Sanar heridas emocionales.

“…del rostro emana toda la autoridad interpelativa del sufrimiento humano como lo evidencia la viuda, el huérfano, el extranjero…” J.Milmaniene sobre Levinas, E (filosofo).

Sigue diciendo el maestro de psicoanalistas J.Milmaniene; “…estos semblantes marcados por las arrugas de las pérdidas y los desarraigos convocan una actitud de absoluta responsabilidad hacia ellos”. El otro abandonado es, para mí, el gran tema de hoy.

En tiempos en que la palabra y la compañía humana aparecen devaluadas y en donde los fetiches u ortopedias como las drogas y las diversas adicciones al sexo, juego, etc. suplantan a los vínculos humanos aparecen en los consultorios personas que lloran todavía heridas emocionales de muchos años y que taparon con rituales, sustancias o parejas múltiples. Nuestra tarea es escuchar y acompañar este dolor y también ver como otras personas que sufrieron similares situaciones pudieron superar estas adversidades y salir adelante.

Juana me vio hace unos años y me cuenta que fue abandonada por sus padres y pasó su infancia como pupila fuera de todo contacto con ellos .Su padre la abandonó a los pocos días de nacer y su madre era fría y displicente en el trato. Solo podía verla los fines de semana y sus encuentros eran verdaderas torturas ya que la frialdad superaba todo límite. La rescata una tía que la adopta a los 9 años. Ella me consulta porque quiere rescatar a su hijo envuelto en un problema de drogas. Lo logró precisamente porque su sensibilidad emocional era mucha y logró ella misma superar problemas de abandono y de drogas.

EMPEZAR MAL LA VIDA

El maestro francés Boris Cyrulnik nos enseña “…empezar mal en la vida no determina que tu vida tenga que ser desgraciada”. Precisamente Cyrulnik a los 7 años cae en un campo de concentración con sus padres; éstos son asesinados y queda solo en el mundo. Cae en Casa de Beneficencia y al final es adoptado. Hoy a sus 87 años es uno de los psiquiatras que más nos enseña en relación a lo que él llama resiliencia que es la capacidad de superar adversidades y salir fortalecido de ellas. Este médico neurólogo y psiquiatra es un ejemplo de ellos. Confirma que un mal inicio de vida no implica una vida desgraciada.

Juana hoy a los 50 ha formado su familia. En ella conviven dos mundos; en uno aparece lo traumático ligado al abandono y al rechazo y en el otro mundo el sentido que le dio a lo incomprensible que vivió. En ella conviven permanentemente el “Cielo y el Infierno” pero se salvó del “sol negro” que es la melancolía como compañera eterna de la vida. Como dicen muchos que sobrevivieron a tragedias la superación la expresan en pocas palabras “se convive con eso”. Así se lo escuche decir a al hijo del Sr. Manoukian asesinado por el clan Puccio cuando relataba el recuerdo está, la herida está cerrada pero es visible y se convive con ella .Pero el destino vivido no cerró su vida ahí como sucede en la melancolía en donde la memoria de lo traumático retorna a cada instante. Ese es el “sol negro” que acompaña a muchos.

La resiliencia es precisamente ese proceso de superación en donde aparece un sentido de la vida como superación. En Juana fue la posibilidad de formar una familia. Para que se de este proceso resiliente de superación de abandonos, desamparos, abusos hace falta un tutor humano, una compañía válida que asegure afectos, apego seguro y palabras orientadoras. El adulto que acoge al desamparado y abandonado después de sus tragedias se transforma en un modelo de identidad. En términos de Cyrulnik lo ayuda a navegar en los torrentes. Juana aprendió a navegar en los torrentes y su tía fue su guía.

EL “SOL NEGRO”

La no superación de las heridas emocionales y la búsqueda de “prótesis” químicas o rituales adictivos (sexo múltiple, juego, etc.) van formando la llamada “tríada cognitiva de la depresión”, que está compuesta por tres elementos: la visión negativa de sí mismo, de sus experiencias y del futuro.

Aparece progresivamente el “sol negro” de la melancolía que ninguna droga ya puede suturar.

Hoy se ha devaluado el papel del sostén emocional como factor de sanación emocional. El gran psicoanalista Bruno Betelheim enseñaba con agudeza que en esta sociedad tecnológica los expertos (psiquiatras, psicólogos, educadores, escuelas, clubes, etc.) se habían transformado en los delegados de los padres para resolver problemas que habían surgido, precisamente, en el propio seno del deseo de los padres y en el medio de conflictos familiares. Es un mundo de expertos “psi” pero estos no dejan de ser una prótesis. Luego la aceptación social de las drogas y la tolerancia hacen su parte especialmente cuando se inicia el ciclo adolescente. Aquí se intenta sanar heridas emocionales con “arsénico” (valga la metáfora) y los dolores, así, se multiplican… con esto empiezan a incrementarse a escala social vidas desgraciadas y adquiere dimensiones masivas porque no son solo malestares individuales sino globales y que responden a problemas culturales en donde el papel de las compañías humanas y de la cercanía a través de la palabra están en crisis. Ya no como problemas individuales sino como problemas masivos; muchos viven lo mismo y transcurren sus dificultades con “protesis” equivocadas.

Juan Alberto Yaria
Director General GRADIVA. Rehabilitación en Adicciones.

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