Diversión, montañas y trenes

«…la droga no es una forma de hedonismo, es una forma de morir en pleno éxtasis». E. Laurent; Psicoanalista francés.

Estuve la semana pasada en Brasil, Rio de Janeiro. Invitado para a asesorar y conducir grupos de pacientes en rehabilitación a estupefacientes y de organizar grupos de padres. Me emociona Sonia con su testimonio.

En los testimonios en la comunidad terapéutica (sistema de atención privilegiado para curar estos padecimientos) el que habla va reconstruyendo su propia Identidad. No solo habla para otros (los compañeros de la curación) sino y fundamentalmente para sí mismo.
Nos salvamos desde el relato y esa narración es un rescate de nuestro si mismo que es una forma de salir de la alienación de las sustancias. Relatar un padecimiento es también una forma de superarlo, compartirlo, cicatrizarlo y sentir la esperanza de un cambio. El padecimiento a superar solo se logra obrando. O sea trabajar para una recuperación.
Obrar, relatar, atestiguar lo que hacemos para superar el padecer y compartir es lo fundamental. En la vida centrada en las drogas (eso es la dependencia) hace crisis un paradigma de la post-modernidad actual que es la existencia basada en el hedonismo. Se descubre que ese hedonismo fue una forma de morir y de morir en pleno éxtasis.

El mundo del parque de diversiones

Mujer madura me cuenta en una reunión de casi 400 personas su drama pero a la vez su alegría de estar en recuperación: «…a los 16 es como si hubiera entrado en un parque de diversiones con mucha adrenalina…cocaína y marihuana a los 20 me subí una montaña rusa un tren fantasma lleno de alucinaciones y obsesiones». «Desde los 16 fue mi compañía inseparable para transformarse después en un fantasma persecutorio».
Ese mundo de placer puro se asimila a vivir en un parque de diversiones; mundo éste artificial, alucinando un goce perpetuo. El vértigo llevaba a la paciente al extremo de crear y creer en una vida alejada de la realidad. Lo interesante es que así pasaba el tiempo, años, meses y ya estaba arriba de una montaña rusa.

La adrenalina era su compañera. El apetito por consumir era cada vez más grande .Las sustancias pasan facturas y el peaje a pagar es dejar retazos de vida y seguir consumiendo cada vez más.

Alguien definió a la dependencia como una bulimia con drogas. Bulimia viene de “boulimos” (griego) que es hambre de buey comparado con el comer continuo e insaciable de las bestias. Todos los sistemas cerebrales quedan alterados (memoria, emociones, impulsos, capacidad para postergar y para pensar) y el cerebro queda programado solo para buscar la recompensa de las sustancias y a huir rápidamente de la abstinencia. El consumo compulsivo no permite superar la angustia sino que la agudiza.

Vivió un mundo sin límites en la adolescencia donde sus padres no pudieron contenerla cuando comenzó a consumir y paso lo que parece suceder siempre cuando existen ciertas vulnerabilidades biológicas y edad así como también psicológicas ; se empieza recreativamente para luego ser una enfermedad que esclaviza.

El tren fantasma

Hermosa metáfora que utiliza la paciente para retratar la etapa final de la dependencia en donde un tropel de alucinaciones y delirios se habían apoderado de su vida. Es también lo que pude percibir en el “tirador” que desde el balcón del piso 12 en la calle L.M.Campos el día viernes disparaba a la puerta de la casa de su novia luego de una frustración amorosa. Embadurnado en wisky y marihuana completaba ese mundo de también un tren fantasma que se había apoderado de él. Cual alumno aplicado de la propaganda sobre la marihuana, olvidando que es un alucinógeno, la foto de su balcón es un retrato maravilloso del conjunto de plantas de esta droga que rodeaban a su figura pasionalmente alucinada con una 9 mm en la mano rodeado de grupos de elite de la policía con sus ametralladoras.

Relatos de recuperación

Mientras tanto esta mujer de pueblo brasileño, simple y con mucho sentido común empezó a ver la luz dentro del túnel en el cual vivía .Sale ya del tren fantasma. Hoy lucha y agradece a su equipo terapéutico y a su esposo por el combate emprendido en donde se sintió junto a ellos.

La adolescencia es una edad clave en la prevención .Los primeros consumos de marihuana y otras drogas en ciertas personas vulnerables empieza a desencadenar la dependencia o sea la perdida de libertad que Sonia me relata.

Hay otra vulnerabilidad fundamental que es la adolescencia misma en donde ni la personalidad ni el sistema nervioso se ha desarrollado en plenitud. Ahí todo se complica porque no existen frenos inhibitorios que permitan con facilidad decir No.
Prevenir es bueno siempre pero en la adolescencia mucho más. En nuestra casa, en la escuela, en el barrio, en las iglesias y centros culturales no permitamos que avance este mal social.

Del parque de diversiones, a la montaña rusa hasta el tren fantasma hay un solo paso que puede llevar años o meses pero que implica que la vida pasa a un costado nuestro y quedan jirones de cuerpo, mente, y espíritu. La lección de Brasil me tocó mucho.

Dr. Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

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