La Parca

“…LAS PARCAS HILAN TODO EL DIA…HILOS DE ORO PARA LOS MOMENTOS DICHOSOS Y LANA NEGRA PARA LOS PERIODOS TRISTES” (mitología nórdica sobre la muerte como destino).

A Jorge lo conozco tarde…aunque” nunca es tarde cuando la dicha es buena” dice el refrán tan cargado de sabiduría. Me hubiera gustado conocerlo cuando empezó a consumir. Con sus 70 años le pide permiso a la vida para seguir viviendo y busca una ayuda especial de una comunidad terapéutica en la cual soy el Director. Me enternece…no hay tratamiento sin ternura y empatía. 50 años de consumo inveterado de alcohol, nicotina y psicofármacos dejaron a un ser golpeado por accidentes, en una silla de ruedas pero aun así queriendo vivir. Ya casi sin fuerzas pero teniendo la voluntad de estar frente a nosotros y al mismo tiempo sin voluntad porque las drogas como el alcohol y otras dañan los centros de la motivación .Lo único que puede hacer es fumar aún con un EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y luchando contra la compulsión permanente de tomar alcohol. Me recuerda a los queridos Sofovich y a Sandro que desde el límite mismo de sus fuerzas no podían resistirse al beso de muerte con la nicotina.

A Oscar lo conozco temprano…tiene 18 años…viene en silla de ruedas .Un accidente cerebro vascular sigue a un consumo de cocaína. Dos caras de una situación similar son para mí Jorge y Oscar. 18 y 70…ambos marcados por lo ineludible que mágicamente quisieron eludir: las leyes de nuestra naturaleza, nuestra mente y nuestras emociones.

Cuando decimos que las adicciones son enfermedades terminales nos referimos a esto simplemente. ¿Qué queda de la propaganda del consumo recreativo e inocuo?. Jorge es un exponente de ese consumo recreativo en donde las funciones cerebrales en algún momento no respondieron a los designios de la omnipotencia y un choque en una moto marcó la disidencia entre lo imaginario y el principio de realidad. Oscar también con su silla de ruedas no está repuesto aún de su ACV. Una pierna deteriorada para siempre, en uno, marcó el choque con lo que los griegos llamaban “ananké” o sea lo ineludible e inevitable. La parálisis en un joven marca el camino del deterioro de funciones .Lo que le prometía “volar” imaginariamente con el polvo mágico lo postra en la dependencia casi absoluta.

Para el mito griego el Tiempo (Chronos) y la Ananké (lo imposible de eludir) eran nuestras compañeras del destino de vivir. Eran el hilo inmutable de los eventos. Las drogas y el alcohol nos hacían pensar que era posible eludir esto… e incluso las leyes que imponen nuestro cerebro. Querer desoír era una afrenta a la realidad misma del vivir.

Lecciones de la vida

Cuando decimos que la adicción es una enfermedad crónica, progresiva y terminal nos estamos en parte refiriendo a estos dos ejemplos. Muchas personas no se dan cuenta que la adicción compromete a todas las funciones cerebrales y especialmente a los centros del placer y de la motivación e incluso al pensamiento y a todos los elementos del mismo que nos permiten tener un registro de la realidad. Quedamos solo motivados para consumir…basta ya de trabajo, mujeres, hijos…solo hay una cosa que nos marca el deseo y que al mismo tiempo odiamos: las sustancias.

Por todo esto el adicto niega, miente y manipula; defiende el consumo aún frente a lo obvio de su estado y de su deterioro. Con el tiempo la habilidad de la persona queda comprometida y la búsqueda y el consumo de las drogas se vuelven compulsivos. Esta conducta es en gran parte el resultado de los efectos que tiene la exposición prolongada a la droga en el funcionamiento del cerebro. No solo la motivación queda comprometida sino también los centros de inhibición de las conductas. No hay posibilidad de freno….funcionamos en automático.

Entonces ahí empiezan a aparecer muchos Jorge y Oscar… o sea consecuencias que llevan a múltiples repercusiones .En tropel empiezan enfermedades mentales y físicas asociadas por los efectos tóxicos (hígado, corazón, función pulmonar, ACV, etc.)

Otras lecciones de la vida

Hay gente que vive de estos males sociales. Psicópatas y Sociópatas que explotan el mal ya desde desde el tráfico, las cuevas financieras y el lavado de activos de la muerte propagada. Son los nuevos explotadores de este siglo y que cubren extensos paisajes del mundo financiero con sus aparatos de marketing y sus ingenierías financieras y que al mismo tiempo desde delicados salones contratan servilmente a sicarios y “gatilleros”.

Son la moderna representación del Tanatos griego…los heraldos de la muerte que eran, en el mito, hijos de dos gemelos Hipnos y La Noche. Ambos hermanos discutían cada noche a quien se llevarían. Eran famosos por la rapidez de sus actos. Ahí aparecía la Parca de la mitología romana como la representación del Ángel de la Muerte y también como Ángel del Abismo.

A veces adelantamos las parcas…llamamos a la muerte con nuestras conductas.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.
www.ctgradiva.com.ar

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