¿Qué hacemos con el abuso de drogas?

“conócete a ti mismo; cuídate de ti mismo; inquiétate por ti mismo  y ocúpate de ti mismo “(Oráculo de Delfos –Grecia).

Todos los candidatos a los puestos públicos e incluso a la primera magistratura insisten en el  problema del narcotráfico como tema esencial e incluso por sus derivaciones en el terreno del lavado de dinero y el auge del crimen organizado. No vemos, mientras tanto,  programas concretos para enfrentar el consumo abusivo de sustancias que es  un hecho sanitario y cultural que hoy tiene  características inusitadas. Como un viejo luchador en estas lides me asombro todos los días al asistir y ver en nuestra comunidad terapéutica y en mi consultorio el nivel de  deterioro de las personas que consumen .Se llega a situaciones clínicas y neuro-psiquiatricas con compromisos cerebrales marcados que hacen a la imposibilidad de controlar impulsos , de planificar y postergar y también por ende todo lo relativo a la posibilidad de aprender y estudiar o seguir la disciplina de un trabajo ; elemento éste fundamental para el desarrollo de los jóvenes.

Tapizar las fronteras de radares, tropas, y distintos efectores de seguridad es para el narcotráfico solo doblar la apuesta que brillantemente en su perversidad enseñó Pablo Escobar: “plata o plomo”.

Si no existe un cambio educativo y cultural con comienzo en la célula familiar y en las escuelas, barrios, organizaciones deportivas y culturales todo será en vano .La baja de la prevalencia al consumo se logra con un trabajo insistente con la formación de miles de líderes sociales y educativos y con centenares de centros de atención para las familias y los afectados. Trabajamos de una manera continua en la Provincia de Buenos Aires a través de la Universidad del Salvador desde 1993 al 2000 y bajó notablemente la  prevalencia del consumo de drogas y alcohol  creándose como consecuencia  un hábito cultural de llegar antes  y no después como ahora lamentablemente sucede cuando la dependencia ya está instalada.

Generar un frente social y comunitario preventivo con centenares de centros de apoyo en los barrios es absolutamente necesario como lo han demostrado países del continente europeo en donde la prevalencia es baja precisamente por este trabajo territorial preventivo.  Al narcotráfico se lo combate bajando la demanda y esto es educación preventiva con detección precoz y centros asistenciales cercanos al territorio donde vive el que padece y los que padecen esta enfermedad (familiares).

Estamos en el medio de una epidemia y ahí hay que apoyar la creación de centros como las comunidades terapéuticas, financiarlas y no bloquear su instalación a través de medidas que desconocen la gravedad del fenómeno epidémico .Incluso en algunos barrios el fenómeno es ya pandémico o sea descontrolado con jóvenes que viven mutilados desde temprana edad.

Las 4 c de las drogas son ahí características: 1.cárcel (muchos entran en  una carrera delictiva); 2.clínicas (tenemos pacientes con ACV de edad adolescente); 3.cementerio (muchos ni siquiera en estos distritos tienen una muerte digna sino que terminan en un “container”en la lucha por territorios en barrios con gran incidencia de venta) y por ultimo 4.cesantía laboral  ya que no pueden tener una disciplina de trabajo o estudio debido a sus padecimientos.

LA PROBLEMÁTICA CULTURAL

La raíz de la epidemia no se debe solamente al avance geométrico de los distribuidores y de los canales de comercialización sino a la liviandad que se ha promovido en el consumo y a la promoción y banalización de la  falta de consecuencias del mismo en las capas juveniles. Los estudios internacionales muestran que a mayor déficit de la prevención en cada territorio aumenta el consumo y sube la oferta. Al revés a mayor potencia preventiva y escolar con multitud de escenarios de oferta de prevención y asistencia baja la oferta. El cambio cultural preventivo ahuyenta la oferta porque tiende a bajar el escenario de la demanda.

Las estadísticas son ciertamente difíciles de digerir ya que tenemos el trofeo  en América Latina de ser los primeros en el consumo de cocaína y los segundos en América después de EEUU según datos de Naciones Unidas y la CICAD –OEA (2014). En los estudios realizados en Ciudad de Buenos Aires (2011), datos que por otra parte ya son antiguos,  la población de más de 17 años ha consumido en el último mes en un 17, 2% alguna sustancia psicoactiva además del alcohol con prevalencia de la marihuana, la cocaína y las drogas de síntesis como el éxtasis con gran incidencia actualmente en los fenómenos sanitarios de deterioro de amplias capas juveniles. En los barrios críticos esto sube exponencialmente y es una causal de abandono escolar (la deserción en el secundario es una de las más altas de Latino-América).

Indudablemente hay vacíos enormes en nuestra cultura que permiten este avance; basta como ejemplo el abuso de cocaína en todas las capas de la sociedad buscando un plus de rendimiento que es solo un artificio para lograr al fin la caída y el vaciamiento de nuestra subjetividad en aras de conseguir el “polvo blanco”  y también, en muchos casos,  los cataclismos financieros. La Bolsa, las empresas, los circuitos de diversión, las calles; todos estos escenarios en donde la omnipotencia parece  crear la alucinación de un mundo diferente. Este es también un problema cultural en donde la omnipotencia suple la humildad de la aceptación de la realidad más allá de los sinsabores que ésta nos produzca. Es la ilusión de poder…y del poder.

SOCIEDAD SIN FAMILIAS

El otro conflicto a enfrentar en que la vida familiar queda a un costado .La cocaína nos sumerge en la omnipotencia y nos aleja de nosotros mismos .El hijo o los hijos quedan a un lado y al mismo tiempo en su delirio cocaínico se siente Dios. Familias disgregadas acompañan a esta pérdida de realidad  que sumerge a una persona en un “autismo” del consumo.

Vivamos la experiencia de los programas preventivos además de tapizar las fronteras de radares y gendarmes. La vida del consumidor nos muestra una crisis cultural y también de tipo socio-espiritual.

Juan Alberto Yaria

Director General GRADIVA. Rehabilitación en Adicciones.

 

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