Cultura Narco

“… el hombre es el lobo para el hombre” (T.Hobbes- Leviatán)

No solo importa el narco-negocio del cual dan testimonio crímenes con el sello de ajustes de cuenta. Es, también, la narco-cultura lo que nos debe interesar. La narco-cultura  es lo que sustenta al narco-negocio; y así se genera un conjunto de representaciones sociales para hacer posible el comercio de las sustancias.  Las  drogas, entonces, ya no dañan ya que esto es lo que circula por las vías mediáticas de enseñanza e instrucción (información que es des-información)  ; las normas son solo represivas y los valores pertenecen a la falsedad del mundo “careta”. Tener las drogas “a la mano “  es una señal de liberación y así  se van dando  consignas que permiten que una gran masa de jóvenes se hipnoticen y encandilen su conciencia.

Ciudades vacias

Mientras tanto todo empieza a colisionar; policías complicados en corrupción y/o sobrepasados por la cantidad de delitos a resolver, “paradas” de venta de drogas que se tarifan tan alto que deterioran aquello que puede pagar el Estado y que a su vez condenan a la sociedad al deterioro, el delito y a la enfermedad mental y comprometen el desarrollo de miles de jóvenes. Territorios que son solo eso y no ciudades en donde impere la Ley. Noches que llegan pronto, ventanas cerradas, temores ante las manifestaciones  de una pobreza marginalizada y en donde la cultura del trabajo aparece bastardeada. Rondas entre vecinos para defender la apertura de un portón para la entrada de un coche. Secuestros de niños y adolescentes. Crímenes por encargo. Sociedad embebida y narcotizada en la  Violencia.

Las comunidades terapéuticas, mientras tanto, se llenan de menores complicados en el consumo ante padres azorados que van de Juez en Juez para buscar un apoyo. Jóvenes  que relatan “vendettas” entre grupos de “dealers” , “transas” o de “puebladas “ parecidas a las de J.L. Suarez en donde grupos de los barrios atacan edificios públicos como comisarias y queman autos ante muertes inocentes .

Quizás la historia del hombre es la lucha entre la humanidad y la barbarie. Pero sabemos que la humanidad es un emergente frágil ya que lo humano es siempre débil .En cada uno de nosotros late el “homo demens” (bárbaro) y el “homo sapiens” (altruista) . Si por un momento triunfa la barbarie aparece el nihilismo en los individuos y en la sociedad. La nada se enseñorea. La desesperanza crece. El mundo pasa a ser in-mundo. Así va creciendo la cultura narco que es la cultura como cultivo de la muerte.

La ciudad de los “nadies”

El narco-negocio necesita una narco-cultura ; la familia aquí necesita ser  débil en sus funciones, limites y horizontes ; la educación va cayendo y los espacios públicos van ”celebrando” la muerte desde el desierto de sus calles y esquinas sombrías. El vaciamiento de las ciudades transformándose en meros territorios inhóspitos es paralelo al vaciamiento de las identidades: los  “nadies” de todas las edades vagan y vegetan dando vueltas sobre un vacio de ser y de sentido. La identidad de los “nadies” es lo posible en un Territorio sin Ley. Ahí el cerebro pierde su función conductora y el automatismo reflejo de la compulsión adictiva triunfa. La única demanda posible es la dosis que la clave para la esclavitud y la señal para el arbitrio de los de los Amos de hoy (transas, dealers, narcos) .Ahí el “fierro” manda. El  alguien queda reemplazado por los “nadies”. Así se va acercando cada uno a la tragedia  que va siendo disimulada con la anestesia del dolor que el narcótico asegura cada vez por menos minutos. Pero igual el destino trágico está asegurado.

DR. JUAN ALBERTO YARIA

DIRECTOR DEL INSITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES   GRADIVA EN ADICCIONES Y PATOLOGIAS DEL DESVALIMIENTO SOCIAL

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