LA ERA DEL VACIO

“…somos un pedazo de nada”

relato de un paciente

Hoy el vacio llena los consultorios y las comunidades terapéuticas. Desde el adulto que trata de completar sus  “grietas” con juegos y drogas  o el joven que desde su intemperie de contactos y contención también se “llena” con alcohol y pastillas o estimulantes de todo tipo. Todo sirve para huir de ese vacío que llama desde la angustia y la nada de sentido contorneada por una soledad de vínculos. Sedantes, narcóticos todos, energizantes pero fundamentalmente “quitapenas” que además en su propio uso y abuso imponen sus leyes dentro del cerebro en ese maravilloso universo químico y eléctrico que somos. A mayor uso  habrá mayor dependencia y luego ya  doblegada nuestra voluntad (situación clave en la adicción) las drogas químicas o de conducta como el juego, el sexo y  las compras actuan dirigiendo  nuestras acciones. Se acabó la” luna de miel” (“las uso cuando quiero”) y así  liquidados en nuestro libre albedrio  comienzo a ser  un esclavo del consumo.

 El vacio de ser, el encuentro con la “nada” que creemos ser  parecería convertirse, desde mi punto de vista,   en el origen central del consumismo de drogas, alcohol, sexo, juego, compras, etc.

Ya  una vez esclavizados y dependientes ese vacío retorna desde la abstinencia. La falta de sustancias y / o  de objetos inauguran un apetito voraz por poseerlos que llamamos “craving”(anhelo ansioso) .Ahí el paciente es capaz de entrar a una Villa de emergencia para tener su sedación o estimulación poniendo en riesgo su vida o va a un casino con una escritura o con  el documento de propiedad de su coche para hacerlo dinero. La tarjeta de crédito, también, puede ser  la compañera silenciosa de la avidez en un shopping. El abandono de si que inaugura toda dependencia va unido a un abandono de todos los que nos rodean (hijos, mujer, etc). El objeto adictivo siempre es imperial en su dominio.

 El vacio, entonces,  retorna desde la abstinencia y, de no haber terapia, esto puede culminar en  su verdadera cara que es la nada o sea la muerte misma   .

Encontrarle un sentido a la vida es la forma de transformar la nada en proyecto y de esta manera ser . El dicho popular lo recuerda cuando nos dice que la tarea es   “un hijo, un libro , un árbol plantado”. O sea obras. Ortega y Gasset  nos enseñaba cuando nos decía que era pleno aquel que en la vida encontraba proyecto, misión  y vocación. Somos eso y por eso Ortega nos definía como futuro o sea como lanzados hacia una meta , un horizonte.  Quien encuentra una misión en la vida y una vocación está como llamado a ser o sea a desarrollarse como persona y ciudadano.

ELOGIO DE LA NADA

Estos conceptos que parecen antiguos los rescato porque la post-modernidad inaugura el elogio del vacío como forma de existir y así Alan Touraine en su libro  cuyo  título ya es toda una tesis “Podremos vivir juntos?” nos  dice :” …el elogio del vacío y el debilitamiento de las normas nos deja a la intemperie en el mundo actual”. Así surge la  llamada era del vacío que va unida a la devaluación de la transmisión de  la palabra, la caída de la letra como lectura y reflexión y a la entronización de la imagen como ejes de la vida. La apariencia aparece como lo central .

Recuerdo la anécdota que contaba Facundo Cabral a José Luis Borges sobre el cambio que había tenido en su adolescencia en el encuentro con el sacerdote jesuita Simón .Estando en una comisaria  Simón lo empieza a ver ya que Cabral iba derecho hacia la autodestrucción a través de incipientes trastornos de conducta y lo primero que hace es traerle en letras de madera un alfabeto  y se lo tira sobre la mesa y le dice que ahí está la salvación. Desde ahí le lee autores universales y el vacio se llena con letras, palabras, leyes de la existencia. Cabral cambia y se transforma en uno de los poetas populares más significativos hasta su muerte.

El vacio de ser lo llena Moisés bajando las tablas de la Ley desde el Sinaí cuando todo su pueblo adoraba los distintos becerros de oro  , símil hoy de las distintas adicciones. El vacio está representado en la sinagoga pero con el libro de la Ley como plenitud frente a la falta y la ausencia.

Touraine nos dice que si seguimos elogiando el vacio quedamos a la “intemperie”. Estos, asi,  los encontraremos  en  los “nadies” ricos o pobres que vagan por las ciudades buscando su dosis de sustancias o de objetos .Los que apuestan a la magia de la apuesta o tratan de comprar una alucinación con un “dealer” o “transa” que le venda algo que “pegue bien”.

Esta devaluación y también la denigración de la letra y la palabra va unido a una idolatría de la libertad que en realidad es  solo libertad de maniobra. Nietzsche nos enseñaba  cuando nos decía : “..no te pregunto de que eres libre , te pregunto para que eres libre”.  El “para que”, en muchos de nosotros,  parece haberse perdido. No hay pregunta, tema fundamental en nuestras vidas, ya que si no nos interrogamos no pensamos. La pregunta por la libertad que nos plantea Nietzsche es interrogarnos por el motivo por el cual hacemos lo que hacemos. Parece suceder que cuando no hacemos una pausa todo sucede muy rápido. No hay pensamiento. Perdemos entonces nuestra subjetividad y también la libertad.

De esta forma la velocidad que suplanta al pensamiento nos torna más manipulable. Somos dirigidos y  no podemos, ya dirigir nuestras vidas.

 MANIPULADOS

La caída de la palabra en nuestro escenario social y la entronización de la imagen con las distintas manipulaciones del marketing comercial, político, de la opinión pública van generando un conjunto grande de seres humanos atados al presente .Miramos más hacia afuera como estuviéramos en   una  especie de shopping con diversas góndolas  que atraen nuestros sentidos. Nos quedamos sin poder mirar para adentro. Lo que miramos ya nos dirige. Pasamos, entonces, a no tener convicciones firmes y de esto a la maleabilidad y la manipulación de los otros hacia mi y de mi a los otros hay un paso.

Hay distintos escenarios que se dan junto a esta devaluación de los valores y de las palabras como es la vigencia de la cultura dineraria en donde la moneda ocupa un lugar central desplazando otros vínculos. De la misma manera el culto al presente y el olvido del futuro tiene mucho que ver con los vínculos afectivos que son frágiles, etéreos con un gran miedo al compromiso y que lleva a multitud de hijos solos, madres solas y hombres solos y apenados asi como resentidos.

Las variadas depresiones  con las huidas al alcohol, los trastornos de conducta con la búsqueda de estimulantes variados, las distintas “aceleraciones” de la vida que llevan al “stress”  necesitan el encuentro con la palabra o sea con una pausa que nos ayude a pensar. Puede ser un terapeuta, una comunidad terapéutica, un religioso como en el caso de Cabral, un amor que nos convoque a algo diferente, una causa humana que nos alimente; pero siempre otro y otros a quienes podamos escuchar y del  cual podamos aprender. Se inaugurará,  así  , un tiempo que destierre al del solo presente y que prometa un futuro.

 

DR. JUAN ALBERTO YARIA –DIRECTOR DEL INSTITUTO GRADIVA EN ADICCIONES Y PATOLOGIAS DEL DESVALIMIENTO SOCIAL

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