Drogas: lo que hay que saber IV

¨…hay cambios duraderos en el cerebro como resultado del consumo repetitivo de drogas, de la carga genética y sus múltiples aprendizajes ¨

Kaliva  , Et. Amerycan Psych.2005

Jorge, hoy con 14 años,  viene de una unidad de terapia intensiva a una comunidad terapéutica de rehabilitación  luego de haber recibido un balazo en una refriega entre grupos en su barrio. Desde muy pequeño -9 años- tuvo distintos eventos que son típicos de un trastorno disocial : medio familiar con severos problemas para imponer limites , problemas muy serios en la transmisión de afectos y consumo de alcohol y de marihuana en forma precoz. El paco- pasta base de cocaína-  fue el certificado de una tragedia con destino anunciado. En circunstancias como estas el adolescente entra rápidamente en la dependencia a las sustancias si no es limitado en su consumo.

DOMINIO CORTICAL

El ¨homo – sapiens¨ se diferencia del resto de las especies debido al procesamiento de la información en donde los sectores superiores de la corteza cerebral dominan y modulan a la subcorteza. Asi las emociones primitivas quedan subordinadas al control cortical que emerge como etapa superior en la escala evolutiva de la especie.  La inmadurez neurológica del púber es un elemento que acelera todo. Hoy se sabe que la impulsividad y la explosividad es la muestra de circuitos nerviosos en maduración   en esta etapa de la vida. El lóbulo frontal culmina su evolución a los 25-30 años y por ende los circuitos de control de impulsos están en una crisis de transición.

DOMINIO SUBCORTICAL

Jorge vive entonces en un desborde permanente. No  estudia. No puede aprender ningún oficio . Se dificulta su capacidad de aprendizaje. El hipofuncionamiento del lóbulo frontal y la hiperactivación de las estructuras subcorticales por la dependencia a sustancias genera una captura de los sistemas de motivación y todo queda encerrado en la droga y sus circuitos. A su vez se van borrando emociones ligadas a la supervivencia como el miedo, el amor, la culpa, etc y, a la vez,  se van generando emociones ligadas a la superioridad, la omnipotencia, el desprecio de la realidad. Las conductas de cuidado y de prevención de los riesgos quedan desestimadas. Asi el adolescente puede entrar en la desviación y la marginalidad. En Jorge esto se fue dando. Al mismo tiempo vemos una pérdida progresiva del registro de realidad. Nuestro mundo imaginario y fantastico triunfa a pesar de las evidencias en contrario.

Se  va instalando, por otra parte,  progresivamente una forma patológica de memoria y aprendizaje llamada la memoria adictiva. Esta memoria vincula olores, colores, esquinas, caras de vendedores, lugares de consumo, etc y genera una verdadera cascada de conductas imperativas, búsqueda de sustancias, ansiedad, hiperkinesia; todo esto va a unido a acciones  para  conseguir lo que necesita con urgencia. Asi el paciente siente abstinencia y  deseos de consumir (el “craving“ citado por la psiquiatría americana).  y hay recaidas aún luego de meses y años de no consumir.

TRIUNFO DE LA OMNIPOTENCIA

El gran problema es la memoria adictiva que se enlaza a funciones biológicas muy estudiadas hoy  para la comprensión de la dependencia : amígdala, hipocampo, núcleo accumbens, lóbulo de la insula, deterioro de la función del lóbulo frontal .Hoy se está estudiando el papel del lóbulo de la insula ya que es un verdadero sector de conexión de las emociones internas y de lectura de los cambios corporales ligados al hambre, la sed, la sexualidad y las urgencias para consumir drogas. El complejo sistema biológico hiper-estimulado por las drogas altera y pervierte el funcionamiento de una estructura que sostiene a la especie humana desde hace miles de años y que tiene que ver con las emociones de supervivencia. El hipofuncionamiento de las estructuras corticales y el hiperfuncionamiento de las estructuras subcorticales llevan a esta singular depreciación de la realidad y el triunfo de lo auto-destructivo como lo testimonian los múltiples ¨Jorges¨ que caminan por nuestras calles.

 

 

DR. JUAN ALBERTO YARIA

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE ADICCIONES Y PATOLOGIAS DEL DESVALIMIENTO SOCIAL.

 

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