ADICCIONES EN CASA

“La legalidad que el Padre instaura será una precondición ineludible de cualquier proceso de entrada en la vida” Josè Milmaniene analista argentino

Quiero referirme al universo de la condena; me sorprende últimamente la cantidad de hijos han iniciado el consumo de drogas con sus padres y/o hermanos .Cuando hablamos de epidemia de consumo tenemos que entender esto como que la casa ha quedado invadida por esta problemática. Hoy tambièn, merecen especial atención cuando padres o hermanos cursan condenas por narcotráfico. El padre o los familiares adultos se transforman ,querasmolo o no, en modelos a imitar y a interiorizar. En muchas familias no solo el consumo de sustancias està “normalizado” sino el delito de venta de las mismas  como forma de vida . Todo esto lo ven y lo viven los chicos todos los días.

 De suyo los que trabajamos en drogas sabemos que el compañero” iniciático” en el consumo es fundamental ya que se forma una hermandad en donde  la lealtad se une con la crueldad . Drogarse inicialmente con uno de los padres instala a lo perverso como Ley y con ello cae todo el orden social .

El Padre es el que inaugura la entrada en la vida . En términos bíblicos se instala la esperanza de la Tierra Prometida cuando Moises ( imagen del padre sustituto) baja del Sinaì  las tablas de la Ley que Moises (padre sustituto) convirtiéndose esto en  la metáfora de toda familia. El padre concreto anuncia la ley; esto cae cuando el Padre es complice, par. Asì se renuncia a la palabra, la violencia reina . El Padre compañero de juergas se transforma , siguiendo el mito bíblico en Aaron (el hermano de Moises ),que mientras èste estaba en el Monte Sinaì, estaba  adorando el becerro de oro entre fiestas y alcohol con sus hijos y su pueblo. Aaron es el testimonio del par complice y perverso. No puede esperar a su hermano que trae las Tablas de la Ley , o sea de la vida..

Quedamos asì doblemente condenados ; por un Padre que es un par (siempre el Padre es asimétrico por eso no puede ser compañero o “gomia”) y que nos instala en un tiempo del ya (sin futuro) con drogas y que intoxica el placer haciéndonos creer que hay un màs allà del placer que se consigue con sustancias. Placer en donde el sexo , la creación artística, sublimatoria cultural, etc queda devaluado frente a ese otro goce avalado por un Padre confundido.

Es el tiempo de la confusión en donde “muchos no sabemos lo que queremos pero lo queremos ya(frase inmortalizada por un naufrago de la droga como fue Luca Prodan). Perdida de sentido, de direccionalidad junto a la perversión de todos los sistemas del placer. Ya no es una mujer, un hombre o una obra el motivo que empuja   a  nuestro placer; es por “la nariz” donde pasa todo. Tiempos de perversión. Y en esta lógica perversa todo es posible y como lo muestra el maestro Milmaniene en sus clases: “¿Why not?. Todo se puede hacer : porque no”.

Asi cae entonces el universo de la espera en la cultura del ya… cae entonces el universo de la esperanza …solo el que puede esperar tiene posibilidad de esperanza. Entramos en el universo actual de la desesperanza y la desesperación  que es el universo de la droga.

EL HIJO BASE DE LA CULTURA

El otro , tanto en las teologías de distinto signo religioso o en el pensamiento laico es siempre sagrado. Esa es la base de la cultura : no profanar al prójimo(próximo) y también desde acà surge el nacimiento de la Etica a través del altruismo :tenemos el deber de reparar al otro, ayudarlo. Siempre estamos en deuda con el otro porque el otro es el testimonio mismo de la vida .Esto contrasta con el relativismo actual post-moderno en donde el individualismo ocupa toda la escena de la vida.

Pero el Otro máximo  en nuestras vidas  es el Hijo, nuestro Hijo. Testimonio vivo de nuestra inmortalidad terrestre. Drogarse con el hijo es quizás el elemento màs crìtico de un Padre que no puede ser Padre  y que siendo solo hijo condena a su hijo a no crecer hacia el mundo que està màs allà de la familia. Es la forma  màs cruda de ceguera moral o sea de antisocialidad (  los antisociales tienen una ceguera moral porque sienten que no tienen una deuda con el otro).Mientras tanto  al hijo necesitamos darle lo mejor de nosotros mismos superando nuestros pasivos emocionales y  brindarle nuestros activos y si es posible multiplicándolos. De lo contrario aparecerán distintas formas de pactos criminosos ; padre que condena al hijo desde la droga, el abandono o  el hijo que se venga de un padre atacando a toda sociedad. Los destinatarios pueden ser diversos: el autocastigo diario de destrozarse la mente , el espíritu y el cuerpo con drogas, liquidar a lo social desde la venganza delictiva ,traspasar en un próximo hijo que vendrà este drama que ya va a ser de tres generaciones .

Hoy hay distintas formas de filicidio (padres que matan a sus hijos) o parricidios (hijos que matan a sus padres) o de fraticidios (Caìn matando a su hermano). Nada nuevo hay bajo el solo como lo muestra el Eclesiastes bíblico.

Cuidar la vida es la máxima de hoy. Las drogas en el seno de la vida familiar desatan las locuras màs graves y horrorosas. El hermano a cuidar y el hijo simbolizan el modelo ètico de todo Otro. La tragedia griega o la Biblia nos pueden enseñar mucho sobre todo lo positivo o lo negativo que puede reinar en nuestra subjetividad. Podemos vivir condenados o abiertos hacia la creación humana.

Dr. Juan Alberto Yaría

Director del Instituto de Estudios Superiores GRADIVA en Adicciones y Patologìas del Desvalimiento Social.

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