Menores explotados con drogas

“…había que resistirse a los encantos de Circe enseñaba Ulises en la Odisea porque nos convierte en cerdos…era la que componía venenos y que seducía con su hermosura”–Símbolos y mitos.

Hoy Circe en ese viaje por la vida que nos propone Ulises en la Odisea es la droga y la múltiple parafernalia mágica que auspicia. Nos va convirtiendo en cerdos…triste pero real. Nuestros servicios de atención al adolescente en adicciones, mientras tanto, se llenan de jóvenes entre 12 y 18 años con distintos signos de deterioro por el consumo de sustancias. Lucila me ve luego de una gira de diez días. En sus 18 años sufre las heridas del desamparo y del vacío. Sexo desaforado y promiscuo estimulado por la cocaína y buscado como forma de conseguir cocaína. Vivía sin horarios con fines de semana sin control en un conjunto familiar quebrado y dominado por la intemperie de padres separados y preocupados por sus nuevas familias. Dinero no faltaba ahí pero si límites y cuidados.

Mutilaciones desde la pubertad con tatuajes, cortes y finalmente autoagresiones fruto de una sexualidad en descarga permanente impulsiva pero sin vínculos estables y amorosos. El aborto acompaña toda esta vorágine. La experiencia del amor cuando la cocaína es consumida precozmente no existe. La “festichola” suplanta a los encuentros.

El uso de los menores se agiganta cuando entra en escena la droga. Adultos, así, explotan el sexo grupal ofertando ese “polvo blanco” que pervierte relaciones e incluso los coloca en situaciones sexo –masoquistas con golpes y con los distintos delirios frenéticos que generan estos estupefacientes. Se va comprometiendo el desarrollo sexual y de toda la personalidad por muchos años si no existe una terapia y fundamentalmente si no se interrumpe el consumo. Las enfermedades de transmisión sexual van apareciendo (sífilis, blenorragia, HPV, HIV, etc.) como un “carrusel” que nos acerca a otras épocas de la infectología allá por los 50 en los mediados del siglo XX.

Decenas se presentan así .Son diferentes a los adolescentes de otras décadas. No hay delitos contra la propiedad. No hay robos. Son desamparados con drogas. De todas las clases sociales: ¿qué es la escuela? La experiencia del estudio parece ir desapareciendo. ¿Qué es el trabajo? Parecería también no formar parte de los valores a conseguir. La repitencia escolar es común en los pocos años que pudieron ir. Los golpes y traumas de la infancia impidieron aprender. Además quien iba a ser el apoyo ante los problemas de aprendizaje. ¿Estaban los padres u otros adultos?

Un chico con padres en crisis, sin casi escuela, sin la experiencia de lo laboral y con drogas circulando en oferta permanente en climas de exaltación perversa sexual es un “bocadillo” fácil para la enfermedad mental grave. A eso nos referimos. A veces corriendo detrás de las urgencias nos olvidamos de lo prioritario.

Lo Prioritario

¡! ¿Dónde está lo prioritario? ¡!

Que los chicos tengan familia. Si en la Ciudad de Buenos Aires por cada dos parejas que se unen una se separa…por lo menos si hay hijos que exista un compromiso por los menores como deber ético. Cuidar a las embarazadas adolescentes porque en muchos casos quedan a la intemperie; cuidar a las familias con varios hijos y de diferentes uniones (tema muy común hoy) y que supera el clásico “los tuyos, los míos y los nuestros de los 90. Hoy los tuyos no son los míos y tampoco, en algunos casos los nuestros. Surge el hijo “des-afiliado”. Sin afiliación y filiación no hay crecimiento posible. El desarrollo es un juego de transmisión de padres a hijos con reconocimientos que van surgiendo entre ellos y con mucho tiempo de dedicación y cuidados;

Reforzar la escuela como matriz ética y al primer trabajo como forma de inserción a la sociedad.

Limitar a través de la educación y las presencias familiares el contacto de los adolescentes con las drogas y el alcohol. Felicitamos al nuevo Presidente uruguayo por dilatar esa experiencia tan singular y dañina como era la de vender marihuana en farmacias y máxime con el argumento casi delirante de que así iba bajar el consumo de paco. Todas las drogas actúan sobre los mismos centros cerebrales…cuando entra una en los menores pueden entrar todas. Si hay drogas no va a haber cambio social….y máxime en gobiernos progresistas que buscan que los jóvenes sean los motores del nuevo siglo. Además un médico como el presidente uruguayo no podía avalar la venta de alucinógenos…a pesar los lobbies internacionales del dinero que lo promovían y con el apoyo de ciertos sectores que olvidaron que la droga hoy es el “verdadero opio de los pueblos”.

Las Lucilas que me llevaron a estas reflexiones son muchas. No lo fomentemos y encaremos una prevención integral de estos males sociales. Los encantos de Circe como nos enseñaba Ulises hoy tienen nuevas formas mágicas de expresarse, parece ser una envoltura con polvo blanco adentro.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.
www.ctgradiva.com.ar

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