Josefina y el suicidio lento

“…un sabio budista decía…ustedes los occidentales no viven, es que corren permanentemente”
El significado del sufrimiento –J.Barylko

A Josefina la conocí hace casi cuarenta años cuando, precisamente, empezaba a trabajar en mi consultorio. Su vida es casi una “línea del tiempo” de mi profesión. Es una historia clínica vivida.

Son esas pacientes que solo consultan cuando tienen una crisis, pero nunca se atreven a profundizar sus conflictos para poder cambiar. En realidad ella era una metáfora de la huida permanente que se empezó a manifestar con una severa crisis adolescente (con padres mayores) y una salida intempestiva de la casa con un novio que la lleva a una situación crítica con un abandono posterior. El irse de la casa así, de una manera intempestiva muestra que en realidad no podía irse o sea separarse de su familia. Vuelve a los quince días golpeada por el fracaso Además de la huida la impulsividad era otro de sus rasgos claves. Pensar, meditar y escuchar no eran situaciones a las cuales ella podía arribar. Eran casi un imposible.

La volví a ver cuándo logró que la echaran de un trabajo en donde ganaba muy buen dinero pero la indemnización suculenta que podía recibir era mucho mayor como estímulo que la posibilidad de un futuro y un proyecto laboral. Vuelve a irse de la casa con otro novio que liquida prácticamente en pocos meses la pequeña fortuna que había podido acumular. Ya vuelve a la casa de los padres otra vez pero con un aborto a cuestas y por ende con un monto de culpa enorme.

Luego la veo en situaciones en donde su feminidad queda cuestionada porque en nuevas relaciones no puede quedar embarazada y más tarde le deben extirpar los ovarios. Ahí aparece el alcohol y el tabaco como salida permanentes (agravado todo esto por la muerte de los padres). Se transforma en una alcohólica pero negando permanente su enfermedad aunque eran evidentes sus trastornos gástricos, sus ausencias laborales y su deterioro cognitivo. Los tres paquetes de cigarrillos consumidos vorazmente dañan su salud aún más con problemas respiratorios y bronquiales frecuentes. Pero no escucha .Niega lo que le sucede.

La vuelvo a ver cuándo le diagnostican un cáncer de esófago y un enfisema pulmonar. Tabaco, alcohol y genética familiar se unieron. Al mismo tiempo depresión, culpa, impulsividad y factores de personalidad que le impedían aprender y escuchar para crecer; todo eso junto. La acompañé hasta el final. En el último momento enflaquecida y demolida por el cáncer solo pedía fumar. Me asombró fundamentalmente el odio a sí que trasuntaba esta paciente que falleció hace unos años.

LAS SITUACIONES LÍMITES DE LA VIDA

Sobre esto recuerdo al filósofo alemán y psiquiatra del siglo XX K.Jaspers que escribió páginas maravillosas sobre lo que él llamaba las situaciones límites que debemos todos afrontar: la muerte, el sufrimiento, la culpa y la lucha (no solo por vivir sino y fundamentalmente por ser uno mismo). Precisamente Jaspers habla de que ante el momento de la muerte puede en algunos, para mí es el caso de Josefina, retornar la impotencia de soportar el peso de la vida y el odio a sí. Cumplir una vida implica haber superado el odio a uno mismo; cumplir la vida es haber podido edificar un proyecto personal. Así la muerte deja de ser invadida por la angustia y aparece la comunión a través del amor con los más allegados. Mientras tanto Josefina muere sola y solo rodeada de sueros y morfina.

Los antiguos morían en su casa rodeados de sus familiares .Esto era un signo de una vida cumplida.
Esta historia me conmovió porque la pude seguir durante casi cuarenta años y porque toda vida puede significar un aprendizaje para uno mismo como persona.

Era, en realidad, un suicidio lento en donde nadie podía actuar porque no escuchaba pero en donde ella era también espectadora de un “doble de si” que la dominaba en sus impulsos, el alcohol, el tabaco y los caprichos de su narcisismo. La velocidad y el vértigo suplantaban al pensar. Sobre esto el gran Gabriel Marcel decía que el vértigo es una señal que nos lleva al suicidio en su tratado maravilloso sobre “La Sabiduría”. No hay posibilidad de meditar y de tener algo fundamental que es paciencia que viene precisamente del verbo padecer.

Josefina en su mundo cerrado no pudo asumir el otro gran reto como situación límite que nos propone Jaspers que es el sufrimiento .El mundo de “placer puro” solo está en las propagandas. Sufrimos en la vida y ese sufrimiento que es la marca más cruel de nuestro desamparo nos puede llevar a cambiar, a “bajar un cambio”. El filósofo, tan querido y extrañado por mí, J.Barylko escribió un libro en la sala de un hospital mientras le daban una quimioterapia que se llama precisamente “El significado del sufrimiento” y lo definía como la esencia del milagro de la vida. Ahí nos decía que éste era un llamado a la autenticidad.

Lucrecio en la Naturaleza de las cosas “nos enseñaba que somos efectivamente huéspedes, pasajeros, gente invitada al banquete de la vida y cuando uno se retira del banquete debe agradecer”.

LA ESPERANZA

Josefina había perdido desde hacía tiempo toda esperanza y el control de su vida .Todo esto reforzó su aislamiento. Precisamente hoy para enfrentar todas estas situaciones límites que son la “sal de nuestra existencia ” la esperanza , unirse a grupos de apoyo , a la propia familia y buscar ayuda para recuperar el control de la vida personal son el mejor antídoto para crecer . Desde los trastornos de conductas, separaciones, muertes, enfermedades graves, tragedias, etc.; la lucha por la vida es también la lucha por ser mejor.

Una mención especial para la esperanza ya que Josefina entró en desesperación. El enfermo, el prisionero, el exiliado cuando pierden la esperanza renuncian ya a la vida misma .Ella como muchos pacientes llamaban a la muerte y trataba fascinada por la propia destrucción de anticipar su fin.

La enfermedad y las crisis vitales son un camino para un crecimiento y para partir como nos enseñó Quevedo: “en el mundo naciste y tú debes como huésped habitarle…” y como debe vivir el huésped “ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar”(Antonio Machado).

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Compartir