¿QUE NOS PASA …?

“ … el argentino es un hombre admirablemente dotado que no ha entregado su existencia a cosa alguna que no sea él mismo”

(Meditación del pueblo joven” Ortega y Gasset )

Hay momentos difíciles o críticos de nuestra vida comunitaria   en donde me “paro” a meditar sobre ¿qué nos pasa como sociedad ¿. La meditación,  alimento para nuestro valor clave que es poder pensar, surge como antídoto ante la vorágine. El gran maestro francés G.Marcel reflexiona sobre la vorágine como la carrera directa hacia el suicidio. (“La decadencia de la sabiduría” ). La autodestrucción va ligada al vértigo. Nuestro actuar , allí,  es sólo reactivo. No hay posibilidades, así, de pensar.  La cantidad de consignas y de frases hechas que nos rodean impiden pensar. La pregunta  sobre nosotros mismos como conjunto social es medianamente válida porque nunca podemos referenciar plenamente  una globalidad   pero si podemos objetivar cuales son los valores predominantes sobre los cuales gira nuestro sentir y entender. El conjunto de valores predominantes hoy constituye lo que se llama el CAPITAL SOCIAL  de una comunidad que parece ser tan o  más importante que su capital económico, financiero o físico. Es junto al capital humano (educación, vida familiar) la base de una sociedad. Reforzar capital social es construir vínculos, puentes (lazos de confianza entre grupos rompiendo dialécticas inconciliables) y redes entre ciudadanos, organizaciones, demandas y organismos de gestión. La clave del capital social se basa en determinadas constantes  que son las que permiten el desarrollo: los valores éticos dominantes, su capacidad de asociación, el grado de confianza entre sus miembros y la conciencia cívica.

CAPITAL SOCIAL

Cuatro pensadores me referencian hoy sobre esta “pasión argentina”( mentando a uno de ellos) : Ortega y Gasset , Mallea (“Historia de una Pasión Argentina”) , Scalabrini Ortiz y Discepolo. Ellos desde distintos lugares (arte , filosofía , literatura, política ) buscaron desentrañar nuestro vivir y nuestras penas  así como nuestros despropósitos o las compulsiones a repetir para no cambiar y también,  porque no, nuestros delirios de importancia como , quizás, la cara siniestra de la devaluación o desprecio  de la realidad.

El capital social es una referencia a la suma y a la multiplicación. El default de este capital es la “pasión” por dividir y restar. Así nos condenamos a llevar la piedra interminable del subir y bajar como Sísifo cuyo castigo , en la mitología griega, era  llevar lo pesado hasta la cima de la montaña para luego volver a subirla . Terreno de las compulsiones, o sea del no cambio. Ortega nos dice : “ somos como argentinos un hombre perezoso para salir de si mismo y enfrentarse con la realidad”;  “su vida se le evapora sin que lo advierta “ (“Intimidades”-1916). Luego nos enseña :“…argentinos a las cosas , déjense de cuestiones personales , suspicacias , narcisismos “. Más tarde  con la brillantez de la lucidez nos describe como “un hombre a la defensiva”(formas de estar trabados y de paralizar nuestras potencias secuestradas por los complejos de “lo personal” ).

Vivimos secuestrados, muchos de nosotros, por nuestro Ego. El “argentino se gusta a sí mismo”; “puro afán que se consume a sí mismo, como savia que asciende anhelante y se desespera por no llegar nunca a ser fruto”. Desesperarse y vivir desesperados para no dar frutos. Así en Meditación del Pueblo Joven “(1939)  dice que el argentino y la Argentina parecen estar condenadas a ser solo una posibilidad.

NUESTRO NARCISISMO

En “Cartas a un joven argentino “ sigue meditando sobre nosotros: “…el argentino habla por delante de las cosas , tiende a usar a ellas como un espejo donde contemplarse , vive  en la superficie de la representación de sí mismo; es Narciso y la fuente de Narciso …lo lleva todo consigo …la realidad , la imagen y el espejo ; así  “está de espaldas a la vida , fija la vista en su quimera personal  porque siempre está visitándose a sí mismo”.  Como somos, según él, un “hombre factoría “nuestra pasión convocante es el oro, la riqueza. Oro como Identidad que contornea o intenta ocultar un vacio . Argentum (país de la plata ), Rio de la Plata, La Plata como ciudad . Pero ese es el Hombre Abstracto ( el de la factoría romana, según él ) que olvida su interioridad , es el “deme dos “ de Miami. El de “la plata dulce”. Surgió , así, un mero hombre de mercado. Un hombre solo consumidor. De esta manera parece difícil construir un capital social que es la garantía de la riqueza de las naciones y un seguro para superar las crisis cíclicas que se dan en todas las comunidades.

Seguiremos viendo a Mallea cuando en una lamentación piensa “mi país me desespera, me desalienta “y pide una conciencia que lo despierte a su destino .”La Argentina no es un pueblo joven, es un pueblo verde porque nuestra conciencia está en mora “. Conciencia en mora, brillante concepto. Hay dos Argentinas separadas; la visible (lo apariencial y los valores fatuos son los que predominan) y la invisible (del trabajo y con una conciencia que no está en mora). A mayor apariencia es mayor la pérdida de las raíces .El verdadero default argentino es la conciencia en mora (hombre de mercado y crisis de la educación). Luego pasaremos con Scalabrini Ortiz  en “El hombre que está solo y espera “  de la década del 30 y que anuncia la metafísica trascendente del porteño en Discepolo con su tango “Cambalache”. Scalabrini nos menciona como “un niño que no ha madurado” y nos enseña  que “las letras del tango marcan la trascendencia de una pequeña metafísica del espíritu porteño”. El himno  “Cambalache” anuncia la crisis de valores : “ es lo mismo el que labura noche y dia como un buey que el que vive de los otros, que el que mata o el que cura o está fuera de la ley”.

DR. JUAN A. YARIA

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES –GRADIVA-

EN ADICCIONES Y PATOLOGIAS DEL DESVALIMIENTO SOCIAL

 

 

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