Se puede…se puede.

Jorge demostró que se puede .Lo conocí hace unos años  en una sala de hospital embriagado por el alcohol y estimulantes. Su padre me acercó un carnet de obra social. A los 30 años ya había perdido toda esperanza para vivir. Hijos Abandonados. Dos parejas rotas. La droga en él parecía ser  el refugio de  los derrotados.

La esperanza  es  para nuestra vida anímica lo que la respiración es para el organismo viviente; donde falta nuestro ánimo se reseca y nos empezamos a odiar. El odio a sí mismo es lo peor que nos puede pasar porque parece ser un  llamado a la autodestrucción.

Formé un equipo con el  padre; un hombre anciano derrotado también él por sus culpas. El trabajo de recuperación que le propuse era una oportunidad para rehabilitarse también de sus deudas antiguas de desamparo y abandono.

Al principio, Jorge, no quería  tratarse. Era lo lógico en ese momento…lo único posible era la droga cual arma siniestra que anticipara su fin. Superamos día a día sus depresiones y melancolía así como una a una sus deudas interiores que se fueron levantando. Sus barrera s al contacto cayeron y apareció  la confianza en el equipo tratante que era la puerta hacia la esperanza.

Un año le llevó salir de ese suicidio lento que había programado. Empieza a proyectar su vida .La noción de futuro aparece. Popularmente se cree que una persona que tiene problemas de drogas y alcohol es casi un condenado. Si  dejamos avanzar el consumo, entonces, sí es una condena y  se transforma en una enfermedad  crónica, progresiva y terminal.

Jorge luchó .Luchó para ser él mismo que es la lucha más importante. Su reconexión con sus hijas fue fundamental .Los diálogos cortados durante muchos años con el padre ayudaron mucho.

Romper con los distribuidores que le proveían sustancias que lo enfermaban también venciendo para esto las trampas de la memoria y del deseo de retornar a lo mismo.

Jorge  pudo.  La vida para él continúa y parece estar  haciendo honor a la misma. El ambiente enriquecido de terapias y comunidad terapéutica  fue uno de los motores para el cambio, pero él lo logró cuando se decidió a vivir su vida y a levantar viejas hipotecas.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

Compartir