A más prevención menos consumo y menos narcos.

“se están muriendo muchos jóvenes y necesitamos formar una malla de conciencia social” Nueva Ley de Drogas de Ecuador actualmente habilitada.

Esta Ley define trabajo en ocho áreas de tipo obligatorio: escuelas en todos los niveles, salud, ámbito laboral, áreas deportivas, culturales, comunicación social y familiar y municipios “…El objeto es la prevención integral para evitar el consumo de narcóticos en niños y adolescentes, mujeres embarazadas y el resto de la población y apoyar a todos los movimientos de tratamiento a los pacientes como las comunidades terapéuticas y los centros de desintoxicación”. Ecuador se puso las “pilas “ante esta epidemia.

Los pacientes parecen ser un “símbolo” de la realidad. Los padecimientos individuales cuando tienden a ser masivos delatan un modo de vivir. Se agolpan ante mi memoria decena de pacientes en donde el consumo precoz de drogas en medios familiares vulnerables genera desastres médicos, neurológicos, psiquiátricos y existenciales después. Las estadísticas de la realidad del consumo después lo mostrará, pero estos son números demasiado fríos que delatan la crisis de sentido y de orientación vital de miles.

Todos los días y desde diferentes lugares del país recibimos –como centro especializado en patologías complejas ligadas a la adicción concurrentes con fenómenos psiquiátricos – menores y mayores complicados con lo que hoy se denomina múltiple diagnóstico (concurrencia en la misma persona de varios padecimientos). Múltiple diagnóstico en donde el descontrol adictivo se une con la baja de las funciones de control de los impulsos y del pensamiento por déficits cerebrales causados por el consumo continuado de sustancias .Todo esto va acompañado con daños renales , diabetes, síndromes metabólicos, distintas variedades de hepatitis e incluso ACV.

Parecería que todo –mayormente –comenzaría en la pubertad. Ahí múltiples bocas de expendio cautivan a vulnerables por edad y en muchos casos por severos problemas de contención familiar. Jorge comienza en el secundario; las previas con alcohol y la marihuana con pastillas estimulantes son consumidas ante la “ceguera” de los padres. Al principio no hay problemas escolares .Luego empiezan las dificultades. La experiencia médica nos enseña que las alteraciones cerebrales y sus equivalentes en la conducta se empiezan a consolidar al primer año de consumo .Luego de no haber intervenciones terapéuticas sigue el tropel de ansiedad comandado por las compulsiones a consumir, la necesidad de consumir más dosis por efecto biológico de la llamada tolerancia y la imperiosidad de buscar la sustancia de cualquier manera.

Son Leyes del consumo puberal cuando no hay intervenciones rápidas de la familia y de la sociedad para iniciar un tratamiento. A menor edad más posibilidad de consumo problemático y de dependencia. A menor edad más posibilidad de daño ya que el cerebro está en evolución y no ha terminado su fase madurativa y esto implica menor capacidad de “freno” de los impulsos y mayor fuerza de la motivación y el deseo de repetir el consumo. A esto se agrega la fuerza de los grupos de pares que rodean al joven que empieza a consumir – esto le pasó a Jorge- ; a medida que avanza la dependencia los vínculos sociales se estrechan hacia personas que consumen y se van disociando del medio gratificante de estímulos culturales y de salud. El barrio es otra variable fundamental. Jorge-rosarino él-vivió entre “dealers” y “punteros” de la droga que habían tomado barriadas, clubes, centros de diversión.

Luego de instalada de la dependencia Jorge, ya, buscaba afanosamente los “dealers”. Extorsiones varias como haber entregado un celular de precio en dólares por dos dosis de cocaína. Incluso entre amenazas en el mismo momento de extorsión y salvajismo. Verdadero “síndrome de Estocolmo” se da entre el que necesita la droga y el torturador; siguiendo, quizás, la simbólica que se narra desde los campos de concentración en donde el cautivo queda a expensas del gendarme y se ofrece a él como un esclavo.

En realidad Jorge estaba en un campo de concentración y como tal era un “nadie” (el dependiente a sustancias); llega al estatuto de nadie en esta sociedad quedando a expensas de cualquiera. Llega a nosotros luego de una larga cadena de instancias en donde él para liberarse de su tierra se asila como un extranjero sin valijas en un territorio –dentro de la Argentina – en el sur en donde la marihuana forma parte del estilo de vida. Equivocación supina…cuando el sistema nervioso y la personalidad se han subsumido en el consumo la voracidad por todas las drogas lo domina. Está un tiempo y vuelve; dominado ya por su enfermedad.

La ambulancia recorre distintos lugares de la Argentina con un “furioso” en abstinencia en donde el médico, los enfermeros y los familiares no sabían que hacer y en donde nadie quería y podía hacerse cargo del él. Hospitales, clínicas, centros de adicciones; él era un “resto” indeseable de una sociedad que le daba la espalda. Apelaban a una cierta voluntariedad para tratarse cuando precisamente estaba alienado. Un juez probo y serio pone fin a esta situación de muerte lenta y comenzó un tratamiento que ya ha finalizado. Dos años de intensa lucha con el apoyo de los familiares y de él mismo.

Alejada ya la droga de su vida se está reconstruyendo cual una población que ha sufrido un “tsunami” y así quedó su vida. Casi sin memoria, dolido y cercado por el autismo, con atención flotante, sin un pensamiento cierto lucha…lucha… y lo mejor de él está saliendo. A sus 40 años pelea por una vida que “donó” sin quererlo a las sustancias.

Datos de la Realidad

La marihuana está igualando al cigarrillo en el consumo juvenil en nuestro país (datos de Sedronar en escuelas secundarias de CABA). Las plantaciones en casas y viveros especializados con mutaciones genéticas de alta concentración de cannabis es ya un dato cierto. Mientras tanto el abuso de alcohol llega al 33,5% de la población juvenil .Ni hablar de las sustancias sintéticas como éxtasis en donde hay redes preparadas para todos los centros de diversión nocturna juvenil. Creció el 1.200% y con gran impacto según la Sedronar en la Provincia de Buenos Aires. Aneurismas en gente joven, arritmias, infartos en intoxicaciones son atendidas en suelo bonaerenses anuncian médicos de los hospitales platenses. Además –y lo puedo testimoniar en mi tarea clínica – toman algunos 3 o 4 pastillas de éxtasis en una noche electrónica que comienza a las 2 de la mañana hasta las 17 hs. del día siguiente.

La estadística –fría-marca de 12 a 16 años el inicio del consumo .Mientras tanto hay decenas de laboratorios clandestinos que producen estas pastillas en nuestro país denuncian pacientes y fuentes periodísticas serias. La ketamina (“keta”) está haciendo estragos ya que es un disociador de la personalidad (con claros efectos psicóticos) creando una realidad paralela por los cambios perceptuales y sensoriales que provoca.

A la vez hay ciudades de la Argentina con tasas de homicidio paralelas a las de países con altos indicies delictivos como por ejemplo Mar del Plata. En el conurbano las autoridades judiciales y policiales decidieron conjuntamente con representantes municipales reforzar “25 zonas críticas “. Nombres que me resultan conocidos porque los pacientes me relataron peripecias con esos lugares (La rana, V.Korea, sapito, etc.).

Todos hablan de reforzar la seguridad. Es bueno pero no olvidemos la regla de oro de Pablo Escobar:”…Plata o plomo”. “Gula” era el comisario rosarino que le contaba a los narcos los movimientos y hoy vuelto a caer preso.

No será que debamos aumentar la conciencia comunitaria desde la escuela, la familia, los barrios, clubes deportivos. Si no hay anticuerpos culturales basados en una cultura de la salud el consumo aumenta. A mayor aceptación social del consumo más venta. A mayor tolerancia social mayor cantidad de puestos de venta. La anomia llama al narco. Ciudades, escuelas y familias Preventivas es la consigna. Es –dicen los países que viven este mal de la postmodernidad- el mejor antídoto.

Si no protegemos la infancia y la juventud; ¿quién pagará esta “fiesta”? ; Más discapacitados, lesionados en el cuerpo y en la psiquis, familias todavía más desmembradas y padecientes.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA. Rehabilitación en Adicciones.

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