Valorar la vida V

Valorar la vida V

“Se asistieron un 72%  mas de casos por consumo excesivo de alcohol y drogas en la costa en 2009 que en  2008” Subsecretaria de Atención a las Adicciones – 2009 – Prov. de Bs. As.

El aumento de atención y demanda por consumo de drogas y  alcohol en la costa muestra una tendencia evidente de tipo epidémico. No hay  dudas que sanitariamente esto es un problema que en otras columnas la denomine  emergencia sanitaria. O sea el consumo epidémico de sustancias químicas legales  e ilegales ya constituye una emergencia sanitaria. Pero esto no deja de ser una  noticia mas como sucede en la civilización mediática actual si no recapacitamos  sobre la dimensión de auto-aniquilamiento que esta en juego. Sí,  auto-aniquilamiento. O sea muerte, discapacidad, tragedias. No puede tomarse  esto simplemente como una “resaca” de fin de semana. Así negaríamos la realidad  o sea no vemos el dolor que esta en juego. No es que la fiesta se prolongó sino  que no existe fiesta sino auto-aniquilamiento. Como siempre mis reflexiones se  basan en la escucha de mis pacientes. Ahí, entonces, no salgo de mi asombro cuando todos los días recibo el dolor de la  tragedia ya consumada. Una paciente me relata su tristeza del día cuando me  anuncia que un amigo consumidor en un momento melancólico de la abstinencia se  suicidó. Concretamente se ahorcó. En el grupo pregunto a las casi 30 compañeras  si vivieron experiencias similares. Ahí en un coro de voces que roza con la escucha de lo siniestro surgen dramas vividos; una tras  otra narran experiencias similares: hermano que mata a otro por las dosis en  juego, otro ahorcamiento, guerra entre bandas con un hermano muerto, compañero  de consumo que recibe un tiro en la nuca, un familiar drogado que deja prendido  el gas y muere toda la familia, una venganza entre grupos tribales barriales que  culmina con un familiar muerto en un descampado, lucha entre grupos que dejan a  un joven novio de una paciente cuadripléjico como consecuencia de las lesiones, “fiesta” en un country exclusivo en donde el desborde lleva a que una paciente  reciba un golpe en la cabeza que la dejó en coma y debió ser operada de un  hematoma cerebral (actualmente queda como recuerdo de eso una placa de titanio),  dos familiares muertos por HIV, dos accidentes automovilísticos fatales; etc.,  etc.

En principio no salimos los terapeutas del asombro. Nos  rescatamos pensando porque a ellas les debemos devolver vida, proyecto,  esperanza ante tanta muerte. El pensar siempre liga a la vida.

Al maestro de analistas G. Maci le cuento estas  experiencias para que me ayude a elaborarlas y él con sabiduría me enseña que la  sociedad de hoy, en muchos sectores se transformo en un frente de guerra: unos  contra otros y no unos con otros. Las drogas le proporcionarían el “elixir  venenoso”. Hoy le enseño a mis alumnos que hay comunidades en situación de  catástrofe como lo relata mi amiga americana la Dr. Stanton y esto sucede cuando  hay: terremotos, guerras y también extensión del consumo y venta de  estupefacientes. Cuando el consumo es abusivo y epidémico Stanton nos enseña que  la catástrofe existe o sea la tragedia.

El aumento del consumo no es una noticia más. Es la  dimensión de auto-aniquilamiento lo que está en juego. Por eso pienso que  estamos ante una emergencia sanitaria que necesita implicar a la movilización de todos los sectores en aras de la salud publica que es el  triunfo del bien común o sea del bien para todos. Volver a la vida otra vez.  Recordemos al saber clásico ya que en momentos de dolor no viene mal: “tú eres  el único al que no detienen trabas; te he colocado en el centro del mundo;  puedes degenerar hasta convertirte en animal o puedes regenerarte hasta llegar  lo divino” (Oración a la dignidad humana – Pico Della Mirándola, celebre  humanista renacentista.)

 

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