SER PADRE II

SER PADRE II

“… EL NIÑO ES EL PADRE DEL HOMBRE “

Teresa Benedeck . Cuidados paternos . Boston .2000

Benedek experta en cuidados infantiles realza el papel del padre , tristemente olvidado en la actualidad y solo mencionado como el proveedor de un paquete de semen que se reparte o que se puede comprar en un un banco de esperma. La paternidad es una función nutricia, educativa y fundamentalmente valorativa. El niño incluso ,menciona esta reconocida psiquiatra, necesita el triangulo madre-padre –hijo como semilla fundamental para su crecimiento. Por otra parte menciona un peligro actual en la cultura de la post-modernidad como lo es la tendencia a devaluar el rol y la función paterna y que ella denomina “el robo de la paternidad”. Este robo implica una desconsideración hacia los hijos que se merecen un padre proveedor y como modelo de vida y que a la vez importa un cambio de valores sociales.

En realidad desde el consultorio de adolescentes , muchos de ellos con graves conflictos legales vamos entendiendo la importancia del triángulo familiar y del papel pacificante y modélico del padre . Mientras tanto nos vamos encontrando con la imagen negativa de la paternidad (omnipotencia, desamparo , abandono, alcoholismo o adicción en alguno de ellos, mesianismos varios, debilidad , violencia, etc). Debemos trabajar sobre todo el contexto familiar porque ellos también están enfermos (la enfermedad nunca es solamente individual).

¿Qué quiso decir la autora con la frase “el niño es el padre del hombre?. En primer lugar creo que anuncia que del cuidado del niño surgirá el futuro de la humanidad . Una sociedad que abandona a los niños no tiene futuro. El niño así es el testigo de lo que vendrá . Incluso esto tiene una marca en la historia de la naturaleza: el macho en los peces toma a su cargo el cuidado total del huevo y en las aves y mamíferos participa del amparo y conservación de la cria . Además el hijo en la relación con el padre es la representación patente de lo que a nosotros nos pasó como hijos con nuestros padres. Esto tiene un doble aspecto ; por un lado puede ser el testigo vivo de lo no resuelto con ellos y entonces la hostilidad, el desencuentro, la venganza ,etc pueden surgir desde el fondo de nuestras vidas en la relación con nuestra progenie. Pero también puede darse que el hijo se convierta en terapéutico y en una “sanación “ya que siempre llevamos dentro nuestro a ese hijo que somos y que puede restañar nuestras heridas en el contacto con nosotros como padres. Así superamos la rivalidad que vimos en nuestra infancia y el hijo puede entonces “ cambiar nuestras vidas” .

PATERNIDAD Y VEJEZ

La paternidad bien vivida es un elixir de juventud en la vejez. El mejor tónico anti-envejecimiento es trascender a través de los nietos. La paternidad es siempre un anhelo de supervivencia. Vemos en los consultorios vejez prematura cuando el remordimiento y la culpa por nuestra función como padres estalla de los 40 en adelante . Un envejecimiento temprano ,y esto lo ven varios especialistas, es cuando no se ha podido trascender lo suficiente en los hijos y las facturas se empiezan a pagar en la” vuelta de la vida” con dolores, transgresiones , violencia de los hijos con los padres, etc.

Tambien vemos que el hijo abandonado por sus padres tienen dos salidas habituales : A) la transgresión y/o la huida de la realidad. Campo fertil esto de los trastornos antisociales o de la psicosis cuando es una alucinación o un delirio lo que suplanta el contacto vivo con el otro y con la sociedad en general ; B) Cuando el niño es tratado como “cosa” y no es visto ni reconocido como persona diferente empieza , entonces , a relacionarse con lo inanimado . Suplanta la realidad por fetiches (compra de objetos, drogas). La magia suplanta a la vivencia del contacto y entonces el consumismo, la comida voraz, la vida como riesgo al limite, las huidas con drogas y alcohol están ahí.

El impulso reproductivo masculino humano implica el deseo manifiesto de ser padre (trascendencia en lo terrestre fundamental) y además anuncia la transmisión de valores ya que la función paterna es Ley y Palabra y esta la verdadera sustitución de los fetiches consumistas como la droga. Además necesitamos asumir que no somos padres perfectos ; acá está tambien el desafio del hijo que es superar al padre pero tomando lo mejor de él. Asì progresarà la humanidad.

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