LA CARRERA HACIA EL DELITO

» Hay una relación entre mano de obra criminal y desfamiliarización».

L. Cancrini (Italia)- Psiquiatra juvenil.

En mi tarea clínica cotidiana con jóvenes y púberes observo con cierto asombro y también angustia la entrada cada vez mayor de poblaciones adolescentes al circuito de confrontación con la ley. Hay un porcentaje alto que pertenece a los denominados excluidos desde el punto de vista económico pero en otros casos no es así; hijos de profesionales o de clase media alta incursionan en el delito asociado siempre al consumo precoz de alcohol y drogas. El circuito directo delito-pobreza es un estereotipo que calma nuestra conciencia, máxime cuando un problema es muy serio pero que no ayuda a entender la antropología urbana del delito de hoy.
Es indudable que una proporción grande de chicos están expuestos desde pequeños como «cartoneros», por ejemplo, a la experiencia de sobrevivencia de la calle y esto es directamente un daño a su desarrollo. Pero también vemos jóvenes y niños que crecen solos en medios económicamente satisfechos y que en gran cantidad pueblan nuestros consultorios o que los restos de familia que poseen necesitan demandar la ayuda de un juzgado de familia o de un Asesor de Menores para proteger a una persona de una muerte segura por el uso de drogas o por pertenecer a organizaciones delictivas.
FAMILIAS MULTIPROBLEMATICAS
Todos pertenecen a organizaciones familiares multiproblemáticas. Sí, hay que hablar de la familia, tema olvidado y soterrado en nuestra sociedad. ¿Qué es una familia multiproblemática? El niño que crece en ella no la percibe como una red, o sea como un lazo, un punto de apoyo, un grupo con el cual contar. En estas familias la heladera es lo único convocante y la calle la experiencia principal. Si no hay lazos y red no hay vivencia, corazón compartido que es la base de la salud en los primeros años. Al no haber grupo querido, sentido y vivido desde el corazón falla el proceso de introducción de normas sociales en el niño que crece. Las normas son la cara del otro en nuestras vidas. No podemos hacer lo que queremos. Al lado de esta defección clave para convertirnos en personas ese grupo no proporciona apoyo emocional en el duro oficio de vivir ni guía moral y tampoco algo muy básico: acceso a los servicios de salud. Algunos tienen obra social o seguros médicos caros pero no están vacunados, por ejemplo, o nunca tuvieron la presencia fundamental de un pediatra permanente que funciona en nuestra sociedad como un «padre sustituto» orientador de los padres en los momentos críticos del desarrollo. En muchos casos (en la mayoría tanto en pobres como en ricos) hay un fracaso de las figuras parentales identificatorias (papá y/o mamá no están, o no conviven, o sólo son una billetera o un grito irritante y alejado).
El niño queda , asi, expulsado a la calle. Nunca concurrió a otras instituciones socializadoras: iglesia, club, centro cultural. Lo espera el ciber, la cerveza precoz, los pornojuegos virtuales o las guerras por computadoras. Rápidamente se socializa patológicamente a través de grupos vandálicos y sin cultura (cultura como cultivo de su ser) y con mucha desesperanza, y máxime cuando está sin guías ya entrando en la adolescencia inaugura el camino del joven crónico: comisaría del barrio, instituto de menores, comunidades terapéuticas, servicios penitenciarios, hospitales públicos de infecciosas (un gran porcentaje de HIV son menores de 25 años), muerte joven por accidente, ingesta abusiva de drogas, tiroteos.
La desfamiliarización fue una nota en sus vidas, luego lo otro la estación de la post-modernidad son las economías criminales que hoy trabajan desde las pequeñas escalas barriales hasta las grandes escalas globales. Estas economías criminales van desde la distribución de drogas, el desarmadero hasta el lavado de dinero, necesitan de mano de obra y en las familias multiproblemáticas está la cosecha de esta población descartable. Descartable porque está probado que la vida activa de estas personas en la organización no supera los 5 años. Lo riesgoso de las actividades, las drogas, el uso de armas de fuego, los enfrentamientos y el deterioro de este tipo de vida llevan a que estos jóvenes se mutilen justo cuando deben nacer a la vida activa.
Este parece ser un gran problema argentino.

Dr. Juan Alberto Yaría
Director
Instituto de Estudios Superiores GRADIVA en Adicciones y Patologias del Desvalimiento Social

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