Valorar la vida III

Valorar la vida III

» El espacio domestico y las relaciones familiares tambien cambiaron en la  llamada generación multimedia”

Generación Multimedia. Roxana Morduchiwcz. E.  Paidos.

No hablar. No pensar. No sentir. No confiar. Son cuatro disvalores presentes en  la “vida de calle hoy”. Muerto casi o solo para algunos pocos el mundo de la  intimidad (verdadero centro de la humanización),solo queda el de la  sobrevivencia (en donde todos somos objetos y ya no personas). El mundo de la  intimidad se da en lugares privilegiados de convivencia: la familia, la escuela,  el grupo de pares, las instituciones culturales y deportivas. Son lugares de  socialización y humanización. De lo contrario quedan los no-lugares; eso es el “mundo de la calle” en donde miles quedan expulsados desde pequeños. Solo la  heladera es mudo testigo de lo que alguna vez fue un comedor de reunión.  Heladera vacía o llena solo apta para el “comedero” que sacia el hambre pero ya  no convivencia y encuentro con personajes familiares que encarnan roles y  funciones. En la calle no hay convivencia sino sobrevivencia. Mientras tanto,  estoy en una reunión de muchas familias que acaban de internar a sus hijos y/o  familiares para una recuperación. Me sorprende las tragedias que vivieron; en  todos (más de 30 familias) había muertos por violencia callejera, padres que  nunca se hicieron presentes más que para aportar el semen y que luego  desaparecieron, discapacitados por el uso de drogas. Me hablaban de una guerra;  ya no con armas. Me relataban las consecuencias de una guerra que habían y  estaban viviendo. Los sentimientos eran dolor, impotencia, culpa. ¿ Por que no  antes, parecían preguntarse, no pudieron encontrar la pacificación del encuentro  mediados por terapeutas para contener y detener la tragedia? Mi tarea es  decirles que  la historia también se  escribe, desde el después. Desde este proyecto que estamos construyendo a pesar  y con las tragedias. En ese proyecto todos debemos y necesitamos vivir. En  realidad la mayoría vegetan esta vida. El grupo les devuelve la posibilidad de  darles un sentido, una dirección a la vida conteniendo también como experiencia  las muertes para acceder a un futuro diferente.

Frente al no hablar, no pensar, no sentir y no confiar frutos de la  sobrevivencia callejera en la que todos quedaron expulsados aparece el poder  hablar, liberar la creatividad del pensar, volver al corazón sensible y  enlazarse a los otros a través  de  la confianza. Es una cultura diferente. La humanización frente a la barbarie.  Esto es para ricos y pobres. En los grupos había ricos y pobres. La crisis nos  atraviesa. Me sorprendió como en todos hubo abandono de la escolarización. Una  respuesta es que donde hay drogas y alcohol en edades tempranas no puede haber  aprendizaje. ¿Pero donde estamos los adultos? ¿Qué nos pasa? Ya no es solo el  problema de la droga; es que abandonar la escolarización es decretar, casi, la  suspensión de la socialización del joven. Sin trabajo (además drogándose no  pueden ni les interesa) y sin estudio ¿cómo se constituye lo humano? Quedan  expuestos a la calle y forman parte de la generación multimedia y/o de la  apropiación de los espacios públicos a través de tribus. Cyber y hordas los  esperan. La vida pierde valor. El otro no existe en la sobrevivencia del no  pensar; no sentir, no hablar, no confiar. Pasamos de ser posibles sujetos a objetos. Si el espacio domestico se  transformó y las relaciones familiares también con la generación multimedia nos  debemos preguntar ¿Cómo seguimos? ¿Cómo crece un ser humano hacia la  humanización y no hacia ser objeto de otros o para otros?

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