Parejas que se consumen a sí mismas.

“Convivir y vivir para son diferentes; esto último va más allá. No se derrota al otro ni se reacciona en su contra”. El maestro Z.Bauman sobre el mundo líquido de las parejas hoy.

Y sigue diciendo el maestro… “no se derrota al otro ni se reacciona en su contra; el otro es un desafío y un pedido silencioso, pedido de su cariño, y una respuesta a esta demanda de la otra persona. Tú te preocupas por mí. La pareja no fuerza la obligación en uno pero, precisamente, hace la demanda silenciosa sin articularla en palabras necesariamente. Esa demanda no es clara, tiene que completarla para hacer sentido de ella”. Este mundo de desarrollo personal en la convivencia es muy difícil en las parejas que consumen.

Sergio conoce a Zulma hace 10 años. Ella, una próspera universitaria de una pequeña ciudad del interior de la provincia de Buenos Aires, se encandila y enamora perdidamente de un joven capitalino que en su bohemia contrasta con esa joven recatada nacida en casi una aldea provincial .Su desenfado así como su creatividad en electrónica sirve para aumentar aún más su deseo de estar con él. Tolera el consumo de drogas de su novio y trata de controlarlo pero hasta ahí…ya que este enamoramiento (estado hipnótico de la mente y el corazón) le impide hacerse autocríticas. Hipervigila los abusos de drogas y alcohol nocturnos de Sergio pero siente que nada puede hacer.

Zulma empieza a tener adicción a Sergio y también a sus problemas. Depende de él y a su vez él empieza a controlarla. Es su droga. La necesita para todo. También para drogarse y ella acepta consumir. 9 años después los dos están en tratamiento. El descontrol típico de la adicción llega al odio al otro. Interviene la policía y un juez. En el descontrol de las drogas no solo está la violencia(Así pueden suceder homicidios y suicidios) sino la paranoia en donde ese primigenio enamoramiento se transforma en delirio persecutorio.

Hoy hay miles de parejas que viven así. Buscan una compañía que habilite el consumo y luego esa sociedad cómplice se va autodestruyendo y es por eso que hablo de sociedades que se consumen a sí mismas. Son sociedades de consumo no de objetos sino de personas. Son las llamadas codependencias en el mundo del consumo de drogas hoy.

Jorgelina es una profesional universitaria con grandes crisis de identidad desde la infancia. Funciona en un doble registro; exitosa en lo suyo pero con una disociación que la lleva a buscar drogas .El paco la consume. Son dos fotos de la misma persona. En momentos lúcidos trabaja con afán y éxito, pero esto no le basta y de repente vaga por las ciudades en busca de esa “pócima” que la ayude en su autodestrucción. Conoce a un joven que se ofrece a ayudarla pero que en realidad solo desea una parte de la vida amorosa que es el sexo y de a poco va habilitando el consumo. Todo también termina con ambulancias de emergencia psiquiátricas y con control policial. Violencias y paranoia van de la mano en estas parejas.

Violeta empieza a consumir luego de una vida centrada en los espejos de su narcisismo y una noche desenfrenada. Descubre una infidelidad y se separa .En ella también conviven dos personas; la madre solicita y cariñosa y la otra ligada a la tristeza y el vacío solo calmada por champagne y algo de cocaína en noches frenéticas que si bien formaron parte de su adolescencia ahora vuelven en su madurez. Conoce a un “dealer”. Ahí en esa sociedad se van consumiendo los dos.

La pareja es testigo de un desarrollo personal o es cómplice de nuestras trampas y disociaciones.

En las historias que narré es la complicidad como transgresión a la Ley de la vida lo fundamental. Cuando no escuchamos la Ley y la trampeamos permanentemente aparece el autocastigo de la muerte como deterioro o como muerte en sí; esto nos lo enseña la historia humana y la clínica de nuestros pacientes todos los días.

LAS CODEPENDENCIAS

Se forma entre los codependientes una pareja simbiótica. Son uno en sus violencias y Esclavitudes. No pueden estar sin el otro. No se pueden poner límites entre sí y la ausencia del otro aunque sea por unas horas es un gran sufrimiento. La autoestima depende de esa simbiosis pero al mismo tiempo esa simbiosis la vive con odio. Se sienten victimas uno del otro y al mismo tiempos victimarios. Existen varios tipos de codependientes: el directo que es el que le proporciona la droga, el dinero o el lugar para consumirla; el indirecto que si bien está en oposición declarada a la adicción del familiar evita que se lo responsabilice de sus acciones; el tolerante que en realidad contempla como se autodestruye y por último el perseguidor que trata de descubrirlo pero solo como un control externo.

¿QUE PASA CUANDO HAY HIJOS?

Hoy, en principio, hay transmisión generacional de las dependencias. Los principios educativos y de crianza quedan alterados cuando existen estos padecimientos.Vemos así aparecer hijos consumidores en primer lugar que meramente repiten la historia familiar. Luego, pueden aparecer, hijos cuidadores de sus padres y cuya única tarea en la vida es cuidar a sus progenitores drogadependientes (no juega ni fantasea como los otros ni disfruta de su niñez.Trata que sus padres no se desintegren y es por eso que se los llama hijos “parentalizados”; son padres de sus padres. Además cuida a sus otros hermanos. Otros hijos en estas constelaciones familiares adoptan el rol y el estilo de vida de la soledad; se alejan de los padres y viven en la calle o en otras casas.

El problema del consumo generalizado de drogas en nuestra sociedad va trayendo problemas familiares que exigen una nueva óptica en la prevención y en el tratamiento de conjuntos de padecientes que viven en un mismo techo.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA. Rehabilitación en Adicciones.

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