Drogadependencia y daños

«Todas las drogas aumentan la dopamina cerebral y ésta es una señal para seguir consumiendo». E. Voss. Neurobiólogo Americano

El consumo de drogas culmina en muchas personas en una dependencia a las mismas. Cuando esto se da hoy los estudiosos del tema hablan de que se està instalando una enfermedad crónica, progresiva y terminal o sea con la muerte por sobredosis, deterioro de los sistemas orgánicos , accidente, etc en su etapa ùltima. La dependencia se caracteriza por la imposibilidad de evaluar las consecuencias negativas que conlleva el consumo. Asi vemos en nuestros consultorios a personas que han perdido empresas, se han generado a si mismos debacles financieras , y tambien, los vínculos afectivos se han fracturado con abandono incluso de los hijos y familiares màs cercanos. Los adictos que están en vías de recuperación comentan el efecto de “vértigo” en el cual viven lo que les impide escuchar y por ende aprender de los otros para evaluar la realidad . Los trastornos de personalidad pertenecen a la òrbita de lo narcisistico en donde la megalomanía y la inflación del Ego son evidentes. Quedan comprometidos asi bienes , profesiones y tambien el propio cuerpo ya que no se “escuchan” las señales de malestar, dolores y contracturas musculares, taquicardia, etc . Las noches sin dormir con “giras” de tres o cuatro días son comunes. Dormir luego varios días es la consecuencia.
Hoy se considera a la drogadependencia como una enfermedad cerebral ya que se alteran circuitos que tienen que ver con el placer y el control de los impulsos y esto va ocasionando algunos fenòmenos:
a) El daño a t odos los sistemas orgánicos incluido el Sistema Nervioso ocasiona alteraciones en el comportamiento y en las capacidades cognitivas, mnémicas, etc.
b) Las alteraciones que en la biología, en la fisiología y en la química se da por el uso de estos tóxicos deteriora un sistema de alta perfección como es el sistema de recompensa cerebral (enlace de emociones, instintos y del sistema del placer vinculado al sexo, la comida y las drogas). Lleva años volver a un funcionamiento normal de este sistema, siempre y cuando no vuelvan a usarse drogas. Por eso el paciente, para recuperarse, pasa por etapas de «craving» (anhelo irresistible de consumir), recaídas, bulimia, anorexia (todo esto ligado a la alteración de este sistema biológico que las drogas dañan).
c) Hoy sabemos que un consumo continuo de drogas y, especialmente en momentos de evolución y maduración del sistema nervioso, genera daños en el sistema más evolucionado del cerebro que nos distingue de los monos: el lóbulo frontal (sede biológica de las conquistas culturales y educativas del homo sapiens). La mayoría de los adictos tienen daños en este sistema que los puede llegar a discapacitar socialmente: trastornos en el estudio, incapacidad de pensar y trastornos en la convivencia y en la aceptación de leyes mínimas de convivencia (incluidas las legales).
d) Los daños siguen siendo importantes en el llamado doble diagnóstico ya que el consumo de drogas puede intervenir en la eclosión de algunas enfermedades psiquiátricas. El dependiente a las drogas tiene más posibilidades de depresiones severas, suicidios, impulsiones antisociales e incluso de tener trastornos del estado de ánimo (fenómenos alternantes de euforia y manía con depresiones psicóticas) y de trastornos esquizofreniformes, ya que la mayoría de las drogas disocian la personalidad (hoy a muchas drogas se las llama disociativas, como el LSD, la Ketamina).
e) Todas las drogas alteran la capacidad de autoadministración de la persona ya que actúan sobre zonas del cerebro más primitivas y dejan de tener efecto sobre la conducta las zonas más evolucionadas que están en la corteza cerebral (lóbulos frontales incluidos). Por ende, la persona deja de ser libre ya que depende de automatismos cerebrales más primitivos llevándola a un comportamiento casi obligatorio de búsqueda, adquisición y consumo de una sustancia psicoactiva, hecho éste de observación cotidiana.
f) Las drogas, todas, generan tolerancia y abstinencia; o sea, se necesitan cada vez mayores dosis para conseguir efectos similares y, al mismo tiempo, la cesación de la ingesta genera efectos de privación que van desde la angustia hasta el «delirium tremens».
Debemos aprender una lección: Los organismos internacionales recomiendan (Naciones Unidas- 1999) «desanimar el uso inicial de drogas». Prevenir masivamente desde las escuelas, las organizaciones comunitarias, las iglesias, las familias y los medios de comunicación el no contacto con las drogas bajarà la incidencia de esta enfermedad que se define como crónica, progresiva y terminal.

Dr. Juan Alberto Yaría
Director del Instituto de Estudios Superiores Gradiva en Adicciones y Patologías del Desvalimiento Social

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