Cocaina: La Peste Blanca

» …el problema es que el tratamiento para la adicción a la cocaina tiene una cura: dejar de usarla; suena simple pero no es fácil»

Cocaína: La Peste Blanca (G.Nahas -USA)

Argentina de los 80. Mueren personajes encandilados por el «polvo blanco».Ilusión de potencia y omnipotencia que es el pasaporte seguro a la autodestrucción. Toda superación de límites-parecería- al fin nos limita de la peor manera. Olmedo cae de un balcón . Otros participan en horrendos crimenes. Ha caído en estos dias el «último de los mohicanos» de esa época, el «Facha Martel». La cultura de la droga se estaba instalando en esa época y llamativamente y a la vez simbólicamente «La Ciudad Feliz» era testigo y testimonio de ese momento .

Cocaina que en ese momento todavía en el mundo y máxime en nuestro pais era considerada una droga de diversión y absolutamente recreativa. Diferente en su daño a los opiaceos .Se creía que no generaba dependencia y equivocadamente se dividía a las sustancias entre las que generaban dependencia física ( los opiaceos )y las de dependencia psíquica (la cocaina). Esta se podia dejar cuando el consumidor quería. Todo esto ha variado hoy.Hay un fenómeno de dependencia que es psico-fisico y que interesa a todos los entramados del sujeto , incluso los sociales generando daño. La cocaina altera de una manera crónica mecanismos muy precisos como el llamado sistema de recompensa del cerebro que es un complejo neurobiológico que regula el equilibrio corporal , el placer y todo los grupos hormonales. El mediador químico importante es la dopamina que es el estimulante placentero fundamental. La cocaina -he aquí quizás la trampa – genera un placer superior al sexo , los encuentros afectivos , la alimentación , el deporte ,etc. Así progresivamente se va instalando una necesidad de consumir y al mismo tiempo una transformación de la personalidad. En algunos cambios de carácter, humor , violencia, persecución , de apreciación y juicio de la realidad . Puede aparecer con mayor facilidad el «simio» que podemos llegar a ser.

DAÑOS CEREBRALES

Al mismo tiempo la activación permanente del sistema de recompensa , que es el lazo que tenemos con los mamiferos, deteriora la función pensante representada en nuestro sistema nervioso en el lóbulo frontal .Este es la «marca de fábrica» del «Homo Sapiens».Superación del mono y entrada en la cultura en donde el Otro existe y con el cual para desarrollarnos necesitamos convivir. La cocaina insufla al Ego y nos sumerge en el mundo de la megalomanía narcisística , he aquí quizás otra tentación de hoy en la post-modernidad. Caída la función frontal lo simiesco tiene permiso de entrada sin ninguna censura ética ni moral.

Hoy es claro que la dependencia a la cocaína es un desorden del cerebro en sus vertientes químicas, eléctricas, funcionales y estructurales. Participa de lo que sucede con otras enfermedades neurológicas y psiquiatricas y se la considera un peculiar accidente cerebro-vascular que compromete la vida y todos los sistemas bio-psico-sociales y espirituales de una persona.

El viejo maestro Nahas , con quien tuve el honor de estudiar en Argentina y USA, luchaba en su país contra la cultura de la implantación de la cocaina que la consideraba,como en la Argentina de los 80 y todavia en algunos sectores en la actualidad, como una droga recreativa y de la diversión.Mientras ya en los 80 los modelos animales nos mostraban lo contrario ya que los ratones de laboratorio morian por consumir esta droga y ni siquiera comían. En los humanos pasaba lo mismo .Clinicas, sanatorios , hospitales y consultorios se llenaban de pacientes que como los ratones tampoco «podían parar».Accidentados. Hemipléjicos .Homicidas . Muertos . La sociedad a través de voceros privilegiados seguía hablando de la droga de la «felicidad» y que además no generaba daño.

Lo que le asombraba a Nahas :»..solo hay una cura , dejar de usarla» era y es la clave de una rehabilitación para frenar el proceso autodestructivo.

EL «FACHA» MARTEL

La Argentina desde los 80 vive el azote de este consumo que el autor americano llama La Peste Blanca y ahora agravado desde el 2000 con el Paco (residuo de la cocaina en su proceso de elaboración) . Aquí ya el ser humano se transforma en residuo.Rápidamente ingresa en la civilización de lo descartable . Acaba de morir el «Facha» Martel estandarte de la cultura del consumo y a la vez testigo ético y testimoniante de las consecuencias de su uso .Su última vivienda en un coche viejo en la calle parecería ser una muestra del grado de desposesión a la cual lleva la dependencia a las sustancias .Queda licuada nuestra Identidad. Nos transformamos en «nadie» como el «Facha» dentro de un coche. Ni siquiera esa «facha» que era su marca de Identidad: su espejo o sea ser espejo admirado por los otros.. Su «pinta».Su porte. Detrás de esa «pinta» ya pasado el tiempo y con las marcas del deterioro queda el vacio imposible de ser «llenado» por las sustancias.

La droga cautiva a millones por las alucinaciones que promueve ilusoriamente. Basta de agotamiento. Viva la energia dada por el «polvo blanco».Pero es el vacio ,o como me decia una paciente «somos un pedazo de nada «, lo que impele y lo que tracciona. Vacio que si no se puede llenar y comprender con palabras y humanidad se puede convertir en el camino tenebroso del consumo de drogas y asi ser nuestra tumba y el cementerio anticipado como porvenir cierto.

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