Entre Psicópatas y Paranoicos

“…queremos usar guardapolvos y no chalecos anti-bala” Dr. Gilardi –Pte. Asociación Médicos municipales.

Hubo un paro de 24 horas en el Hospital Rivadavia de pleno centro de la ciudad de Buenos Aires (al que adhirieron el resto de la red hospitalaria) luego de la repetición de hechos vandálicos que culminaron con la emergencia de bandas armadas y con agujas descartables que exigían ser atendidos por cirujanos cuando en ese momento estaban interviniendo a un paciente en el quirófano. De ahí la expresión tan sugestiva y lindante entre el drama y la tragedia del representante gremial de los médicos “…guardapolvos o chalecos”.

Parecen experiencias que recuerdan las mejores escenas de Pablo Escobar en el “Patrón del Mal” en Colombia o del “Señor de los Cielos” en Méjico exigiendo acciones imposibles a los médicos cuando prácticamente invadían los centros médicos para imponer sus exigencias y que en muchos casos culminaban con la muerte de los mismos. Es el narcisismo del Poder y la Psicopatía del desprecio del otro. Todo esto alimentado por el alcohol y las drogas. Drogas y alcohol que, por nuestra experiencia, son consumidas en estas poblaciones en altas cantidades y desde hace mucho tiempo (cronicidad evidente). Se va generando un “combo” entre trastornos antisociales de la personalidad de tipo psicopático (amor al daño y desprecio del otro), trastornos narcisistas de la personalidad (solo el Imperio del Ego vale y el otro es solo una cosa) con una exaltación perversa fomentada por los estupefacientes. La mayoría de estas bandas con consumo crónico de drogas y alcohol tienen trastornos neurológicos causados precisamente por esta cronicidad que aumentan –por estos motivos – la explosividad y la impulsividad.

Todos tenemos una estructura cerebral muy compleja que necesitamos cuidar para su funcionamiento para que en la toma de decisiones impere el sentido común que es el signo de la sabiduría. No es sabio el que lee mucho sino aquel que tiene sentido común. Precisamente las drogas y el alcohol nos alejan del sentido común y por eso nuestras decisiones son cada vez más erradas. Nuestra vida se va transformando, así, en un caos. Las áreas ligadas a la toma de decisiones, el pensamiento y el control de los impulsos es la más dañada por el uso de drogas. Las zonas fronto-temporales van perdiendo funciones y las personas quedan sujetas a las zonas cerebrales más antiguas. Lo animal va progresivamente reemplazando a lo humano. Volvemos a lo simiesco ya que las estructuras más evolucionadas del cerebro-que son las dañadas- representan el salto evolutivo en relación a nuestros antepasados simios.

Los Sociópatas

La situación se complica cuando estas bandas ligadas a la venta de estupefacientes son ya organizaciones…ahí aparece otro fenómeno, ya, empresarial que es la distribución y la lucha por territorios. El sociópata organizador se une al psicópata. El sociópata piensa en términos de un territorio a dominar y someter, el psicópata piensa en el exterminio y la manipulación del otro. Es la diferencia entre Al Pacino como Jefe de la organización de la célebre película El Padrino y su hermano muerto Santino que representaba al típico “gatillero” impulsivo.

La paranoia (delirios persecutorios en donde el otro es un enemigo) está presente en todo esto. Detrás de todo psicópata y de todo sociópata hay una desconfianza permanente acerca del prójimo siendo las drogas y el alcohol el combustible permanente de esta actitud delirante y reivindicativa ante el mundo.

La tormenta Psicopática

Termino, este, del maestro Hugo Marietan (1998) en donde el psicópata comete homicidios brutales, masacres, violaciones en serie y otros actos antisociales graves. Son personas que no respetan los impedimentos, evaden normas, no tienen sentimientos de culpa y poca tolerancia a las frustraciones .El uso de drogas es frecuente así como la cosificación de las personas. La empatía (ponerse en el lugar del otro) no existe. La desmesura guía sus acciones.

Así mata Bongiovanni a su ex mujer con frialdad delante de varios niños en un jardín de infantes en la ciudad de San Francisco en Córdoba en estos días. La masacre y la tormenta psicopática de un delirio paranoico pasional se desplegaron. Dio señales manifiestas del acto brutal que iba a ejecutar. Solo el botón anti pánico fue la respuesta. Se apeló a un familiar que lo contuviera mientras Bongiovanni amenazaba permanentemente. En los interrogatorios psiquiátricos desplegaba el arte de la seducción. Pero en realidad lo que vale en estos pacientes antisociales y paranoicos es la conducta. Lo que hace…no lo que dice. La manipulación está en lo que dice…la realidad está en su vida y sus actos. Quizás si alguien se hubiera atrevido a internarlo en un centro especializado se hubiera podido contener médica y psicológicamente estos delirios en acto , salvado vidas y también salvar de esas escenas de horror a varios niños (escenas que los van a marcar durante el resto de sus vidas).

Las locuras de la vida cotidiana merecen reflexiones, en mi caso me ayudan a mejorar mi humanidad.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA-Rehabilitación en Adicciones.

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