Si hablamos  vivimos 

“ El sujeto comienza a existir como tal y a ser de otro modo cuando cree en el lenguaje , es su despertar existencial “

J. Milmaniene –La fe en el nombre . Edic. Biblos

El maestro Milmaniene nos habla de la función de la palabra como el ejercicio de la libertad y de la dignidad humana . Encuentra ahí el hombre  su  “despertar existencial” para el  encuentro con el otro y la medida justa para superar su reclusión narcisistica  , figura propia de toda enfermedad humana. Los repliegues en el narcisismo  adquieren distintos nombres: melancolía, paranoia, actuaciones delictivas, el infierno de la droga en donde la mudez del acto desplaza el encuentro con el otro. Es en el juego de reconocimientos que se da en la interlocución donde va a  surgir lo humano. Hoy la enfermedad que tratamos parece estar ligada a la barbarie  . La brutalidad de la voracidad reemplaza al decir. Somos humanos porque hablamos. El ejercicio de la palabra y por ende de la libertad están comprometidos hoy . El consultorio se transforma en un escenario de esta tragedia .

¿ Que es lo que hacemos cuando tratamos ¿ Nos consulta un jugador compulsivo que ha perdido todo por su pasión por la magia avalada por luces y ruidos de “maquinitas”, aquel que no puede dejar al homicida silencioso que habita en él con el nombre de nicotina, mientras tanto allá está otro que creyó en la alucinación colectivamente prestigiada del drogarse y  a su vez aquí  se lamentan muchos  desde un estaño o un boliche mientras  piden otra “vuelta” haciendo cierto aquel dicho de Alcohólicos Anónimos “ que una “copa es mucho y cien son pocas”.

¡VIVA LOS FETICHES!

¿Que encontramos en ellos ¿. Vamos a tratar de describirlo,  dejando seguramente  muchos aspectos de la cuestión para verlos en otra oportunidad; pero  es indudable que nosotros somos “parteros “ de la palabra. En la enfermedad hoy se oculta, y es lo que hay tratar de liberar  , el don de la palabra. Recuperarse es recuperar el don de la palabra.

Algo que caracteriza a la patología adictiva es el desborde impulsivo . Ahí ya no hay palabras. Educamos a nuestros hijos en la impulsividad. Mesas con gritos, espectáculos circenses en la televisión en donde “mide” más enfrentar personas, silencio social ante lo obviamente obsceno y antihumano como lo es la violencia. Aquello que no se limita se promueve. Esto es tan viejo como la humanidad. Los desbordes impulsivos , mientras tanto, chocan contra los dictados de lo que marca la realidad en donde se va negando y repudiando al otro y a los otros (la comunidad). Las drogas , el sexo adictivo, el poder, la imagen espectacular que queremos dar aún a costa de nosotros mismos son los nombres post-modernos de esta sociedad que tiene una góndola llena de fetiches   en donde se sacrifican en su altar miles de seres humanos porque los mismos no llegan a saciar su vacio de ser

El impulso responde a una inveterada pasión por adicionar, sumar. Este es uno de los significados de la palabra adicción : sumar,  nunca restar. El  en si mismo es como “una máquina que funciona sin frenos”. La sobre- estimulación de ciertas zonas cerebrales ligadas al placer con drogas, alcohol , maquinitas “mágicas”, alcohol, nicotina ,etc y tambien la pasión por el poder llevan a la emergencia de impulsos desbocados . Este caos responde a dos fenómenos que parecen funcionar en forma  paralela :

a) la disminución de la función frontal del cerebro lo cual impide la capacidad de postergar, evaluar, aplazar, proyectar , prever consecuencias  lo cual lleva a la sujeción a sistemas cerebrales más primitivos que funcionan en “automatico” con automatismos conductuales violentos; acá no hay otro ni escucha y las conductas adictivas parecen ser el cementerio de las palabras;

b) la sujeción a una imagen valorada en donde la apuesta al éxito a través de un fetiche prestigiado socialmente culmina siempre en un fracaso. Este fetiche intenta calmar siempre una angustia, una intolerancia a la frustración, una huida de un problema pero lo no conseguido lo va transformando en un adicto al fracaso. Lo que se consume como fetiche valorado estimula ciertas zonas del cerebro ligadas al placer y esto lleva a repetir hasta el infinito esta acción.

TRIUNFO DE NARCISO

La imagen valorada es el simil de la cara de Narciso que cautivo del amor a si mismo en su sordera frente a todo lo otro se abandona a a la imagen reflejada de belleza en el espejo de agua y se ahoga. Todo embelezo culmina en nuestro suicidio . Vivir muerto o morir en el intento. El narcisismo es en el espectáculo que quiere promover o en la “fiesta” que promete la tumba de nuestro ser.

Imagen valorada patológicamente desde el narcisismo, impulsos indómitos y  alteración de la función frontal en los consumidores crónicos  nos condenan a la ceguera lingüística porque es el lenguaje como encuentro pleno con el otro la visión de la realidad en su potencia pero tambien en sus limites.

¿Como queda este paciente sujeto siempre al  adicionar, suma sin resta y siempre a “ganador”? Parece comprar el pasaporte hacia la esclavitud post-moderna. La otra etimología de la palabra adicción es ser esclavo. El que no condonaba una deuda en el Imperio Romano pasaba a servir  al Amo; era su esclavo. S u existencia se había hipotecado. Las patologías adictivas parece ser  la cara de la libertad conculcada.

Los consultorios de hoy tanto en jóvenes, familias, etc parecen ser un intento de hacer el duelo por los fetiches que se consumen que desde las drogas, el poder como espectáculo, el juego,etc inauguran un nuevo cautiverio. Suplantar los ídolos por la palabra . Asi surgirá la dignidad y no la esclavitud.

 

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