Narco cultura

“LAS DROGAS PARECEN SER EL ACEITE QUE PERMITE FUNCIONAR A TODA LA MAQUINA SOCIAL, SI DESAPARECERIAN SURGIRIA UN CAOS, UNA HECATOMBE DE LA SOCIEDAD…” AMANDO VEGA FUENTES—LA ACCION SOCIAL  ANTE  LAS DROGAS-ESPAÑA

Desde varios meses la opinión pública se sintió conmovida por documentos  que surgieron desde distintos sectores institucionales sobre el avance del narcotráfico en la sociedad argentina. El descubrimiento de bandas, la lucha entre grupos criminales, el copamiento de territorios, la explotación de los pobres en el comercio, la utilización perversa de menores para distintas instancias del tráfico, el desafío y la superioridad de las fuerzas criminales sobre las fuerzas del Estado es un dato que saltaba a la vista. En realidad desde hace años venimos alertando sobre lo ya difícil de dejar de ver: el avance de la destructividad de las drogas en la sociedad. Pero   no solo importa el narco-negocio del cual dan testimonio crímenes con el sello de ajustes de cuenta. Es, también y fundamentalmente, la narco-cultura lo que nos debe interesar ya que ésta   es la que sustenta al narco-negocio generando un conjunto  de representaciones sociales para hacer posible el comercio de las sustancias y progresivamente se va instalando una epidemia, o sea una masa de población necesitada de las sustancias.

LA CONSTRUCCION DE UNA EPIDEMIA

La narco – cultura en el mundo genera un marco de representaciones sociales que van a sostener el consumo masivo. En la historia de las drogas podemos citar las siguientes características de la industria del marketing que fundamenta el narco – negocio:

1. Hay grupos o personas más vulnerables por edades, desorganización o inexistencia de familia, situaciones de amplia desorganización social  y también por vivir en lugares en donde la venta de sustancias está libre y que van a ser las primeras en entrar en un consumo  indiscriminado, así jóvenes con dificultades en su identidad, menores en situación de calle  empiezan a conectarse con el uso de sustancias;

2. Oferta impune de  drogas con multitud de “dealers” o “punteros” en todos los barrios de desde una “villa” hasta los más selectos “countries”. La industria de las drogas opera desde la planificación territorial con un amplio dominio de todos los territorios;

3. Se constata una ley económica en donde el exceso de oferta potencia la demanda y precisamente la propaganda encubierta de la banalización del daño está al servicio de ésta se  fundamenta en un consumo meramente recreativo y sin ningún tipo de riesgo;

4. Se va creando por la naturalidad del consumo una aceptación social del mismo y se busca  por todos los medios posibles (sociedad mediática, grupúsculos de intelectuales alejados habitualmente del tratamiento de estas problemáticas, “opinadores” variados)  un ataque frontal a la noción de daño  tratando de implantar la noción que  las drogas no dañan,  operando de esta manera  no solo sobre la población vulnerable sino también sobre los educadores en general (padres, maestros, etc.);

5. se promociona una química inocua del placer  y por  último en todo este proceso de marketing del consumo y del incremento de narco-negocio es fundamental la población juvenil por el potencial de imitación y de identificación de conductas entre pares   Las  drogas, entonces, ya no dañan ya que esto es lo que circula por las vías mediáticas de enseñanza e instrucción (información que es des-información)  ; las normas son solo represivas y los valores pertenecen a la falsedad del mundo “careta”. Tener las drogas “a la mano “es una señal de liberación y así  se van dando  consignas que permiten que una gran masa de jóvenes se hipnoticen y encandilen su conciencia.

En todo este proceso de implantación de otro ESTADO (con más fuerza que el otro y con la abolición de la Ley como norma)  sobre el Estado es fundamental escindir y diferenciar  el uso de drogas. La primera estrategia de implantación del negocio es separar a la marihuana del resto de los otros estupefacientes. Esto está ocurriendo con la marihuana. Todos sabemos que la marihuana está dentro de un “combo”. Es ínfima la población que consume solo marihuana. Hoy la población consumidora usa casi todas las sustancias, incluso los más jóvenes. Es habitualmente una droga de iniciación y luego es solo un condimento para el consumo de otras drogas, pero se la promociona como inocua y como la cara profunda y auténtica que tiende a desenmascarar la llamada “sociedad careta”. Hay una utilización, acá, perversa del lenguaje ya que se presume que por medio de un agente que intoxica  se develarán rasgos “conservaduristas” de la sociedad cuando, precisamente, las drogas sirven al proceso de no- cambio de una sociedad o sea a mayor “conservadurismo”.

TRABAJOS CIENTIFICOS Y MARIHUANA

El doctor Ricardo Negrete, médico psiquiatra argentino radicado en Canadá (Universidad Mc Gill) estudió el desencadenamiento de la psicosis esquizofrénica en poblaciones usadoras de marihuana y en no fumadores de este alucinógeno y alterador de los estados de conciencia. La esquizofrenia es la más grave de las enfermedades psiquiátricas que lleva a una cronificación y aislamiento progresivo de la persona de su medio social.

En el mundo hay un 1% de enfermos esquizofrénicos independientemente de las etnias o de las distintas posiciones sociales. Estudió 3 grupos de jóvenes en Canadá, Alemania y Francia. En los no fumadores de marihuana se mantuvo en el 1% de patología esquizofrénica habitual. En los fumadores subió de acuerdo al país de un 4% a un 7%. Desde el punto de vista sanitario el consumo de marihuana potencia la psicosis esquizofrénica, demuestran los trabajos. ¿Por qué muchos pretenden liberalizar una sustancia que daña?.

El antídoto a las operaciones mediáticas de control social de las poblaciones basadas en un gran financiamiento económico es apostar desde el Estado a la educación preventiva de todos los estamentos sociales.

DR. JUAN ALBERTO YARIA

DIRECTOR DE  GRADIVA Rehabilitación en adicciones 

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