Los laberintos y las drogas.

“… de los laberintos solo se sale desde arriba” Leopoldo Marechal (1900-1970).

En nuestra vida personal y familiar vivimos una serie de situaciones que aparentemente no tienen salida, semejan a un laberinto en donde estamos metidos .No hay otra posibilidad decía Marechal que salir desde arriba. ¿Que nos quiso decir el majestuoso poeta de Adán Buenos Aires? . La mitología griega nos relataba que había un llamado hilo de Ariadna que nos conduciría a la salida de los laberintos. ¿Cuál será la representación para nosotros mismos de ese hilo de Ariadna que Teseo recibe para salir de las monstruosidades de los laberintos vitales?.

Leo vive en un laberinto .Lo conozco hace unos años luego de una sobredosis. Intentó salir de la adolescencia o sea auto-nomizarse de sus padres pero no pudo. Una intoxicación con drogas alucinógenas y disociativas (ketamina y LSD) lo sometió a un tratamiento psiquiátrico. Pero nada de él pudo conocer acerca de lo que le había sucedido en ese viaje por los laberintos de la sinrazón y el sinsentido. Luego de ese brote de “locura alucinógena” siguió viviendo con el alcohol como compañero de sus viajes por sus encrucijadas vitales. Cuando es padre vuelven a aparecer las pesadillas de su vida y ya la cocaína es compañera. Años enteros de consumo con abandono de sus funciones parentales y de su pareja lo sumergen en la marginalidad. Ya no trabaja.

Cuando lo conozco me sorprende el monto de su desorganización .Cuando se va serenando y desintoxicando aparece otro Leo. Creativo en sus trabajos literarios .Afectuoso con sus hijos y tratando de reconectarse con la mujer madre de sus hijas.

Borges nos enseña que el laberinto representa el proceso transformador de la experiencia humana en donde podemos enfrentarnos a la destrucción o la creación de nosotros mismos. Hay que encontrar un hilo de luz (hilo de Ariadna) que nos conduce al sendero del retorno. Ariadna le dio a Teseo un hilo por donde salir del laberinto luego de luchar con el Minotauro (imagen de la destrucción y del sacrificio humano ya que cada nueve años se le debían ofrendar humanos para calmarlo).

La sabiduría griega nos mencionaba que en los laberintos residía el Minotauro (monstruo).La bestia se alimentaba de humanos. Si nos perdemos en las encrucijadas de la vida aparecerá un Minotauro como representación de la autodestrucción. Nos devoramos a nosotros mismos.

La salida de Leo

La sociedad y sus mercaderes ofrecen drogas para salir de toda encrucijada. Es el nuevo “Minotauro” que se “traga” literalmente a miles todos los días. El laberinto puede ser un refugio del cual no salimos nunca como esos pacientes melancólicos que no superan nunca la queja y el horror de lo que es para ellos vivir. Puede ser también la trampa que nos lleva a la flagelación del abandono de nosotros mismos. O finalmente un “camino de iniciación” que nos lleve a un cambio. Un tratamiento busca eso o sea un camino de ampliación de la conciencia.
En Leo era tomar conciencia que el placer desmedido era una huida de su realidad, pero el desconocía cuál era su realidad. Volvamos entonces a Marechal:”…de los laberintos solo se sale desde arriba”. La escucha es clave en los tratamientos ya que es la trascendencia del Otro y del Lenguaje lo que nos salva en la vida, así como Teseo escucho atentamente a Ariadna para salir del laberinto luego de matar al Minotauro.

En la vida podemos perdernos y esa es la metáfora que estamos tratando de relatar .Encrucijadas y bifurcaciones sin cesar. El elemento complementario a la escucha es el grupo de pares en la terapia. Este es un instrumento “salvador” de aprendizaje de las herramientas de la vida. Con ese aprender se da una entrega en donde la droga no esté al alcance. Esta, por otra parte, es sinónimo en una recuperación de desconocimiento o sea de alienación.

Sería como entregarnos al “Minotauro” de nosotros mismos, que Borges magistralmente define en su obra “Poema de la Sombra”: “… no habrá nunca una puerta, estás adentro ni externo muro ni secreto centro, el camino no tendrá fin, es de hierro tu destino”. Es una prisión cuyos límites desconoce; así es su Universo. El laberinto en que vivimos muchas veces puede ser el inicio hacia el absurdo o el camino de iniciación hacia el sentido.

Descubrirse

Romper las barreras del Ego es fundamental .Escuchar. No usar drogas. Darse tiempo en un grupo para revisar conductas y actitudes. Leo aprendió que nunca pudo salir de su casa y ejercitar la autonomía adolescente y precisamente ahí entró en su laberinto del cual nunca pudo salir. La droga le dio una “careta” o un personaje artificial. Tuvo que aprender a ser padre, amante; en suma crecer. Marechal nos enseñaría que el laberinto de las drogas requiere un acto superador que es entrega, renuncia al Ego, escuchar y re-aprender con la ayuda de otros. Es como dice el lema de recuperación de la comunidad terapéutica: “Hoy estamos aquí porque no hay ningún lugar donde escondernos de nosotros mismos”.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA. Rehabilitación en Adicciones.

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