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¿LOBO ESTÁS…?

                                   «En la selva de los lobos ninguna Ley puede ser introducida»

                                                                                                          E. Levinas – El otro hombre

 

El gran filósofo del siglo XX nos enseña que el hombre que es capaz de transformarse en  santo y prodigio para la humanidad  también puede convertirse en lobo feroz y  esto  se puede complicar cuando hay  otros que están en su misma condición.  Es justamente  allí donde  ninguna Ley puede ser introducida.

 

El uso de drogas en forma crónica habilita aún más esta posibilidad de descender en la escala zoológica como lo muestran los estudios sobre el impacto de las mismas sobre el lóbulo frontal-sede de la civilización y de la cultura- y en general en todo el sistema nervioso.

 

La manada de «humanos» lobos forman hoy mafias, bandas, crímenes horrendos, secuestros. Ya en la Edad Moderna Hobbes nos enseñaba que el hombre en algunas circunstancias puede ser » el lobo para el hombre».

 

La brutalidad antisocial que, en ciertas circunstancias, padecemos hacen cierta estas afirmaciones. Muchos de nosotros pudimos llegar a  vivir situaciones máximas de miedo y horror causadas por “primates” vestidos personas. Ahí observamos  la imagen del «humanoide» lobo en donde la crueldad se une a la falta de compasión con la víctima.

 

Encontramos aquí el reciente suceso sobre Ángeles Rawson en donde la brutalidad se unió a la insensibilidad transformando a lo humano en un resto; solo reciclable como basura. Distintas experiencias cotidianas de secuestros extorsivos, asesinatos, ejecución de menores, etc. refuerzan esta vivencia personal que marcará para siempre nuestro futuro.

 

Poder sin Ley, poder arbitrario. Instaurar el miedo como la lógica de la imposición del terror. Poder para disponer del sagrado valor de la vida. Lógica  del miedo en la vida social. Miedo que paraliza.

 

Acá parecerían ciertos los conceptos pesimistas de J.P. Sartre: «el infierno son los otros”. Levinas nos dirá que cuando emerge este hombre lobo en mi visión: «quedo totalmente solo, sin hacerse anunciar el Otro, el prójimo me muestra su cara desnuda y siento que no puedo hacer nada…esta intrusión es mi nacimiento al crepúsculo». O sea Como vulgarmente se dice «se viene la noche».

 

Poder y Miedo

 

En toda América Latina en este momento fluctúan tres territorios claramente diferenciados: sectores con integración social, sectores anómicos y sectores en descomposición social. En un mismo país pueden darse estos fenómenos. En los sectores integrados el índice de delito e inseguridad es bajo y el capital humano (familias que protegen a los niños y la vida escolar efectiva y contenedora) y el capital social (conjunto de valores solidarios) es una inmunidad frente a las tendencias destructivas que en toda sociedad existen.

 

En los sectores anómicos al relajarse el continente normativo aumentan los delitos y la inseguridad y ya se resiente el poder del capital humano y social pero existen instituciones que pueden prevenir y reprimir en parte porque la noción de la Ley está interiorizada en la mayoría de la ciudadanía y las instituciones no están infiltradas por el delito. Cuando existe descomposición social las instituciones casi no existen o están infiltradas y el dominio del territorio pasa a ser ocupado por mafias, que reclutan como personal para sus organizaciones a los jóvenes desarticulados de todos los sistemas de integración social: familia, empleo, valores y escuela.

 

La estrategia de las mafias es el dominio del territorio y la imposición del miedo así como el trabajo en red con otras organizaciones (comerciales, financieras, de lavado de activos, etc.). El personal que toma debe trabajar siguiendo los sabios conceptos de Hanna Arendt cuando nos dice en su libro «La banalidad de mal»: «debe desconocer lisa y llanamente la existencia del otro, ausencia de lo que se produce en el otro como semejante»; el otro está vacío de significación , y  debe existir la ausencia del otro como semejante”; “el otro está vacío de significación y se debe ejecutar con indiferencia la destrucción sin  la menor compasión porque la víctima  ha dejado de ser un semejante.

 

 

Dr. Juan Alberto Yaria.

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES GRADIVA EN ADICCIONES Y PATOLOGIAS DEL DESVALIMIENTO SOCIAL.

     

 

 

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