La “normaliación” del consumo de drogas

“Nosotros como comunidad podemos hacer la diferencia, juntos con los padres y estudiantes y haciendo respetar la ley”

A.Barthwell-Nominada mejor médica en adicciones de USA 2016

Todo parece más difícil. Aparentemente se ha “normalizado” el consumo de drogas pero se escuchan cada vez más los dolores que todo esto produce. Del consumo a la dependencia en muchos hay solo un paso. No se puede tirar “debajo de la alfombra” los efectos de esta epidemia. La normalización es solo la cara “supuestamente” feliz de este fenómeno socio-sanitario. La “normalización” que parece ser un desarrollo social y humano (así es preconizada por los llamados sectores progresistas) parece denotar la crisis de los vínculos y los encuentros significativos en nuestra sociedad y en la vida cultural. El vacío parece estar ahí…la química ayuda a sostener y a tratar de llenar este agujero.

Escucho reuniones de padres en donde el sufrimiento está unido a la desesperanza. Devolver esperanza y trabajo terapéutico es nuestra tarea. Hay padres consumidores ya dependientes que tienen a sus hijos en tratamiento, madres que luchan por la salud de uno de sus hijos mientras tanto algún  otro hijo tiene “viveros” con marihuana en el jardín y también brillan por su ausencia figuras significativas como pueden ser alguno de los padres. Duele ver pactos criminosos efectuados con los hijos de una manera silenciosa e inconsciente; permitir durante años el consumo, dejarles dinero sabiendo que éste iba a ser destinado a la compra   y todo esto sin enfrentar la decisión de un tratamiento.  En las novelas de las reuniones surgen muertos (tíos, abuelos, hermanos) fallecidos por sobredosis.

Asisto a velorios que quizás por primera vez son elaborados como duelos .Es el tiempo que se va, y que fluye llevándose  a varios. Pareciera como lo relata el mito griego que el Dios Chronos se “come” a sus hijos; tiempo como torbellino en donde parece no haber sujetos libres sino solo “juguetes” del viento de la vida con destino a los distintos cementerios. Ahora en la palabra y en el recuerdo que se revive es  el sentido lo que agrega a ese dolor un nombre y una expectativa de superarlo. Algunos (adolescentes) huyeron de ese hogar al cual le faltó el calor que lo debe distinguir y fueron envueltos en centros de explotación del ser humano (bandas, parejas con psicópatas desalmados). Otras  cayeron en prostíbulos sazonados con la paga del consumo libre y a expensas de realizar todas las perversiones posibles de acuerdo a la renta que dejen. Verdaderos regentes de mujeres con distribución de drogas en “delivery” interno para los contribuyentes.

Los padres inciertos, desconocidos, buscados con resentimiento son otra cara de esta supuesta “normalización” del consumo .Sobre ellos se asienta el “secreto familiar” que es otro los pactos criminosos que más daño hacen. Muchos secretos se lubrican, hoy, con drogas. Formas de llenar, también, agujeros mucho más grandes que el vacío mismo. Secretos que parecen  ocultar a “desaparecidos “sin nombre con historias que avergüenzan y que cuesta poner en palabras. Detrás de todo esto surgen historias de “normalización” del consumo pero esto parece delatar, en mi parecer, la  crisis de los lenguajes y los  encuentros. No hablamos y parece que hemos perdido el consuelo que nos brindan las palabras para aceptar lo que  no pudo ser o de lo que fue de determinada manera y que ya no podemos modificar. El silencio es el cómplice de la “nada” que tenemos que ser .Se anuncia así nuestra desaparición como sujetos y el dictamen de ser una  presa para “cualquiera”. Multitud de “nadies” a expensas de “cualquiera”.

En torbellino aparecen entonces padres en carrera de consumo, casas con “viveros” de drogas, “rufianes” que se aprovechan del dolor y la inermidad  humana, historias de ocultamiento y abandono al consumo. Sobre esto se yergue como mensaje de la “progresía” la liberación de la marihuana. Ya están liberadas todas las drogas y además, hoy la marihuana viene en un “combo” como los que se  preparan en  Mc Donald con otras sustancias al lado y acá no rige ninguna prohibición para menores. Combos en delivery por doquier. Combos que “alimentan” el cerebro para descompensarlo justamente cuando más desprotegido está por su nivel de inmadurez. Cautivos seguros para el futuro. Dependientes decretados y máxime con estos medios sociales tan conflictivos.

EL PROBLEMA DE LA MARIHUANA

La maestra en adicciones presente hoy en un Congreso Mundial de Adicciones en Buenos Aires  nos dice que es la mayor amenaza en el desarrollo adolescente, el 62% de los adolescentes con problemas mentales también dependen de las drogas entre las cuales está  incluso como iniciación la marihuana. Hoy el 25 % de la población con padecimientos mentales es adolescente y la potencia química de la misma aumenta año a año desde hace 40 por cruces genéticos o por nuevas variedades .Es una amenaza sanitaria el inicio puberal o infantil del consumo y el incremento de su potencia.

Derribar mitos es una tarea socio-educativa como que es inofensiva o que no es adictiva. Así surgen adolescentes que pierden la memoria de corto plazo, la atención casi no existe, conductores al volante sin respuestas reflejas motoras precisas. Hambrientos por efectos agudos del consumo, aparecen ataques de ansiedad y hoy los ataques de pánico están unidos, en muchos casos, al consumo de esta droga. Ni hablar de la alteración del sistema defensivo inmunológico que altera todos los equilibrios metabólicos e incluso daña todo el árbol respiratorio aumentando la tos crónica, la bronquitis y el cáncer. Así podemos seguir y además confundiendo todo. Una cosa es el uso medicinal de algunos metabolitos del cannabis para ciertas enfermedades bajo control médico y otra, basándose perversamente en este argumento, preconizar la venta libre de marihuana. Además como dijimos antes ésta viene en un “combo” con otras sustancias.

Pero como dice Barthwell “nosotros podemos hacer la diferencia”. O sea una política implantada masivamente  en la comunidad pero centralizada en la no aceptación social de las drogas (tarea cultural) y en la protección de los adolescentes liberando además la posibilidad de tratamientos para todas las familias (estamos en una epidemia).

DR. JUAN ALBERTO YARIA

DIRECTOR GENERAL GRADIVA-Rehabilitación en adicciones

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