Drogas y división de la personalidad.

Oscar me consultó hace años .Luchaban en él dos tendencias .Por un lado su sentimiento paternal acentuado por el nacimiento de una hija  a quien ama profundamente  y por otra parte el “autómata”  que al ver una copa o un poco de cocaína no puede controlarse. El descontrol termina  habitualmente  en una sala de atención de urgencias y también, lamentablemente,   pasó por la cárcel (4 años de prisión). A sus 40 años luce vencido. Empezó a los 15 años con tabaco, alcohol y marihuana. Luego la saga habitual de cocaína y el resto de drogas. En el descontrol de la conducta, última etapa de la adicción, no puede dar cuenta de sí ni de lo que hace.

Su historia me recuerda a la narrada por R. Stevenson (1850-1894) en la célebre novela “Dr. Jekyll y Mr. Hyde”. El hombre pensante y el Otro con un funcionamiento claramente antisocial y violento. Luego supimos que el autor escocés  se narraba a sí mismo ya que  fue un consumidor inveterado de drogas y escribió antes de morir: “…Durante catorce años no he conocido un solo día efectivo de salud. He escrito con hemorragias, he escrito enfermo, entre estertores de tos, he escrito con la cabeza dando tumbos». Era conocida su afición al alcohol y a otros estupefacientes.

A medida que se va constituyendo la dependencia a las drogas aparece el descontrol como una nota característica y la división de la personalidad como nota cierta. Son personas que no pueden ser previsibles porque situaciones que le recuerdan el consumo (personas, contextos, olores; etc.) lo puede llevar una recaída para entonces abandonar toda actividad. En el ADN (código genético) de esta enfermedad está la posibilidad de recaídas. Los daños cerebrales ligados a las zonas ligadas al control de los impulsos y al proceso de la voluntad afectan la capacidad de decisión y siempre se elige lo más dañino, lo más costos le va a traer. Nunca se decide para ganar. Es un jugador que siempre elige a perdedor pero con su propia vida.

El apoyo de sus padres que ya pasaban los 70 años, algún amigo, el amor pensando en el futuro de su hija y el no consumo en un contexto terapéutico lo ayudaron a encarrilar su vida. No sin vicisitudes, pero ahora a los 45 tiene un futuro posible.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA. Rehabilitación en Adicciones.

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