COMBOS II

 “…con tiempo más alcohol y drogas…todo llega”

Lema de los grupos de recuperación

Hoy todo viene en combos…sociedad en donde en la miniatura  parece estar el “multiuso” del consumidor.  El consumo se acelera porque en poco espacio está todo lo completo. El chip concentra miles de conexiones. Ahí está todo en la sociedad tecnológica. En lo humano tiende a pasar lo mismo. La droga no está sola. Hoy el combo incluye al sexo en su vertiente promiscua homo y /o heterosexual, el Viagra como condimento, el boliche VIP o la “bailanta” , el casino con su ruido adictivo, el vértigo con coches de alta gama y/o motos compradas con los centavos de un sueldo; y también podemos agregar el “ser barra” como verdadero ideal de prestigio para muchos. En la identidad que proporciona el ser “barra brava” se esconde un imagen ideal ligada a la droga, el dinero, negocios en el club y /o en  los andurriales de los grupos de presión y poder. No se ve el partido de fútbol, me lo decía un paciente; de espaldas a la cancha es el vértigo con cocaína lo que convoca.  Vivía la abstinencia en los horarios de fútbol; ahí se “trasladaba” y anhelaba consumir. Todo el “combo” del fútbol era la droga. En realidad la droga era todo ese “combo”.  Entender  la adicción hoy pasa por comprender estas nuevas estructuras sociales del consumo. Hay una verdadera entrega del sujeto, corazón mismo de la alienación de las ciudades, cuando queda capturado por estas imágenes cautivantes de prestigio y devoradora de impulsos que como cataratas denigran los principios mismos  de la realidad. Por algo Freud llamaba a la realidad “coeficiente de adversidad” . Las drogas y sus estructuras sociales que explotan y alienan al sujeto nos tientan con la omnipotencia de la imagen y los impulsos “desbocados”   . Ya no hay más coeficiente de adversidad como principio y registro de la realidad. Freud nos enseñaba que aceptar  la realidad era asumir el coeficiente de lo adverso que ésta conlleva.  El “dealer” al vender drogas   también vende imágenes con alto poder de prestigio en donde la omnipotencia desafia al principio de realidad. Pero como dicen los adictos en recuperación ..” con tiempo y alcohol y drogas todo llega”. No se puede desafiar la realidad sin consecuencias. El cuerpo habla con su deterioro y las libertades perdidas denuncian la peor de las esclavitudes.

FAMILIA DE CONSUMIDORES

Hay otros combos. Le digo a mis compañeros de trabajo  que observen los “restos” de familia que nos convocan a un tratamiento. La organización familiar parece estar en “default”. Sabemos que la organización de roles y funciones es fundamental para el crecimiento de nuestros  hijos .Esto parece estar en crisis.  El “combo “familiar en la actualidad nos hace ver, en muchos casos,  un consumo generalizado de sustancias. Hermanos que se mimetizan en el consumo. Padres que consumen. Los estudios que desde la escuela de los sistemas y del psicoanálisis  nos mencionan sobre el Padre ausente en sus distintas versiones (borrado, violento, autoritario,etc) , el hijo abandonado, una madre que se apropia del hijo como un rehén , la falta de límites y de normas en la vida familiar, “hacer la vista gorda al consumo de los hijos” como versión de un pacto criminoso en acción; son  hechos centrales de la comprensión en las familias con consumo de sustancias en el siglo XX. El siglo XXI en la Argentina agrega el fenómeno del modelo adictivo de distintos miembros.

Donde hay drogas en la familia podemos decir que “todo va a llegar”. El consumo delante de los hijos es una de las “confesiones “más dolorosas de los padres, pero camino cierto este “blanqueo” para una reconciliación con uno mismo y después con el resto de la familia. Los hermanos que se drogan, fenómeno bastante común, incorpora no solo la imitación contagiosa sino una crisis con las normas evolutivas para un crecimiento sano: no se cumplen horarios, cae el estudio, y el trabajo es imposible. La dilución de las figuras de autoridad se logra y el camino del  vacío y la nada empieza a llegar. Se va llegando al deterioro definitivo de una persona.

EL INCESTO

Las historias de drogas en la familia se acompañan de abusos y violaciones por doquier. Esto facilita los secretos. Los pactos de silencio surgen. El miedo al Poder incestuoso es casi imborrable. Las complicidades también aparecen con fuerza. El origen de las “fugas del hogar” se anuncia desde estos hechos. La acción suplanta a la palabra y se aprende a vivir huyendo.

El “combo” del incesto, los abusos y el consumo de sustancias de varios miembros de la familia permiten la máxima de las perversiones como es  el oscurecimiento de la Ley ; corazón ético del sujeto ya que los modelos parentales o fraternales no reflejan más que el absurdo de una existencia” simia” y acéfala de normas e ideales éticos . El “Paco” y la cocaína intentan, fallidamente, anestesiar y  permitir la huida de la realidad. Huida, parece,  imposible.

DR.JUAN ALBERTO YARIA

DIRECTOR DEL INSTITUTO D ESTUDIOS SUPERIORES –GRADIVA- EN ADICCIONES Y PATOLOGIAS DEL DESVALIMIENTO SOCIAL

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