmembramiento de los vínculos. Sociológicamente surge la familia  desmembrada. No hay hábitat o sea lugares comunes (este es el significado  profundo de la palabra “hogar” como fuego de palabras y encuentros que reúnen).  Nadie habita lugares y entonces tenemos las patologías del estar: las ausencias.  Los vínculos entonces decrecen y surge la inermidad afectiva. Sin presencia y  vínculos no hay limites, fronteras y por ende horizontes, nos quedamos sin  normas o sea sin referencia. Ausencias, inermidad y anomia presiden el  desarrollo de miles en las familias desmembradas.

Jorge abandona los estudios a los 9 años. Los padres se enteran por la maestra  que no iba a la escuela. Comenta que ya fumaba marihuana con un compañero.  Padres separados emocionalmente y luego físicamente. Toleran esta situación y el  chico se desocializa en la calle. Los padres de clase media en ascenso no pueden  hablar con el hijo porque en principio no hablan entre ellos. Jorge aprende a  mentir, a robar y su vida queda embebida desde la niñez en distintos tipos de  sustancias hasta culminar en el “paco”. En él vemos ausencias estructurantes,  vínculos anémicos y limites inexistentes. Hoy es un “nadie” que vaga entre  abstinencias y angustias en una comunidad terapéutica para adquirir una  identidad que le permita salir del status de “nadie” a ser “alguien”. Cerebro “tomado” por la química desde pequeño. Cerebro huérfano de lenguajes y  vivencias.

Así solos de soledad absoluta los únicos ritos posibles son el alcohol y las  drogas; esto sucede cuando faltan lenguajes y orientaciones o sea transmisiones  y vínculos entre generaciones: el alcohol y las drogas en los menores en lugar  de asegurar un pasaje a la juventud lo que hacen es petrificar el desarrollo.  Aseguran la dependencia. Las conductas adictivas reemplazan a la entrada en la  cultura, en la vida. Es que si no hay limites no hay horizonte posible. Además  en nuestra cultura se cree que todo límite es represivo, cuando en realidad en  la educación los limites son estructurantes y liberadores.

Las familias desmembradas son el fruto de la sociedad de hoy en donde la  primacía de lo individual (individualismo) suplanta la fuerza sanadora de lo  grupal y nos condena a la soledad de la falta de transmisión. Progresivamente  los miles de solos buscan algún dueño que se apropie de ellos. El “dealer”, el  vendedor de ilusiones así los expropia.

Así el filosofo Marcel nos dice que aparece en esta hora un sujeto que es “nadie” al decir del maestro G. Maci : “…surge así, la imprevisión del  decadente cuya alma vacilante ha venido a ser juguete de la hora y de la  tentación que pasan y que incapaz de esperar como de elgir cede constantemente a  las solicitaciones inmediatas de un egoísmo narcisista sin orden y sin unidad “. Los diferentes “dealers” se apropiaran de este bien de cambio, ya que a  esto quedó reducida la subjetividad humana ; que son miles de personas sin  identidad.

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