DROGAS: “ entre dichos y negaciones”

“… el cerebro es una estructura robusta pero frágil y organiza diariamente una rutina que va desde lo molecular a la conducta”

R. Baler,  investigador argentino de nota en NIDA-Inst. Nacional de Drogas  en USA-

Tarea, sigue diciendo Baler, en donde lo robusto se pone a prueba ante los disturbios cotidianos que debe soportar y frágil ante raros eventos que lo defectuan en su funcionamiento, su plan, su proyecto. La vida de hoy (tecnológica, ultra-rápida y consumista) ha pervertido la función cerebral .Se dice que ésta tenia históricamente tres grandes tareas: a. organizar (“look around”) el espacio de alrededor y proyectar un comportamiento; b. organizar los sistemas de alimentación saludable; c.los de sistemas reproductivos. Ahí, mientras tanto en  esa estructura interactúan 100 mil millones de neuronas,  con  sistemas hormonales muy precisos, los registros del dia-noche, el manejo del stress, y a su vez, formaliza  la dirección estratégica de todos los sistemas orgánicos    . Los ritmos actuales han cambiado todo esto. La comida se ha transformado, en una gran proporción en “chatarra” y desde ahí la epidemia de híper-obesidad. Por otra parte la capacidad de proyectar el mundo ha quedado cercenada por el uso abusivo de internet y especialmente de video-games; a su vez la actividad reproductiva ha quedado comprometida por el sexo virtual y el mundo de la pornografía. El consumo de drogas ha cambiado también esta estructura de alta eficiencia pero frágil. El cerebro, a su vez, no está preparado para consumir drogas. Hoy este “forzamiento”  de este sistema ha llevado a cuatro enfermedades  masivas: stress crónico, problemas cardiacos, aumento de enfermedades mentales y adicciones (entre las cuales está la híper-obesidad ya que hay alimentos que “alimentan” las áreas adictivas de la subcorteza).

BANALIZAR LOS RIESGOS DEL CONSUMO

Mientras tanto banalizamos el consumo de drogas. Olvidamos el derecho a la salud desconociendo el papel de la prevención para lograr que la menor cantidad posible de personas tome contacto con ellas. Hoy se considera que es una enfermedad del desarrollo ya que los consumos precoces – infancia y la pubertad- son los más peligrosos y son precursores de un consumo crónico. El cerebro no ha terminado de madurar, especialmente las zonas de control superior.  Banalizar el consumo es minimizar los daños, fomenta la aceptación social y diversifica las “bocas” de oferta. A mayor oferta hay –está comprobado- mayor demanda.

Siempre me sorprendió la negación de lo que sucede cuando se consumen sustancias despreciando las  consecuencias en relación a la   destrucción del sistema nervioso. Sobre la base de esta “ceguera” se implementan políticas para enfrentar la epidemia. En Uruguay el actual mandatario ideó que el  propio Estado cultivara  marihuana y entregarla a los consumidores con un registro computarizado de los mismos. E l presidente anterior-médico él  y parte del mismo espacio político- rechazó esto así como el arco opositor y las agrupaciones de profesionales. La medida presidencial que ya había tomado estado parlamentario fue rápidamente abandonada. A mediados de la década del 90 en una reunión de especialistas en Roma dijo:  “… las drogas no se combaten con más drogas”. Se olvidaron en el país vecino , desde mi punto de vista,   varias cosas : a. el problema del Paco no se enfrenta con marihuana; b. el que consume Paco también , en la mayoría de los casos, consume marihuana; c. el que consume marihuana también, en la mayoría de los casos, consume otras drogas y entonces nos preguntamos ¿ porque no darle cocaína, opiáceos, etc.?; d. de ser así estaríamos en una negación de derechos si es que privilegiamos el derecho a consumir por sobre el derecho a la vida…sana y a la salud. Incluso la izquierda más lúcida replanteó, desde otra perspectiva,  el viejo lema de la moral marxista “…las drogas, hoy,  son el nuevo opio de los pueblos”.

PREVENCION EN GRAN ESCALA

La educación preventiva no existe en estos planteos peregrinos. Hoy nos planteamos que la menor cantidad de personas tome contacto con las drogas. La escuela, la familia son aliados y el Estado el promotor. Al que consume hay que fomentar la detección precoz  con sistemas de alerta en la comunidad como se realiza con otras enfermedades desde la prevención del cáncer de mama hasta la hipertensión, diabetes, enfermedades de la próstata, etc.

Educar no es una disciplina represiva, muy por el contrario implica liberar lo mejor de nosotros mismos .Educación y libertad van de la mano. Droga-dependencia y esclavitud también.

Asegurar a  los que están ya en un abuso crónico un sistema de atención en red que permita una rehabilitación. De esta forma también vamos a limitar las conductas asociadas al consumo de drogas: violencia, desintegración familiar, HIV, accidentes, enfermedades psiquiátricas, etc.

Dr. Juan A.Yaria

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES “GRADIVA” EN ADICCIONES Y PATOLOGIAS DEL DESVALIMIENTO SOCIAL

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