La carta del adiós.

Un humilde trabajador me entrega esta carta hace unos años en el medio de su rehabilitación  y que él llama la carta del “adiós” y lo primero que leo me impacta: “hoy me encuentro luchando para poder desprenderme de esa compañera de años (se refiere a la cocaína)”. Juan escribe con la sabiduría de un trabajador desde los confines de la tierra como es el conurbano una cierta  despedida : “…se presentó ante mí como un amigo fiel(la cocaína) en el fondo de una gran depresión …me llevaba e iba a buscarla aun cuando estaba escondida; era solo para ella y hoy me encuentro luchando para desprenderme de esa compañera de años pero la huelo en todos lados , todavía siento el trago amargo que me dejaba y me sigue hasta en mis sueños como una mujer despechada , sé que me esperará en la vereda pero me voy a fortalecer para decir no”.

Juan se está rehabilitando y sus dos hijos son sus testigos y una vida que lo espera. Se está despertando de ese sueño que lo había capturado  como también a  millones hoy en el mundo.

Las drogas crean un mundo paralelo que llamo “paramundo”; conjunto de espejismos alucinatorios que cautivan a muchos. El mundo de la realidad queda a un costado. En primer lugar queda “copado” e “hipotecado” el  cerebro y todas sus redes químicas y  eléctricas .Las drogas “secuestran “las motivaciones. La única apetencia es consumir sustancias y máxime cuando se lo hace como en Juan desde la adolescencia.

La droga adormece a parte de la humanidad .Es un factor de explotación y alienación y se basa en el adormecimiento. Por eso rehabilitarse es un “despertar”. Despertar  lo mejor de nuestra persona  y a la dignidad de una vida que tenga un dueño y un testigo que somos nosotros mismos. Juan se está despertando y sus hijos son sus testigos.

Ese “despertar “es una lucha en donde la aceptación de que fuimos adueñados, la humildad de dejarnos orientar y la renuncia a la sustancia son fundamentales.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA –Rehabilitación en adicciones. 

 

 

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