Padres consumidores de drogas.

“…mi mamá esta “redura” por la “falopa”, como me va a pedir que me trate” (adolescente que comenzó a consumir a los 11 años)

Jovita recibió sus 18 años con un festejo raro y extraño. Su madre insólitamente la despertó a las 12 de la noche con dos petacas de vodka y la invita a un brindis para la llamada “fiesta blanca”. La alcoholización de madre-hija acompaña desde ese momento una evolución hacia la adicción en Jovita. Desde ahí ya viene el desborde: desborde y una carrera de consumidora. La conocí a los 23 años.

Su padre mientras tanto la había abandonado jaqueado por el alcohol y sus dos hermanos ya eran adictos inveterados. Su elección de pareja culmina en un esposo adicto a la cocaína.
Ambos, ahora, luchan en su adultez para despegarse de esta saga criminosa y suicida. Dos hijos son la Ley que marca que necesitan un cambio. Podrá escuchar ese llamado o seguirá la saga criminosa…esa es la gran pregunta que viene desde sus padres. Repetirá o habrá un ciclo de cambio?

Hay dos elementos que se dan en Jovita: a. adolescencia y consumo; en esta edad la vulnerabilidad es enorme; b. los hijos de padres adictos tienen de 4 a 7 veces más posibilidades de desarrollar conductas adictivas que los que tienen padres que no consumen.

Padres y consumo

Jovita en si mismo es testigo de una de las consecuencias típicas de hoy: las transmisiones intergeneracionales del consumo. Antes había que buscar en la esquina, el boliche, los grupos de amigos o compañeros, hermanos, escuela, etc. Hoy se agrega como un elemento crítico la transmisión a través de los padres. El consumo generalizado tiene estas consecuencias. La mesa familiar, los asados, fiestas y los postres van seguidos o acompañados de drogas y abuso de alcohol. Como consecuencia de esto nadie puede limitar con autoridad a los más chicos. Se diluye, así, el principio de autoridad como mínimo y en otras circunstancias mucho más difíciles de sobrellevar aparecen perversiones sexuales: abuso, violencia, etc.

Cuando hay drogas y abuso de alcohol en una familia pueden diluirse las diferencias hombre –mujer, padre –hijo. De todo esto es espectador y participe un menor. Se resiente la escuela y en este niño los trastornos de conducta están ahí con distintas desinhibiciones, problemas de disciplina y trastornos de aprendizaje. Así se va resintiendo todo el desarrollo madurativo de los chicos.

Rápidamente el adolescente empieza con dificultad en inhibir conductas y regular las emociones. Su afectividad empieza a ser lábil y cambiante. La conducta de los padres genera un contexto de desorden normativo y precisamente este contexto alterado es paralelo al mismo desorden a nivel del desarrollo de su sistema nervioso. Las drogas y el alcohol a temprana edad alteran el llamado neurodesarrollo y comprometen las funciones de la corteza frontal (eje de lo propiamente humano) y responsable en su buen funcionamiento dela conciencia de nosotros mismos, la planificación del futuro, la noción de los riesgos y consecuencias, la proyección de metas.

Entonces quedamos atados al ya… al instante. No podemos esperar y…mientras tanto se sigue lesionando y alterando la función más preciada del sistema nervioso. Del estudio y el trabajo…olvidarse y justo, precisamente, en una edad en donde se asientan las bases de la Identidad futura.

El Filicidio

Observamos en el desarrollo de muchos de nuestros pacientes púberes : negligencia en el cuidado y la educación, carencias afectivas , acontecimientos vitales estresantes con duelos, perdidas que no pudieron ser elaborados, modelados familiares (padres consumidores) negativos , vinculación desde temprano a grupos marginales.

Por todo esto la adolescencia es hoy definida como el semillero de las adicciones; la vulnerabilidad psicobiológica que resulta de un sistema nervioso en desarrollo y al mismo tiempo factores familiares y sociales francamente agresivos y de alta nocividad.

Jovita vivió todo esto. Ella está tratando de salvarse. Sus hijos son la Ley que les marca un camino. Ahí comprendí como la pulsión de auto -destrucción del paciente se daba la mano con el pacto criminoso familiar. El pacto criminoso es un filicidio….buscar activamente la muerte del hijo de diversas maneras: abandono, falta de límites, renegar de la función del otro progenitor o incluso descalificarlo permanentemente, no prevenir situaciones de riesgo, habilitar consumo de drogas en edades infantiles o puberales, etc.

Es como tal un delito que consiste en atentar contra la vida y que es cometido por un genitor (padre/madre) hacia un menor hijo propio. El termino deriva del latín “filius” que significa hijo.

Cuando hay consumo de drogas es todo más sutil. Habitualmente se habla de matar a un hijo de una manera cruenta. En las drogas lo incruento es lo que todos los días desde el “reloj del inconsciente” de los padres se va perpetrando.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA. Rehabilitación en Adicciones.

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