“Vivir sin el plato…”

Un paciente (Jorge) a quien traté hace muchos años vuelve a saludarme. Próspero empresario agropecuario me cuenta de su felicidad de poder reencontrarse con la paternidad en el cuidado de sus hijos y sostener un próspero negocio agropecuario. Su vida varió.  Me comenta con alegría que en realidad todas las mañanas se agradece y festeja la posibilidad  de vivir sin el “plato lleno de cocaína”  en su mesa de luz. Dependiente durante 20 años a todo tipo de drogas, luego de una infancia transitada por el desamparo fruto de conflictos violentos dentro de la familia; la calle, las plazas y los prostíbulos fueron su refugio.

Sus últimos dos años antes de conocerme fueron vivir  con un plato siempre lleno de cocaína en la mesa de luz. Dos hijas fruto de dos relaciones más estables eran una consecuencia de la cuales no había logrado tomar plena conciencia acerca de su verdad.

Devastamiento moral, psíquico (su autoestima era muy baja), físico (daños en todos los sistemas orgánicos y ya sin tabique y con un paladar lesionado que le impedía hablar correctamente) y psiquiátrico. Cuando intentaba hablar solo se escuchaban  sonidos guturales. Comenzamos por ahí; un paladar postizo ayudó y elevó su autoestima junto con un médico especialista en nariz, garganta y oído junto con el dentista fueron nuestros aliados.  Todo esto junto a un cambio de hábitos de vida y de relaciones ligadas a conductas  suicidas. Fue ordenando su vida. Le llevó más de un año recopilar con la ayuda de sus familiares toda esta historia de desencuentros y devastamiento.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA –Rehabilitación en adicciones.  

 

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