Whitney Houston

“…si bien estamos destinados a morir… a veces nos condenamos a morir” (Gabriel Marcel- “Filosofía para tiempos de crisis”)

Las dos Houston una ya muerta en 2012 en una bañera por sobredosis de cocaína junto con otros estupefacientes y su hija de 21 años agonizante en una sala de terapia intensiva en Atlanta (USA) luego de ser encontrada como su madre en un baño también por sobredosis de cocaína. Unidas en la misma enfermedad como también en el amor; amor como en ese disco que fue éxito y cantado por ambas en 2005 “Mi amor es tu amor” (“My love is your love”). Hasta la muerte juntas.

La vida de las Houston es toda una experiencia de lo que hoy sucede con el consumo abusivo de drogas. La sorpresa inicial en los 2000 cuando Houston madre reconoce su adicción se surte con ese efecto sorpresa de lo que confiesa:”…no todo es dinero en la vida”. Si bien todos tenemos fecha de vencimiento con la incertidumbre de cuándo será ese día agregando esto, por otra parte, un componente sano de lucha por vivir lo mejor posible y de cancelar este tiempo de definiciones agónicas hasta lo máximo posible. En la adicción vemos lo contrario; el consumidor de drogas intenta desafiar el límite final acercándolo de esta manera con sus conductas abusivas y de riesgo .Anticipa el cementerio negándolo alegremente.

Célebre Whitney luego de su película “El Guardaespaldas” (1992) en 2012 se apaga su vida luego de varias internaciones fallidas. En la película se temía por una bala asesina que podía venir de un fanático paranoico de la cual la cuidaba el magistral K.Costner como guarda espaldas; en la vida real el suicidio rondaba sobre ella misma con la certeza de la sobredosis. En realidad siempre el principal enemigo a vencer está dentro de nosotros. Donde la huida de los peligros externos es una negación, a veces, de nuestros “demonios interiores” que nos persiguen tenazmente.

CUIDAR NUESTRAS ESPALDAS

Cuidarnos de nosotros mismos era uno de los lemas de Atenas en los tiempos de esplendor de la filosofía: “Cuídate de ti mismo”. El “guardaespaldas “de la película grafica en la adicción nuestro probable DESCONTROL (primera característica de la enfermedad adictiva). Cuidarnos de nuestra propia posibilidad de descontrol. Enfermarse de adicciones sería perder el control de nuestras vidas y recuperarse de la misma es poder volver a tener el control de nuestros proyectos, no sabotearlos ni narcotizarlos con las huidas múltiples que nos proporcionan los estupefacientes.

En el descontrol de esta madre e hija juntas en el destino fatal de una muerte anticipada (hija de 21 y Whitney a los 49) se unen dos componentes de la enfermedad inseparables: OBSESION DE CONSUMO E IMPULSIVIDIDAD. La obsesión a consumir es la más dolorosa experiencia ya que se va prometiendo a si mismo que con un trago o una dosis encontrará un Paraíso mientras que en el mismo momento de consumo va sintiendo su propio Infierno. Luego vendrá presurosa la catarata descontrolada de impulsos.

Un paciente joven me comenta en un grupo de rehabilitación, sobre esta cuestión, que estando en un supermercado alguien (una mujer ) golpea su espalda y lo llama para una conversación .El queda sorprendido ; era su antigua “dealer” (distribuidora barrial ). Saludó y se fue. En ese instante recordó su recuperación luego de un año de lucha; un hijo como promesa de vida, una esposa –compañera; en fin un proyecto de vida. Él fue su propio guardaespaldas y se alejó de sus propios peligros interiores corporizados en la “dealer” de Lanús. Hizo un ejercicio de libertad.

LA DROGA COMO ENFERMEDAD FAMILIAR

La historia de las Houston también remite a la TRANSMISION GENERACIONAL de la adicción (tema también clave hoy). Toda una familia comprometida en el consumo con los consiguientes abusos emocionales, golpes, violencia doméstica e incluso incesto en ciertas circunstancias. Hoy atendemos a familias enteras comprometidas con el consumo. El esposo de Whitney llamado Bobby Brown es un consumidor de todo tipo de drogas. Incluso la madre de la cantante fallecida prohibió su ingreso al funeral de su hija en el 2012. Sobre él dirá la occisa en diversas oportunidades: “…él es mi droga”. Acá se agrega otra característica en esta enfermedad como lo es LA CODEPENDENCIA: relaciones inseparablemente destructivas.

La hija “mamó” todo ese clima que incluso llevó a que en el 2008 tuviera que ser internada tras agredir a su madre con una navaja. A los 14 años comienza a consumir drogas y ahí comienza el derrotero que culmina en la bañera. Esta parece ser, por lo común y repetido, la representación final del AUTISMO de esta enfermedad .El refugio en la soledad desesperada para que por fin acabe este drama y se llegue a la tragedia de la cual ya no hay huida posible.

El drama vital y la tragedia anunciada de estos tres personajes parece ser un símbolo o metáfora del sufrimiento de millones en el mundo. Como nos decía el filósofo Marcel “…nos condenamos a morir”….yo diría anticipadamente sin poder cumplir un proyecto vital.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

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