No a los vendedores de drogas.

Puede pasarle a su hijo o a un familiar. Es una escena real de un grupo de rehabilitación. Oscar estaba en un supermercado de su barrio comprando alimentos para su incipiente familia con un hijo de meses y una compañera amorosa .Alguien golpea su espalda. Era la “dealer” (distribuidora de drogas)  barrial que luego de varios meses de no verse  lo reconoce y trata de intentar una conversación. En realidad esta mujer representaba el drama casi trágico que pudo acabar con la vida de nuestro querido Oscar. Rápidamente toma la decisión de solo saludar e irse a otro lugar. En ese instante sobre él volvieron las imágenes de su Infierno personal: sobredosis, noches de excesos y riesgo. Inmediatamente en esos segundos observo su mundo actual con un hijo y una familia en desarrollo así como la posibilidad de sostener un trabajo y ser reconocido. Todo fue en un año de trabajo intenso sobre sí mismo.

Tuvo el No en la punta de la lengua, pero ese no era un sí a la afirmación de un proyecto de vida. Recordó tres características de la enfermedad adictiva que estaba superando: DESCONTROL de su vida, OBSESION FATAL  por consumir e  IMPULSOS INCONTROLABLES    cuando lo hacía que lo ponían en riesgo.

No durmió esa noche por la excitación de ese encuentro fugaz. El distribuidor es como si  se posesionara de la memoria de una persona que llegó a la dependencia de sustancias. Es el ardid o trampa de esta problemática. La memoria adictiva está unida a centros biológicos que están en el cerebro y que dominaron durante un tiempo nuestras vidas.
Le dije que estaba pudiendo ser libre. El grupo lo amparó y lo protegió en esa tarea en común .No tenerle miedo a la libertad como nos enseñó el gran E.Fromm.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

 

 

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