CUIDAR DE LAS DROGAS A LOS ADOLESCENTES

“…la adolescencia es una enfermedad que se cura con el tiempo…”

D.Winnicott – psicoanalista de niños y adolescentes

El tiempo, la paciencia, la educación, la orientación de los adultos, los amigos y pares en edad   , etc. ; parecen ser los verdaderos  antídotos a la crisis de este “segundo nacimiento “ , como muchos   llamaron a esta etapa de la vida. Pero nunca las drogas y el alcohol así como el tabaquismo pueden ser salida a esta crisis .A la vez, mientras tanto,  los datos sociales nos indican un aumento de alrededor de un 62 % en alumnos secundarios  del consumo de drogas (1999 -2009). Pasamos del 9% al 15 % la cantidad de adolescentes que reconocen usar estupefacientes. El 77% de la totalidad de los estudiantes encuestados reconocen consumir alcohol. El 88% de los alumnos que usan sustancias reconocen hacerlo en forma grupal con otros compañeros o amigos del barrio (Instituto Superior de Ciencias de la Salud-Bs.As.). Por supuesto estos datos son más críticos en los que no tienen estudios secundarios.

 Es una realidad que el consumo de drogas se potencia y avanza en la adolescencia. Se ha “naturalizado ” este consumo  y precisamente por eso  hoy se considera a la adicción como una enfermedad del desarrollo. Ahí en esta etapa clave de la vida el cerebro tiene un cambio fundamental .Fenecen viejas estructuras nerviosas infantiles y se estructura el crecimiento definitivo del sistema nervioso. Época de extrema vulnerabilidad por este fenómeno biológico preciso y por la estructura identificatoria juvenil en donde estos necesitan estructurar una identidad que les  permita enfrentar la tarea de diferenciarse sexualmente, separarse de los padres y establecer un proyecto de vida en donde el estudio y/o el trabajo sean nortes de una vida.

AMBIENTE Y CEREBRO

El ambiente que rodea a los adolescentes es muy estimulante en relación al consumo de drogas y alcohol. Boliches, esquinas, gran tolerancia social al consumo de todo tipo de sustancias, etc,  forman parte de este” cocktail” en un momento de gran vulnerabilidad. Precisamente en este momento crítico del desarrollo una de las áreas claves en el desarrollo como es la llamada corteza prefrontal  está, precisamente, madurando. Esta es  central en la toma de decisiones, la evaluación de situaciones y en el mantenimiento de nuestras emociones y deseos bajo control; así el cerebro en esta etapa es una “obra” sin completar  aumentando  entonces  el riesgo de tomar malas decisiones y de conductas impulsivas cuando recibe la inundación de distintas sustancias. Se activan áreas del sistema nervioso más ligadas a reacciones automáticas y sin sustento de postergación. La descarga y la recompensa inmediata  no tienen el límite de otras estructuras biológicas.  El freno y el alerta ante los peligros se hallan suspendidos y máxime en momentos de un  gran erotismo  por el crecimiento hormonal-sexual. Se ha estudiado que el impulso sexual y la erección de los adolescentes de alrededor de 15 años de edad  tienen la mayor potencia de toda la historia evolutiva futura

Las drogas y el alcohol activan las zonas de placer (sistema de recompensa) y de motivación. Por eso el consumo de drogas va acompañado de un descenso del rendimiento académico y de un retardo del crecimiento  afectivo e intelectual de los adolescentes. Entre  los repetidores   y/o los que abandonan la escuela  hay muchos que consumen drogas y alcohol.

CAPTURA DEL SISTEMA DEL PLACER

Aunque el consumo de drogas a cualquier edad puede llevar a la adicción las investigaciones muestran que cuanto más temprano se comienza a consumir drogas, mayor es la probabilidad de progresar al abuso más serio. Acá, como vimos, la vulnerabilidad es mayor. Además el fumar una droga o inyectarla en una vena aumenta su potencial adictivo. Las drogas que se fuman o se inyectan penetran al cerebro en segundos, produciendo una sensación inicial intensa de placer. Este “high” o euforia intensa puede desaparecer en minutos, llevando al abusador a niveles más bajos, más normales .Esto es un elemento que “tienta” al adolescente a repetir el placer intenso que ya está grabado de una manera permanente en la llamada “memoria del placer”. Este resto mnémico opera como una verdadera tracción para el futuro adicto movilizando impulsos y actos para conseguir la droga. Así se interrumpe la función cerebral en áreas críticas de la motivación, la memoria, el aprendizaje y el control del comportamiento.

Progresivamente se va interrumpiendo la comunicación cerebral  porque precisamente el cerebro es un gran centro de comunicaciones entre las más de 100 mil millones de neuronas que forman el capital más precioso de la sabiduría humana. Comunicación de neurona a neurona a través de impulsos eléctricos y también a través de mensajeros químicos como los neurotransmisores .El neurotransmisor se adhiere a un sitio especializado en la célula llamado receptor que recibe el mensaje. Es un sistema que se  denomina “una llave (neurotransmisor)  y un candado (el receptor)”. Impulsos eléctricos y  mediaciones químicas son la base de la comunicación. Todo esto va a quedar alterado por el consumo .Envío, recepción y procesamiento de la información sufren todos los días las invasiones químicas.

CONSECUENCIAS

Todas las drogas, de ahí su vigencia e imperatividad en algunas personas, atacan al sistema de recompensa  también llamado sistema de gratificación inundando todo el circuito nervioso con un neurotransmisor  llamado  dopamina; esto produce euforia y un señuelo para repetir el consumo. Las drogas pueden liberar de dos a diez veces más dopamina que la liberada por las recompensas naturales (comer, sexo, deporte).

Lo que comienza en la adolescencia puede tener efectos de largo alcance: enfermedades cardiovasculares, ataques cerebro vasculares, mayor predisposición al cáncer, VIH, Hepatitis B y C, enfermedades pulmonares, hiperobesidad y trastornos mentales.

DR. JUAN ALBERTO YARIA

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES EN ADICCIONES Y PATOLOGIAS DEL DESVALIMIENTO SOCIAL

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