DUELOS II

DUELOS II

DEFAULT HUMANISTICO

“ … el alma tiene su existir verdadero no tanto donde está cuando donde ama “

Santo Tomás de Aquino

 Hay duelos sin muertes. Colocamos en lo perdido un valor superior al de una persona amada. Puede ser un fetiche prestigiado como en nuestra sociedad es la droga. El dolor de la pérdida es enorme. Me asombra en la clínica de todos los días la cantidad de pacientes que durante meses no se pueden levantar de la cama porque no pueden renunciar al consumo. Un accidente cerebro-vascular, un choque , un infarto , cataclismos financieros , fracasos laborales, abandonos familiares, le anuncian que en realidad la vida se está transformando en un fracaso y máxime si siguen consumiendo . La dura realidad habla a través de hechos. Su organismo debilitado y en deterioro es otra muestra de la decadencia. Pero ellos no parecen darse cuenta de esto.

Este duelo sin muerte de personas es para quien ha llegado a depender de las sustancias muy importante . Hay miles así en la Argentina. Necesitan las sustancias como un objeto necesario para vivir. No saben porque lo hacen pero deben hacerlo ; el consumo dependiente es así. El objeto droga toma el lugar del sujeto. Perdida de libertad. Sujeción a un dominio odiado pero a la vez necesario para su supervivencia que a la vez es su propia muerte. Paradojas de las auto-condenas en esta post-modernidad fetichista y que huye masivamente de enfrentarse con la interioridad.

Hay una imagen del placer que retorna permanentemente en el dependiente . Los fracasos en su vida en ese momento no existen porque no los considera . El recuerdo del placer lleva ya rápidamente a buscar el “dealer” para la dosis. Tambien es la huida de la abstinencia lo que lo precipita a la” farmacia de turno” del barrio. La abstinencia es el motor de la dependencia además de ese placer que como “una llamita “ imaginaria evoca un Paraíso en la Tierra que parece ser el Paraíso del autoengaño en donde los déficits cognitivos (atención , memoria, pensamiento ,etc) muestran un ser cada día más angostado en sus perspectivas y horizontes de futuro y cada vez más sujeto a un presente . Presente que lo ciega al no poder ver un proyecto posible para sus vidas màs que la próxima dosis.

LOS MUERTOS VIVOS

Jorge duerme y no participa en ninguna actividad de la comunidad terapeutica . Oscar entonces le dice en la reunión grupal “ te cuesta renunciar a la droga, a mí me llevó seis meses” . Hay una máxima fundamental en los tratamientos si no hay renuncia no hay cura posible. Esta renuncia es un duelo. En los tratamientos sabemos que el aislamiento es una señal de abstinencia y la cama se transforma en el” altar” de la nostalgia del consumo. Mientras tanto luce apático, sin energía, anhedónico. Su vida dependía de una sustancia que era una savia nutricia de su vida en el campo del delirio del drogarse en donde supuestamente ese nutriente en realidad es la semilla de su propia muerte. Oscar le relata que en realidad él estuvo seis meses recordando el número de teléfono de sus distribuidores de drogas . En ese momento estaba desligado del resto de los compañeros y nosotros los profesionales tratando de estimularlo de distintas maneras que por supuesto fracasaban. Hasta que empezó a conectarse. Había empezado el proceso de aceptación de la enfermedad . había comenzado a renunciar

FASES DEL DUELO.

Los duelos en los adictos tienen las mismas características que en la realidad común de los que hemos perdido seres queridos:

a) idealización de la sustancia recordando solo los momentos placenteros y no los momentos desgraciados que tuvimos que vivir;

b) sentimientos encontrados en donde lo perdido es algo elemental para vivir;

c) desinterés por el mundo . Despues de esto empieza a venir el cambio en donde vemos como punto

d) aceptación de la enfermedad con todas las consecuencias negativas que han vivido y comenzar a vivir sin la sustancia. La resolución del duelo pasa por esta aceptación que empieza a ser acompañada por poder hablar de sí, escuchar al otro y obrar todos los días en consecuencia para un cambio vital. Hablar, escuchar y obrar son los tres pilares del cambio.

La neurociencia de hoy nos enseña que el duelo por las drogas lleva cinco años aproximadamente como lo es la pèrdida de un querido. Los avatares del dolor por la pèrdida implica una elaboración de años. La droga tomó el lugar de personas . La resonancia placentera de las drogas estudiando imágenes cerebrales de encendido de centros de la memoria y del placer cuando se menciona o se recuerda a las sustancias dura alrededor de dos años. Se enciende el cerebro en el recuerdo del placer; recién después de varios años aparecen las consecuencias negativas como un motor para un viraje en nuestras existencias.

En momentos de inermidad , abandono e intemperie las drogas taponan las subjetividades y toman el lugar de personas y el abandonado entonces empieza a abandonarse y a abandonar a personas , trabajos, afectos, etc. El abandono de las drogas empieza a ser el abandonarse a la muerte.

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