PACO

PACO

“…¿ como cambiamos?… internarnos en nosotros mismos, reconciliarnos, no dañarnos más, renunciar a las drogas, vivir el día a día, aceptar la ayuda, escuchar… escuchar”

(reflexiones de pacientes consumidores de paco en una comunidad terapéutica)

El paco convoca comentarios y también sufrimientos sociales. Droga de bajo costo elaborada con residuos de cocaína y procesada con acido sulfúrico, cloroformo y éter le da al cerebro lo que no se merece. Hoy para merecer un cerebro la neurociencia nos enseña que debemos no usar drogas, descansar, tener actividad física, una alimentación equilibrada. Requisitos mínimos para prevenir un envejecimiento cerebral precoz. El consumidor de paco contradice esto; come mal, es sedentario, tiene alterados los ritmos de descanso y se droga hasta el límite del no-limite . Así se va des-cerebrando. El límite a su vez de la neuro-ciencia es entender que el masoquismo, para muchos, es la base de una existencia vivible . O mejor dicho vivir para dejar de vivir pronto. Adelantar la muerte. El neurótico que somos trata de enlentecer la llegada de la muerte con cuidados, precauciones, prevenciones. El masoquista busca el final para lograr una paz en un mundo que le resulta invivible. El otro límite del conocimiento de la neurociencia es entender que el otro cerebro que tenemos es la familia. El cerebro està arquitecturado con más de 100 mil millones de neuronas todas, a su vez, articuladas por miles de millones más de conexiones entre sí. La familia, mientras tanto, es el organizador invisible linguístico y simbólico que como verdadero cerebro organiza nuestras relaciones, lo posible, lo legal. Es ley de nuestra vida. En el masoquista adicto al paco falla este organizador simbólico social y afectivo que es la familia. Miseria moral del incesto vemos en muchos casos, abuso físico en otros, violencia en casi todos. En USA se estudió que en la población de jóvenes consumidores hay un 50 % de ellos que han vivido la experiencia del abuso sexual.

INFIERNO DE LOS NADIES

El masoquismo como estrategia vital es la crisis del sentido de la vida. Dañarse en lugar de crear. Entronizar el “ombligo” (no poder salir de la cerrazón del narcisismo) para atacarlo diariamente en lugar de “tejer” con otros una historia creativa. El otro elemento de esta tragedia es a la vez una vida familiar ausente o casi inexistente. O sea es alguien que se va descerebrando cotidianamente y que automáticamente ejecuta su autodestrucción con una familia que està tambien descerebrada (no hay organización de roles y funciones); así este alguien se va transformando en un “ nadie”. Para ser alguien hay que poseerse desde un sistema nervioso no intoxicado y nutrido afectivamente y culturalmente. Ser alguien es ser esperado y reconocido por otros que sean significativos.

Hoy al paco se lo lee como un flagelo, un azote a la sociedad. En cierta forma parece ser asì porque se asimila a un genocidio en ciertos sectores sociales .Pero esto es una negación de los verdaderos problemas: la crisis del sentido de la vida en vastos sectores que entonces son “elegidos” por la muerte y la perdida de la vida familiar en la sociedad argentina. Además lo que llama la atención es lo masivo del fenómeno.

Es que es masiva la despersonalización en los desiertos afectivos y vinculares. Es masivo tambien el uso de los fetiches (objetos, drogas, juegos, etc) en lugar de las relaciones y los encuent ros. Los narcos y su cadena de ventas lucran con estas miserias. La sobornan y la utilizan .

Nosotros los terapeutas nos sentimos impotentes ante estas nuevas realidades clìnicas de un sufrimiento masivo y suicida en adolescentes casi niños. Pero el cambio aparece en pocos meses cuando el paciente ingresa en la comunidad terapéutica. No drogarse es una de las claves. Medio humano continente, normas claras; familia sustituta terapéutica eficaz. Las medidas educativas son necesarias . No solo ayudarlo a seguir estudiando (donde hay drogas no hay estudio posible) sino la educación en valores en los grupos de una comunidad terapéutica; temas estos faltantes en la vida familiar. La crisis siempre va a aparecer siendo la abstinencia una crisis permanente. Es el vacio que llama pero a la vez es la tentación de no vivir o de ser vivido por el automatismo de las drogas. Ahí el vinculo que vayamos generando es lo salvador. La palabra y la vivencia superan a la muerte.

Ver solo el problema del paco como un flagelo del narcotráfico es velar, desde mi punto de vista, la realidad. Tragedia educativa, familiar y de sentido de la vida.

DR. JUAN ALBERTO YARIA

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES GRADIVA EN ADICCIONES Y PATOLOGIAS DEL DESVALIMIENTO SOCIAL

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