CACHETAZOS EN T.V

“Quien no sabe decir no, enfermará”

A. Grüm. “Límites sanadores.”

Golpes por doquier en las escenas de pugilato de los programas de mayor rating. ¿Qué diferencia hay entre una clínica psiquiátrica y un set televisivo?. En los consultorios y clínicas la omnipotencia y sus consecuencias se manifiestan de miles de maneras; violencias varias, domestica a veces, con los hijos o empleados otras. La escena televisiva nos muestra en programas de entretenimientos una variedad de escenas en donde el Ego se despliega en golpes y en confrontación permanente con el y lo diferente.¿ Es sólo un juego de roles dictados por el productor en función del rating? .Parece ser no solo eso . Es el despliegue de un modo de estar en el mundo que se multiplica diariamente por identificaciones sobre el público que los demanda. No es solo un reflejo de lo que ya existe en la sociedad . Es también un modo de precipitar comportamientos brutales desde la mimesis colectiva. La imitación fomentada desde la pantalla coloreada.

La sordera a las significaciones diferentes caracteriza al omnipotente especialmente cuando mi Ego es la “estatua” que todos deben alabar y que me impide escuchar un discurso del otro que como Otro me plantea una critica. El omnipotente por esencia carece de lo esencial de lo humano hoy que es la autocrítica. El consultorio de la calle es otra lectura cotidiana de la omnipotencia. El gesto desesperado porque la extensión de mi Ego que puede ser mi coche no llega primero a una puja desesperada de prestigios que tiene en el cronómetro y en el apuro sus combustibles. Son las locuras cotidianas.

SI TU ME MATAS, TU TE SUICIDAS (HEGEL)

Pero siempre me sorprende la gente que no puede escuchar, la sordera al otro, a lo diferente, porque realmente crecemos como personas desde la diferencia que nos propone el otro como distinto. El padre o la madre que no puede escuchar al hijo y le quiere imponer un ideal de alguna manera lo abandona; no hay peor abandono que silenciar lo que el otro nos quiere revelar. Surge así el germen en las dos personas (el sordo y el no escuchado) de la venganza paranoica. Lo vengativo suplanta al encuentro. La traición a la fidelidad de una relación compartida. O te sometes o te extermino. Campo de la paranoia. La doma del otro suplanta al encuentro de las intimidades.

A mayor omnipotencia hay mayor impotencia. En nuestra época narcisista y megalómana hay que hacer un elogio de la humildad. Quizás es la bienaventuranza del Sermón de la Montaña más actual en los tiempos post-modernos. Esa omnipotencia o sordera de lo universal (que es el otro como autónomo) en su versión más maligna y destructiva se transforma en el cerco del otro: no dejarlo crecer y en el fondo en nuestra propia tumba.

El narciso es la tumba moderna de los vivos-muertos. El narciso era la flor que los griegos llevaban a los muertos. Narciso al ser embelesamiento de la propia imagen como Unica nos mata como personas. Cuando ese narcisismo es extremo se lo llama técnicamente “maligno” y culmina en el exterminio del otro ya en el hogar limitando una vida a ser mera cosa o en las variantes stalinistas-nazistas en los distintos campos de concentración en donde el otro está condenado a ser una estatua, una momia y un cadáver.

El objeto que quiere dominar el omnipotente es siempre una” tontera” elevada a la categoría de un ideal de prestigio: querer dominar la realidad como si dependiera de nosotros es algo “tonto”, como también creernos dentro de una inmortalidad terrestre, conseguir un objeto que es un emblema de prestigio en donde ahí se nos va la vida ya sea un televisor de plasma (en boga hoy) hasta un cuerpo perfecto y que no envejezca nunca. Pero solo nos damos cuenta que vamos detrás de quimeras tontas y que la vida verdadera pasa por otro lado cuando nos deprimimos; también cuando hacemos el duelo por ese Yo omnipotente que no podemos llegar a ser. Es el delirio del Yo-Ego el que debemos enterrar y esto existe dentro de los consultorios y especialmente en la vida cotidiana.

 

Dr. Juan Alberto Yaria.

Director del Instituto de Estudios Superiores GRADIVA en Adicciones y patologías del desvalimiento social

 

 

 

Dr. Juan Alberto Yaria.

Director del Instituto de Estudios Superiores GRADIVA en Adicciones y patologías del desvalimiento social

 

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