“La Jarra Loca…”

“…No soy yo, soy otro” (reflexión de un adolescente sobre sus giras con drogas)

Así se la denomina como nombre popular en la noche de los jóvenes a esa mezcla “infernal” de alcoholes (distintas graduaciones conviven), tranquilizantes, aspirinas y últimamente hipoglucemiantes (medicamentos para diabéticos).

Nos llama la atención el protagonismo que toma un objeto (jarra loca) por sobre el sujeto o por la persona que lo consumiría. Adquiere una prevalencia central. Sobre ella se abalanzan varios como lo preciado y buscado insistentemente en reuniones o centros de diversión. Es el primer mensaje que nos dan las adicciones en donde la persona queda al margen para pasar a ser la protagonista el objeto (la mezcla en este caso) y en otros el “dealer” y su mercancía.

Sobre estos hechos ha realizado la Sociedad Argentina de Pediatría una investigación que ha volcado en el último número de su revista científica (diciembre 2014).

DISOLUCION DE LA IDENTIDD NACIENTE

¿Cuál es el efecto buscado con la “jarra loca”?. Esta es la pregunta del millón. Sobre esto se realizó un estudio de 480 alumnos de un partido del conurbano de 12 a 18 años (la media de edad era de 15 años) que estaban cursando la escuela secundaria. El 50 % de ellos reconoció tomar alcohol y el 8% del total buscaba insistentemente la “jarra loca” y lo hacía sábado a sábado. La proporción de los que necesitaban ayuda médica por las consecuencias de la ingesta de la “jarra loca “fueron 231 alumnos de esos 480. Desde sobredosis hasta consecuencias neurológicas con coma incluido.

Precisamente los hipoglucemiantes (nueva “estrella” en el firmamento de las mezclas letales) dan una leve excitación inicial cuando se comienza consumir alcohol con tranquilizantes para luego generar un efecto de obnubilación que parece ser lo buscado. Ahí ya no se sabe la cantidad que se toma y el riesgo aumenta mucho más.

Los alcoholes varios (cerveza, vodka, tequila, vino, etc.) en sus distintas graduaciones buscan dos límites; elación y excitación inicial para luego generar una ausencia depresora de todas las funciones del organismo y por supuesto de los sistemas psíquicos.

EL COMA PROBABLE

El agregado de hipoglucemiantes es también un reforzador de estos dos hechos. Entonces no hay noción de riesgo ni perciben las consecuencias de lo que ingieren. Ya de suyo en las encuestas que realizó la Sociedad de Pediatría en estos grupos se observó que el consumo de alcohol en estos menores no era percibido como riesgoso.

Además pensemos la edad de la muestra en donde el promedio es de 15 años. ¿Qué pasa en nuestro sistema nervioso a esa edad? La adolescencia es un momento evolutivo en donde hay una especial vulnerabilidad al consumo de drogas (alcohol incluido); b. hay una asincronía entre la maduración de algunas áreas cerebrales en esta edad y la falta de maduración de las áreas de control de los impulsos; c. la vulnerabilidad será mayor cuanto más temprano se consuma.

Muchos de estos jóvenes terminan en las salas de terapia intensiva del conurbano. Vivamos fiestas diferentes y que la fiesta sea diferente. Tarea de jóvenes, padres y educadores en la prevención de conductas de riesgo.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

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